Cómo nos ha cambiado la vida el acceso a la tecnologÃa, el acceso a Internet.
Hace apenas 10 años, la conexión a internet era por dial-up. La lÃnea telefónica se conectaba directamente a la computadora, le dabas click a un Ãcono en la computadora para que el módem empezara a realizar una serie de ruidos extraños (psss.mmmm.psss.tuksss.mmm.trrrr), para poder establecer comunicación con el proveedor de Internet. La velocidad de conexión llegaba a la asombrosa velocidad de 56kps. Imposible hablar por teléfono si estabas conectado.
Evolucionamos a lÃneas digitales, sin darnos mucha cuenta después las redes pasaron a ser inalámbricas, campus universitarios, parques, aeropuertos, restaurantes, hoteles, casas con cobertura inalámbrica total, la velocidad de conexión estándar se ha incrementado al menos 35 veces.
Los vendedores de enciclopedias se quedaron sin trabajo. De repente se multiplicaron las fuentes de información y se exponenció la velocidad para acceder a ellas. El mundo se hizo más chico. Se democratizó la información. Dejó de pertenecer sólo a cientÃficos o grandes empresas de comunicación. IncreÃble la exposición que tenemos a la información, es tanta, que procesarla se ha vuelto el reto.
Con los dispositivos móviles conectados permanentemente a Internet vino la explosión de las redes sociales. Nuevas formas de interactuar de manera virtual. Nuevamente los espacios se redujeron y la posibilidad de acceder a lejanos amigos o a gente completamente extraña se hizo realidad.
Si para Steve Jobs la computadora era una bicicleta para la mente, la conexión a Internet debe de ser entonces una especie de avión.
Todo esto sÃ, para los conectados. Pero para los que no tienen acceso a una computadora, mucho menos a una conexión de Internet, es terrible la brecha digital. La diferencia entre conectados y no conectados será cada vez más grande.
Urge cerrar esa brecha. Desde luego no es fácil en un paÃs como el nuestro en donde ni siquiera las necesidades básicas están cubiertas, pero si no se empieza a trazar una ruta, un camino, ponerlo en la agenda, este paÃs será aún más desigual de lo que ya es.
Dentro de unos 10 años, la generación de adolescentes actual formará una de las generaciones de adultos mas formidables, que han aprendido de una forma muy, muy diferente a los adultos actuales. Desde siempre han estado conectados, son digitales. Con los nervios casi incrustados en Internet.
Pero son solo unos cuantos.
























