Asumir las consecuencias de nuestros actos no siempre es sencillo y menos cuando surge un problema de por medio. Ahí es cuando muchos recurren al plan b e inventan una excusa para simplemente lavarse las manos. Pero, ¿por qué hay quienes tienden a excusarse todo el tiempo?.

Especialistas señalan que los pretextos o excusas en ocasiones pueden parecer razones válidas para no hacer algún favor o tarea pendiente, pero si lo haces hábito podrías tener problemas en tu vida familiar, laboral o social.


El político y científico estadounidense Benjamín Franklin consideraba que “aquél que es bueno para poner pretextos, rara vez es bueno para algo más”, y es que muchos simplemente creen que no sirven para nada olvidando que las metas nos hacen personas capaces.

En entrevista para yoinfluyo.com, el psicólogo Manuel Herrera Castillo de Psicología para Todos señaló que las excusas son para deslindarse de alguna culpa, “las utilizamos para resistirnos a los cambios, evitar riesgos, explicar el fracaso, para no evidenciar nuestra incapacidad y de más, pero ello solamente nos hace ver como personas inútiles y lo peor es que no hacemos nada para salir adelante”.

El especialista comentó que los pretextos y las excusas casi siempre son por pereza, “llegar tarde al trabajo, no asistir a una reunión, quedar mal en una cita o simplemente no dar ese plus donde puedes y debes hacerlos son casos muy comunes, pero qué pasaría si detrás de todo hay interés de por medio, seguramente no se dudaría en hacer las cosas correctamente ya que hay una gran diferencia entre el interés y el compromiso”.

Herrera Castillo aseguró que las excusas pueden parecer explicaciones, pero en realidad son distorsiones de la verdad, “es muy sencillo poner excusas ya que es una de las estrategias favoritas de nuestro ego y lamentablemente, en lugar de encontrar alternativas, fácilmente nos rendimos. Debemos ser honestos con nosotros mismos y responsabilizarnos de nuestros éxitos y fracasos para así darnos cuenta de que las excusas no son la única salida”.

Por otro lado, el sitio empresasypersonasl.com recomienda cinco puntos para “curarse” de las excusas.

•Ve el lado positivo. Las excusas surgen normalmente porque no queremos hacer algo y acentuamos la parte negativa para evitar hacerlo. Busca la parte divertida, cómo vas a disfrutar. Mantén una actitud positiva para eliminar las excusas.

•Asume la responsabilidad. Las excusas son maneras de evitar responsabilidades. Si no tengo tiempo, dinero, material, etcetera, entonces no es culpa nuestra el no hacerlo, ¿no? Gran error. Toma la responsabilidad por los cuernos y pon los medios para solucionarlo.

•Encuentra una solución. Casi todos los problemas tienen una solución. ¿No tienes tiempo? Empieza dedicándole sólo cinco ó 10 minutos, levántate pronto o hazlo mientras comes.

•Visualiza tu objetivo. Esta es tu motivación, la razón por la que lo haces. Seguramente estarás más cómodo tumbado en el sofá, pero si piensas en por qué quieres hacerlo, te motivarás; imagina el resultado y empieza cuanto antes.

•Comprométete ante alguien. Ten un compañero de trabajo, un amigo, alguien a quien tengas que informar sobre este tema.

Recuerda que no existen excusas para no triunfar y que las cosas que más deseas pueden hacerse realidad si tú haces que se hagan realidad. ¡Pon un hasta aquí a las excusas!