Cuando les preguntamos a los ciudadanos su opinión sobre la corrupción y sus consecuencias, sin involucrar la participación del presidente, encontramos una visión más certera, y tal vez más pesimista, del problema. Por ejemplo, mientras que en 2019 el sexenio abrió con una gran expectativa y esperanza, ya que 57% de las personas creían que la corrupción disminuiría pronto; para el año siguiente esta esperanza se desplomó y hoy, cuatro años después, se ubica en 36%.
En materia de corrupción, es necesario reconocer que hasta el momento la narrativa presidencial ha ganado la partida. De acuerdo con el seguimiento que realizamos desde hace 5 años con la Encuesta Nacional sobre Corrupción y la Impunidad, elaborada por Reforma y MCCI, al preguntarle a los ciudadanos si el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha hecho una diferencia en esta materia, una mayoría de 56% cree que su administración ha logrado tener un impacto significativo en el combate a la corrupción.

























