Soldados del Ejército mexicano, de la Marina y miembros de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) regiomontana detuvieron hoy a 110 policÃas de tres municipios de Nuevo León para investigar su presunta relación con el crimen organizado, informaron fuentes oficiales.
Los agentes de policÃa detenidos pertenecen a los municipios de Apodaca, PesquerÃa y Mina. Fueron trasladados a las instalaciones de la AEI, dijo una fuente del Consejo de Seguridad de Nuevo León, estado fronterizo con Estados Unidos.
El operativo de las fuerzas federales y estatales comenzó esta mañana en Apodaca, municipio que está en la zona metropolitana de Monterrey, capital del estado, donde las autoridades detuvieron a unos 80 agentes.
En los municipios rurales de PesquerÃa y Mina los efectivos del Ejército mexicano prendieron al resto de policÃas, que serán investigados para determinar si algunos de ellos están relacionados con la delincuencia organizada.
Los policÃas municipales serán sometidos posteriormente a pruebas de confianza para determinar cuáles de ellos continuarán trabajando en las corporaciones, detalló la misma fuente.
A mediados de septiembre pasado, 113 policÃas de la corporación del municipio de Santa Catarina fueron detenidos por los militares para ser investigados y todavÃa 53 de ellos continúan retenidos por las autoridades.
Las fuerzas federales han realizado operativos similares en otros estados del paÃs, en los que corporaciones policiacas completas han sido desmanteladas.
El presidente de México, Felipe Calderón, sostiene que uno de los pilares fundamentales de su estrategia contra el crimen organizado es la profesionalización de los cuerpos policiacos.
El Gobierno busca, entre otras cosas, apoyar la creación de nuevas policÃas estatales que tengan mejores agentes y estándares de operación para sustituir a los pequeños cuerpos de seguridad municipales.
Según datos oficiales, actualmente en México hay alrededor de dos mil corporaciones de policÃa municipales en el paÃs, y de ellas más de la mitad (mil 60) cuentan con un máximo de 20 agentes.
Estas fuerzas dispersas y poco equipadas suelen ser blanco fácil del crimen organizado y carecen de la capacidad para enfrentarse a los grupos criminales.
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