Michoacán y el resto de México son narcoeconomÃas, consideró el especialista Guillermo Vargas Uribe. Aunque no existe una estimación actual sobre la incidencia del narco en la economÃa del estado, en un trabajo realizado por este investigador en 1993 estimó el valor de la producción de esta actividad ilÃcita, que representaba una quinta parte del Producto Interno Bruto Estatal (PIBE), sin embargo, con la evolución de este sector, conformado ya en el crimen organizado con una diversidad de actividades relacionadas, su influencia en el estado es mucho mayor, al nivel de que las principales entradas de divisas a la entidad se derivan de las remesas y del narco.
Para Vargas Uribe la economÃa de una región o un paÃs se pude dividir en economÃa formal, economÃa informal y economÃa criminal, según un artÃculo publicado por él, titulado “EconomÃa criminal y reorganización territorial en Méxicoâ€, en colaboración con Janeth Cristina Valdez Rivera.
Y señala: “Paulatinamente la economÃa criminal empezó a diversificarse a un gran número de actividades delictivas, además del tráfico de drogas y de armas, tales como el secuestro, la extorción, el tráfico de migrantes, la trata de infantes, el tráfico de órganos y la pornografÃa infantil, entre muchos otros delitos que han convertido a este tipo de economÃa en una de las más florecientes en los años recientes en nuestro paÃsâ€.
Y ambos concluyen que “las polÃticas neoliberales… han provocado la multiplicación de las evidencias del Estado fallido en México y en otros paÃses, generando un vacÃo de poder por el ‘adelgazamiento del Estado’ y con ello el aumento del poderÃo de los grupos criminales, expresado a través del incremento extraordinario de las ganancias de la economÃa criminal y el decremento del control territorial del Estado mexicano y su restructuración en beneficio de las mafias y en perjuicio de la sociedad civilâ€.
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