La diputada por el Partido de la Revolución Democrática, Miriam Tinoco Soto, manifestó que ante el reconocimiento de la existencia de un grupo de jóvenes en situación de riesgo y vulnerabilidad extrema, se necesita dar una mayor prioridad en las políticas públicas de la región.

Se trata de 16.2 por ciento de jóvenes entre 15 y 18 años –alrededor de 9 millones de jóvenes- que no estudian ni trabajan y se encuentran en una situación de ocio proclive a la violencia, la criminalidad, el embarazo temprano, las adicciones, y, sobre todo, la falta de desarrollo de las capacidades necesarias para contar con oportunidades futuras de desarrollo profesional y humano.


En ese sentido, la integrante de la Comisión de Grupos Vulnerables, Equidad y Género en la LXXI Legislatura, Tinoco Soto, señaló que además de constituir un riesgo importante para los temas emergentes de seguridad y criminalidad, este grupo de jóvenes, catalogados como “nini”, son un creciente riesgo para el futuro, y pueden incluso implicar que la actual “ventana de oportunidad” demográfica se materialice en menor medida.

“Son diversas circunstancias individuales, familiares-comunitarias y generales que se asocian con la aparición y vulnerabilidad de este grupo en 18 países Latinoamericanos”, resaltó.

Miriam Tinoco Soto dio a conocer que los porcentajes van desde 7 por ciento de la población entre 15 y 18 años en Bolivia, a 23 por ciento en Honduras. Ligeramente por debajo del promedio regional (con porcentajes de entre 12 y 16 por ciento) se encuentran Brasil, Chile, Ecuador, Panamá, República Dominicana, Argentina, Paraguay, Costa Rica y Venezuela, mientras que México, Uruguay, Guatemala, Colombia, El Salvador, Perú y Nicaragua presentan niveles por encima del promedio, de entre 18 y 21 por ciento.

Dicha base de datos –dijo la perredista Tinoco Soto- permiten caracterizar a la población “nini” de 15 a 18 años en algunas dimensiones. Por ejemplo, con el nivel educativo: mientras que el porcentaje de “nini” sin primaria completa es de 35 por ciento, solamente 8 por ciento del total culminaron el Bachillerato.

Para México, la información revela que la probabilidad de pertenecer a dicho grupo es mayor para los hombres, se reduce con la edad y con la educación del jefe del hogar (a mayor educación del jefe, menor probabilidad), es menor a medida que aumenta el número de integrantes del hogar, se reduce significativamente a medida que aumenta el ingreso, y crece sustancialmente cuando el jefe del hogar es mujer.

Por ello, externó que para hacer frente a este grupo de riesgo es necesario adoptar dos enfoques: uno de prevención, a través de intervenciones desde los primeros momentos del ciclo de vida, y otro de reacción, para hacerle frente a las expresiones negativas que se observan actualmente.