El empresario Juan Carlos Lemus Vargas dijo estar “molesto e indignado†porque “gobiernos vienen y van, y Puruándiro sigue siendo un rancho bicicletero, de quinta categorÃaâ€.
Por ello, expresó su deseo de que “a mi tierra llegue un presidente municipal que tenga la visión, el carácter y la experiencia para desarrollar programas de verdadero desarrollo socialâ€.
Expuso: “hay muchas mentes enanas, envidiosas, que al parecer desean ver siempre a Puruándiro inmerso en el retraso y el abandono, y hasta se enojan cuando alguien habla de impulsar grandes accionesâ€.
Lemus Vargas, quien en el pasado militó en el Partido Revolucionario Institucional y hoy forma parte del PRD, enfatizó que “a mà no me preocupa decir la verdad, y la verdad hoy es que Puruándiro es un pueblo sin gracia ni chiste, que sin embargo podrÃa vivir de otra maneraâ€.
Al respecto, consideró que la renovación de poderes municipales es una extraordinaria oportunidad para replantear el modelo de gobierno y desarrollo de la referida localidad.
“Necesitamos en la alcaldÃa a alguien que haya dado resultados en la generación de empleos y en la multiplicación de la riqueza; alguien, por ejemplo, que sea capaz de construir un gran centro comercial, con establecimientos de primer nivel.
“Necesitamos a un gobernante que al menos cree una central camionera con infraestructura de ciudad moderna, con unidades confortables y de lujo, para ya no contar con un paradero de autobuses que da vergüenza y muchas veces sirve como nido de ratasâ€.
Juan Carlos Lemus consideró que “con la victoria de Silvano Aureoles Conejo en la elección de gobernador de mi nuevo partido se abre una nueva esperanza para que Puruándiro tenga un presidente municipal de mentalidad cosmopolita, con miras de alto progreso, y ya no politiquillos que no dan resultados y sólo les interesa el poder para servirse de élâ€.
En tal sentido, estimó que el senador con licencia “sabrá apoyar a un precandidato que eleve el orgullo perredista y que como jefe del gobierno municipal siente las bases para un crecimiento de ciudad grande, a fin de ya no ser el pueblo chico y triste que es hoy, aunque a muchos les duela reconocerloâ€.

























