lazaro

“Las cárceles son un campo propicio para la violación de los derechos fundamentales de las personas, donde se ha formado una subcultura de violencia, que forma parte de la corrupción, por lo que existen quienes proponen su abolición”, precisó el diputado Wilfrido Lázaro Medina.

El sistema penitenciario en México –dijo- surgió en México con un sentido humanista para sustituir la pena capital, el destierro y la deportación, pero  pese a los esfuerzos institucionales, la prisión se ha convertido en una institución sumamente compleja y contradictoria.

“A los penales se les impuso la responsabilidad de proteger a la sociedad segregando a quienes son considerados como nocivos para la comunidad tratando de modificar su conducta para luego reintegrarlos a la misma”, detalló el Coordinador de la fracción parlamentaria del PRI.
En el marco de lo que será la presentación del libro “La Prisión en México. Del Cuauhcalli al Lecumberry”, mañana viernes, el diputado Wilfrido Lázaro ofrecerá unas palabras sobre la obra del Adolfo Suárez Terán de quien dijo “realiza un análisis sobre la descomposición penitenciaria que prevalece en nuestro país”.

Sobre la obra de 163 páginas en la que además se cuenta con un anexo fotográfico, el coordinador de la bancada del PRI en el Congreso del Estado precisó que en ella constituye una valiosa aportación para el conocimiento y mejor comprensión de la evolución que ha sostenido  el sistema penitenciario en México.
Wilfrido Lázaro precisó que el libro consta de dos partes, “en la primera relata los referentes teóricos analizados y llevados a cabo por dos siglos sobre reformas de carácter penal, sustentadas en inquietudes humanitarias y reconociendo la importancia de los derechos humanos”.
En la segunda parte, agregó, se citan los referentes históricos en en temas relacionados con las formas de castigo y prisión de diversas culturas en el país, antes y después de la conquista.

 
Para Lázaro Medina, en su obra, Suárez Terán presenta una vanguardista y adecuada propuesta en el sentido de que el funcionamiento penitenciario debe depositarse en manos de personal directivo, administrativo, técnico y de custodia, considerando la vocación, aptitudes, preparación académica y antecedentes de los candidatos a esos puestos y por ningún motivo designar en esos cargos por razones de amistad o compromiso político.

Â