La sobrepoblación de animales en situación de calle es preocupante desde dos puntos de vista:
Salud pública: Al transmitir enfermedades zoonóticas, defecación al aire libre, esparcimiento de basura, y las manadas en sobrevivencia.
Humanitario: Es realmente triste ver a tantos perros y gatos sufriendo condiciones muy difÃciles, como la falta de alimento y cobijo, y expuestos a que los atropellen y al maltrato.
Las “soluciones†empleadas hasta ahora, por las autoridades encargadas de afrontar dichas problemáticas, han optado por el sacrificio masivo, con la esperanza de encontrar una solución rápida, solo para descubrir que estos sacrificios han tenido que incrementarse año con año, sin solucionar ninguno.
Una de las justificaciones más recurrentes de la SSDF para realizar capturas y matanzas masivas de animales en situación de calle, con métodos tan reprobables como inhumanos, es justamente con el pretexto de la media tonelada diaria de heces fecales que al secarse, se pulverizan, vuelan y contaminan el aire, y que al respirarlas, los seres humanos pueden contraer enfermedades como, Conjuntivitis, Parasitosis y Salmonelosis.
Pero el Estado no puede pedir a los ciudadanos seguir la nueva Tendencia Ecologista Internacional, que proclama el respeto y la responsabilidad hacia los animales, sin poner antes el ejemplo; es por ello que recientemente se aprobaron importantes reformas a Ley de Salud en el Distrito Federal, gracias a la presión de diversos grupos de protección animal, y en beneficio de nuestros hermanos de tierra.
Pero ¿De qué nos sirve avanzar en legislación de protección a los animales, cuando nuestra conciencia cÃvica está estancada? Somos nosotros mismos, amorosos poseedores de animales, quienes con nuestra apatÃa, indiferencia y falta de civilidad, indirectamente les estamos perjudicando. Si bien es cierto que muchos dueños responsables nos hacemos cargo de recoger los desperdicios que nuestros animales dejan en la vÃa publica, aun son muchos los inconscientes.
Recoger las heces fecales es una acción de promoción a la salud, sustentada además en la Ley de Cultura CÃvica del DF, que establece que si un animal defeca en la calle, sin que su dueño recoja las heces o pasea sin correa por la vÃa pública, su propietario incurre en una falta que amerita una multa de 1 a 10 salarios mÃnimos y de seis a 12 horas de arresto, aunque para ser sincero, es una disposición que en la práctica resulta difÃcil de aplicar.
Mas allá de ver esta disposición como una obligación o una imposición, quienes tenemos la fortuna de disfrutar en casa de la compañÃa de un perro o gato, debiéramos verla como una medida preventiva de actos cobardes e injustos que han terminado incluso en muertes por envenenamiento a manos de vecinos molestos e intolerantes; y recalco actos injustos si consideramos que:
Son los dueños irresponsables los que deben ser sancionados.
Los animales sin dueño o de dueños irresponsables, no brotaron de la tierra ni cayeron de los arboles, sino son consecuencia de la irresponsabilidad social.
Los humanos también defecan en la vÃa pública.
Los seres humanos hasta muertos contaminamos.
Contaminan también los cadáveres de perros y gatos que autoridades tiran en basureros abiertos.
Muchos perros domésticos están condicionados a hacer sus necesidades solo en la calle, porque si se hacen dentro de casa, les cuesta una paliza.
El destino final de nuestros propias desechos orgánicos, aun depositados en una letrina convencional, contaminan rÃos y mares a donde finalmente van a parar.
Los perros y gatos han sido vÃctimas de una inmerecida campaña de satanización, culpados y sentenciados a muerte.
Los perros tienen hábitos higiénicos instintivos, pues acostumbran a cubrir sus heces con tierra, pero en una urbe de concreto, esto es imposible.
Las heces fecales pueden ser utilizadas como abono o generadoras de energÃa.
Sé un dueño responsable:
Prefiere los alimentos balanceados para que las heces sean menos olorosas y más compactas, lo que facilitará su recolección.
Cuando saques a pasear a tu perro, traer siempre contigo una bolsa para poder recoger sus heces.
Evita alimentarles con carnes crudas o poco cocidas, ya que estas favorecen una mala digestión.
No dejes salir a tus perros solos a la calle, porque además de no darte cuenta dónde defecan, también implica un riesgo de seguridad para las otras personas y para ellos mismos.
BrÃndales atención médica periódica. El desparasitarles semestralmente ayuda a mantenerlos saludables, además de proteger nuestro entorno de enfermedades parasitarias.
Conclusión: No debemos vanagloriarnos de los avances en leyes de protección animal, mientras nuestro civismo siga dormido. Reflexionemos: ¿Es necesario que haya una legislación como tal para que nuestra conciencia se manifieste y actúe?
























