Enseñar, promover y defender los derechos humanos, no es una tarea opcional del sistema educativo estatal, sino un imperativo, consideró Graciela Andrade, secretaria de Educación en el Estado, al reunirse con directivos, profesores y padres de familia de la escuela Club de Leones.

En gira de trabajo por la región, la titular de la dependencia educativa escuchó en voz de la directora del plantel, el reconocimiento de que fue un error haber autorizado que algunos estudiantes de sexto grado se despojaran de ciertas prendas para localizar un dinero extraviado. La directora -de trayectoria laboral socialmente reconocida- reiteró su petición de disculpas a padres de familia y niños, y aseguró que en ningún momento se pretendió vejar a los pequeños.


Los padres de familia aceptaron las disculpas y pidieron que éstas se hicieran extensivas a los estudiantes, y pugnaron porque se restituya la concordia en la escuela. Varios de ellos expresaron extrañeza de que la Comisión Estatal de Derechos Humanos hubiera “alterado las declaraciones de los niños… de tres o cuatro palabras que dijeron, lo convirtieron en 3 o 4 hojas”, lo que tendría que ser también investigado para determinar si se incurrió en responsabilidad al magnificar y publicitar un hecho lesivo al honor y la intimidad de los estudiantes.

La secretaria estatal se comprometió a atender las peticiones formuladas por los padres presentes; así como a invitar al personal docente y de apoyo a la educación, a nuevos cursos para que del penoso episodio resulten enseñanzas para todos; pidió que se determine en lo inmediato si hay necesidad de reforzar la asistencia psicológica a los alumnos, y convocó, una vez más, al respeto universal de los derechos humanos, empezando por quienes tienen la obligación de investigar su violación.