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Un síntoma de peligro, gol y destreza. Siempre al acecho del balón, en espera de un descuido rival para acertar su disparo a las redes. Impulsado por la inercia de un equipo que marcó época y aprendió a consumar su grandeza, Horacio López Salgado hizo suyo cada borde del área.

Surgió vistiendo la camiseta del América (67-68) y alcanzó su primer campeonato bajo la dirección técnica de José Antonio Roca (70-71). Su andar no siguió luego de que, por decisiones de la directiva, entonces encabezada por Guillermo Cañedo, dejó los campos de Coapa y saltó al tren de La Máquina (71-72).

“Me tocó vestir las dos camisetas; el peso que tienen en la historia es el mismo. La presión es igual para los dos lados, del lado del América se vive igual, son equipos que gestaron un capítulo importante en el futbol.”

Salgado marcó 133 goles defendiendo los colores de Cruz Azul y sumó cinco estrellas al escudo celeste (71-72, 72-73, 73-74, 78-79 y 79-80). Gestó el inicio de un clásico de gran rivalidad y pasión desbordada.

“En estos partidos te sale un extra. Yo siempre salía con esa mentalidad y mis compañeros en aquella etapa también; salíamos muy unidos, solidarios entre todos y muchas veces nos tocó ganar. Vencer al América  es una cuestión de orgullo.”

Los contextos son distintos, sin embargo, los valores de responsabilidad y compromiso marcan diferencia en cualquier equipo.

“Son partidos que no quieres perder y te preparas para ganarlos, cuando yo jugué, si no lo lograba, no podía disfrutar la vida diaria, tiene un peso diferente.  Hay que dar el máximo esfuerzo, mentalidad ganadora, dándolo todo, con solidaridad y unión dentro de la cancha.”

Sus actuaciones en cada partido, selladas con la delicada tinta de su talento, condujeron a Horacio a la Selección Mexicana, en donde disputó 48 partidos, anotando 13 tantos y asistiendo al Mundial de 1970.

“Fue una bonita época. Los muchachos se motivaban en cada partido y cuando se tenía que disputar algo más, se hacía al máximo.”

La potencia de piernas y el certero remate de cabeza, llevaron a Salgado a ser campeón goleador en la temporada 74-75 con 25 tantos.

Hoy, aquél hombre que enardecía las tribunas celestes y se robaba los reflectores en cada encuentro, está a a la espera de ver dar una vuelta más al equipo de sus amores.

“Cruz Azul siempre ha peleado, siempre ha estado en las liguillas. Es cuestión de tiempo.”