raul

Un asunto que no ha sido revisado a profundidad por la opinión pública sobre la reforma política es sobre la substitución del presidente en caso de ausencia definitiva, a reforma política actual cambia el mecanismo de substitución del presidente, el nuevo cambio es anómalo en el contexto de la misma reforma además de cómo han funcionado los sistemas presidenciales en el mundo.

La substitución del presidente ha sido un tema problemático en México, al inicio del  México independiente el  diseño constitucional (basado en el de Estados Unidos) preveía un vicepresidente electo con el presidente en fórmula para resolver el problema de la ausencia presidencial, pero la realidad supero la figura rápidamente, las ausencias y renuncias de los presidentes hicieron que los vicepresidentes gobernaran en breves periodos durante más de 30 años, el caso especifico de Antonio López de Santa Ana, el cual renuncio a su cargo en más de 11 ocasiones, dejando el gobierno en dos personajes, Antonio Bustamante y Valentín Gómez Farías;  posteriormente en épocas de la reforma y el imperio la figura del vicepresidente no fue suficiente, se dio ese cargo al presidente de la Corte, así fue como por primera vez en la guerra de Reforma asumió el poder Benito Juárez, quien permaneció como presidente interino más de una década; en tiempos posteriores a Juárez la vicepresidencia permaneció, figurando como el sucesor natural del presidente en turno, el caso en especifico de Porfirio Díaz y Bernardo Reyes o Manuel González, pero el rompimiento claro con la figura del vicepresidente mexicano fue con la decena trágica, en la cual el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez renunciaron, y en el cargo quedo el ministro del exterior Pedro Lascurain, quien nombro a su vez a Victoriano Huerta al mismo cargo para renunciar a su favor; todos estos antecedentes dieron el diseño actual de la sucesión presidencial.

En la constitución actual se temió que se dieran nuevamente distorsiones importantes con el cargo, así que la substitución del presidente quedo a cargo del congreso, quien designaría al presidente en ausencia del titular, como interino, substituto o provisional, mecanismo nunca usado a la fecha por la estabilidad de los presidentes mexicanos del partido revolucionario, de los cuales ninguno renunció o murió, en el supuesto que sucediera, notificada la ausencia del presidente, la mayoría absoluta tendría que elegir a una persona, la complicación de ese mecanismo en la actualidad estriba precisamente en la pluralidad del congreso, ya que ningún partido político podría imponer a un personaje y como es preciso notar, llegar al acuerdo sobre una persona en las actuales condiciones políticas se antoja complicado, sin embargo, el nuevo mecanismo erra en solucionar el problema.

La propuesta de reforma política actual modifica el mecanismo antes mencionado y propone una versión de la sucesión por miembros del gabinete, es decir, ante la ausencia del presidente, el secretario de gobernación sería designado presidente de manera inmediata de manera interina, la simpleza del mecanismo no advierte de sus fallas, en primer lugar, el mecanismo inspirado también en la sucesión presidencial de Estados Unidos está mal entendida, ya que ahí además del presidente, el speaker de la cámara, el miembro más viejo del senado y el gabinete entran en la línea de sucesión, pero el gabinete en Estados Unidos es ratificado por el congreso, es decir, la designación no es libre como en México, lo cual deja de entendido que lo que hizo Lascurain con Huerta es perfectamente realizable de nueva cuenta, ahora sin limitante de un vicepresidente electo. En segundo lugar, ¿Por qué el secretario de gobernación? Las líneas de sucesión están formadas en la lógica de los asientos ministeriales más antiguos, por lo cual la secretaría de relaciones exteriores debería ser la primera en la línea, ¿y el resto del gabinete?, en el mecanismo de Estados Unidos todo el gabinete entra en la línea de sucesión, y el primero es el secretario de Estado.

Los problemas que se resolvieron con la eliminación de la vicepresidencia resurgen de peor manera con la nueva reforma política, cualquier persona interposita puede ser electa presidente y después esta declinar a favor de su secretario de gobernación el cual era el verdadero interesado en el cargo, los incentivos son más perversos que con el vicepresidente, además que coloca en una persona nunca electa al cargo la responsabilidad de la magistratura más importante de elección popular del país, la única forma de arreglar el asunto sería regresar a la vicepresidencia, hacer la línea de sucesión por gabinete ratificado, o colocar en la presidencia de la Corte o las Cámaras el substituto provisional del presidente.
Sería bueno que nuestros legisladores pensaran mejor los mecanismos, la línea de sucesión, la vicepresidencia o la elección por el congreso son los mecanismos que usan las democracias modernas, no la versión extraña de empoderar al ministerio del interior mexicano.

Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com)  y reproducido con la autorización de su Director.
Estudiante de Ciencia Política en la UNAM, campeón nacional de debate político juvenil y bloguero. Twitter: @zepecaos http://zepecaospolitico.blogspot.com