Tal y como se los habÃamos informado aquÃ, el fútbol es un reflejo de la sociedad mexicana. Cuando parecÃa ir más o menos bien las cosas en el “deporte nacional†nos damos cuenta que el mexicano sigue adoleciendo de lo mismo, de una anarquÃa, falta de respeto a sà mismos y su paÃs, asà como un sin número de defectos que se vienen arrastrando por generaciones.
Cuando el triunfo sobre los Estados Unidos para lograr el campeonato de la Copa de Oro (una obligación para México) habÃan desatado la alegrÃa del mexicano por la gran forma en que se logró, cuando las selecciones femeniles y la Sub 17 habÃan estado haciendo bien las cosas en sus respectivos mundiales, cuando el aficionado mexicano comenzaba a ilusionarse con éstos equipos, en cuestión de dÃas todo se desmorona.
De repente, y como el tÃtulo de la pelÃcula, se fueron dando una serie de eventos desafortunados. Todo comenzó con el robo a los seleccionados en Ecuador. Las investigaciones trajeron como resultado la anécdota de que los jugadores habÃan tenido una parranda con prostitutas en el hotel y ante éste hecho se decidió suspender a ocho jugadores, con lo que se improvisa prácticamente una nueva selección a unos dÃas de la Copa América.
Y si faltaba poco con escándalos en las últimas semanas, a Jiri Dvorak, Director de la Comisión Médica de la FIFA, se le “chispotéa†mencionar en el noticiero matutino de Televisa el caso de los otros cuatro jugadores con resultado positivo de clembuterol en el examen antidoping para alcanzar la cifra de nueve cuando el chisme y estaba en otro lado y ni quien se acordara del dopaje.
Todo esto es un reflejo de varios defectos del mexicano quien creé que negando, ocultando o diciendo la verdad a medias, porque hay que aclarar que el mexicano y sobre todo la Federación Mexicana de Fútbol NO miente, se pueden resolver las cosas.
En todos los casos donde el fútbol mexicano se ha metido en graves problemas ha sido por el simple hecho de ocultar la verdad, decir lo que les conviene, hablar siempre de forma rebuscada y manipulando los hechos, contradiciéndose en todo y nunca enfrentar las cosas con la verdad, una palabra tan sencilla y benéfica pero que, por años y años, el fútbol mexicano parece tener prohibida.
Casos hay muchos y de todos los niveles siendo algunos ejemplos: los cachirules en la eliminatoria juvenil de 1988, el dopaje de Salvador Carmona y Aarón Galindo en la Copa FIFA Confederaciones del 2005, el arresto de Oswaldo Sánchez en Chicago por escándalos en un hotel en el 2008, desveladas con cigarros y alcohol en la concentración previa al Mundial de Sudáfrica 2010, la fiesta de Monterrey con presencia de sexo servidoras y hasta un travesti en 2010, el resultado positivo de clembuterol en nueve seleccionados de la Copa de Oro 2011 y la fiesta con otras sexo servidoras en Ecuador por parte de la Selección Sub 22 que se preparaba para la Copa América y Juegos Panamericanos.
Sin duda todos estos hechos lamentables y vergonzosos, también son los más famosos, las más frescos y los que se supieron; pero también son un indicativo que algo muy grave está pasando, o se está dejando de hacer dentro de la Selección Mexicana a nivel de disciplina.
¿Y los jugadores tienen responsabilidad? SÃ, y mucha. Aquà se nota la falta de seriedad, compromiso y profesionalismo de estos jóvenes, señores, atletas y mexicanos. Las mencionadas fiestas con prostitutas se han efectuado en dÃas entre semana, dentro de los hoteles donde están concentrados y sobre todo, han sido tras haber jugado partidos amistosos y sin trascendencia, por lo tanto, sin ningún motivo que les permita festejar.
Por eso no es de extrañarnos que el fútbol mexicano sea el deporte nacional, porque en el fútbol la sociedad mexicana se ve reflejada, desde el patético grito de “puto†en los estadios cuando despeja el portero hasta en la ingesta de clembuterol y las parrandas en horas de trabajo.
Las fiestas y los errores administrativos, cada dÃa van hundiendo y sumiendo más en un terrible lodazal al fútbol mexicano integrado tanto por los pésimos dirigentes como los futbolistas mediocres, quienes han estado humillando y ridiculizando su profesión. Y aunque esto se llama fútbol y es un simple juego, entre lÃneas se aprecia el reflejo de una sociedad, la educación que se tiene y, el respeto cuando se representa la playera y la bandera nacional.
Licenciado en Periodismo y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey. Se ha desempeñado como reportero y fotógrafo deportivo. Twitter: @luiseroficial. Su página de internet es: http://www.luiserobles.com.mx
























