Seguramente qué el domingo anterior en los estados de México, Nayarit y Coahuila, el dÃa terminó en un gran ambiente de jolgorio y satisfacción para los militantes y dirigentes del Partido Revolucionario Institucional, debido a sus tres, cuestionables o no, triunfos en las elecciones que se realizaron a efecto de relevar a sus nuevas autoridades gubernamentales.
Pero como sombra contrastante a lo que aconteció el 3 de julio, en el resto del paÃs hay más preocupación, mucho menos alegrÃa y desde luego más duelos y nulos argumentos para celebrar festejos de esa naturaleza. Hay, afirmarÃa, suficientes motivos todavÃa para maldecir el triunfo del haiga sido como haiga sido del 0.56%. Este triunfo pÃrrico, nos conducido a un paÃs enlutado, por los miles y miles de muertos que están sembrados en todo el territorio nacional; familias enteras ni siquiera tiene la certeza del lugar donde reposan sus muertos y los que están “desaparecidos†tampoco sabe de ellos, que es lo peor, pues cabe la duda de si están vivos, si efectivamente ya los mataron y tampoco conocen, si lo último hubiera pasado, en que tambores con ácido los metieron para desintegrarlos y no dejar pistas alguna o cuál es la la fosa común donde están, sin mortaje alguna, hacinados y destrozados.
Las denuncias realizada por los familiares de los desaparecidos, indican que arbitrariamente las fuerzas militares, al amparo de la oscuridad, los sacaron de sus hogares, los injuriaron frente a sus familias y basados en supuestas denuncias públicas ciudadanas, los acusaron de estar coludidos en una u otra forma con las organizaciones criminales. Lo grave del caso es que los familiares de los asà secuestrados, denuncian a marinos y soldados de ser ellos, los encargados de dar seguridad y combatir al crimen los que se los llevaron. Denuncian que se han acercado a los cuarteles, cárceles preventivas, a los hoteles residencia soldados y marinos y les exigen a los jefes militares les entreguen a sus familiares.
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Pero los ciudadanos exigentes encuentran nula respuesta de los militares. Los primeros se quejan de la actitud prepotente con la que llegan a destrozar y a robar sus pocas pertenencias, aparte del secuestro de sus familiares.
Ente las instancias correspondientes, se acercan para pedir informes ya de los secuestrado y preguntan a los secuestradores disfrazados de marinos o de soldados, qué en dónde los tienen confinados. Pide, exigen que “ellos se los llevaron, ellos los tendrán que devolverâ€.
Indudablemente que el autor del 0.56 % tiene mucho que ver en lo que pasa en el paÃs; él comenzó la guerra y es el directamente culpable de la violenta intervención en domicilios y secuestros, por las conductas negativas seguidas por los otrora afamados cuerpos militares.
Han robado, masacrado, destruido muebles y enseres y apresado a ciudadanos inocentes (mientras no se demuestre lo contrario) e indefensos. Se los han llevado premeditada, alevosa y ventajosamente.
El actuar de Felipe 0.56.% nos ha regresado al periodo del porfirismo y desaparecido quienes sin orden de aprehensión alguna y sin las órdenes de cateo respectivas, han desaparecido con una ilegal conducta. Con lo anterior, tal parece que las fuerzas federales metidas a perseguir a las organizaciones criminales siguen, casi cien años después, las instrucciones del “mátenlos en caliente†atribuidas a Porfirio DÃaz.
Tal vez como homenaje a este dictador en los cien años de la Revolución Mexicana.

























