Gabriela

¡Y sin embargo, pudo ser mejor!, fue encajonada, atacó tarde y no obstante hay acciones que justifican plenamente una vida y el tiempo dedicado al deporte como la plata que conquistó ayer, en forma individual, la tapatía Gabriela Medina. En poco más de dos minutos escribió su momento de grandeza, memorable, en los 800 metros; por vez primera en los anales panamericanos el esfuerzo de una mexicana corona en el podio en esta prueba tan difícil, como son las dos vueltas al estadio. No es la primera vez que Gabriela sube al podio en el campo internacional, pero lo había hecho en esfuerzo colectivo en la posta 4x400m en los Panamericanos de Río de Janeiro en los que consiguió la plata con María Teresa Rugerio, Zudikey Rodríguez y la ex campeona mundial Ana Gabriela Guevara.

Entre plata y plata hay una enorme diferencia. Los oros, platas y bronces, no tienen entre sí el mismo valor. El peso específico, la expresión más genuina se halla en el esfuerzo individual, igual en el arte, en la ciencia, en la pintura, en la música, en la literatura. El éxito es una obra personal forjada en la fragua del entrenamiento, de los ensayos.

Los 800m condensan la inteligencia táctica con la rapidez resistencial. De súbito poco antes de los 550 metros, Gabriela se vio encajonada, rodeada de otras rivales que le impedían desarrollar su estrategia; salió por el exterior cuando la cubana Adriana Muñoz metía el acelerador en los últimos 200 metros, ondeando el cuerpo y corriendo con ligereza en una competencia de trazo lento. Tres lobas corrían tras otra loba. En la curva y en la recta final llameaban.

Gabriela atacó en cálculo de coordenadas esfuerzo, espacio y tiempo. Entró a la recta embalada y poco a poco, en acción preñada de dramatismo, fue recortando el espacio a Muñoz, Rosibel García, de Colombia, y la cubana Rose Almanza.

Las tribunas coreaban la estampa atlética, la excitante persecución y paladeaban la unión e identidad nacional que proyectaba la mexicana, que ha encontrado un sitio eterno muy cerca las grandes estelares norteñas, caribeñas y sudamericanas como la cubana Ana Fidelia Quirot, la canadiense Abigail Hoffman y la cubana Zulia Calatayud.

De 1.61 metros de estatura y 53 kilogramos, Gaby Medina tiene como entrenador al cubanomexicano Raúl Barreda, preparador de Ana Gabriela Guevara.

“Ya había tenido una experiencia semejante en Río de Janeiro cuando subí al podio en el relevo 4x400m, pero esta plata me sabe mucho mejor. Comparto este momento de inefable alegría con mi entrenador Raúl Barreda, con mi hija Ximena y con mi familia”, dijo la segunda mujer más rápida del continente en estos Juegos Panamericanos, la primera mexicana en eternizarse en el podio de los 800 m lisos.