Los meses corrieron y los dÃas se terminaron pues en este mundo no hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla y aún ya finiquitado el plazo, los ecos de la contienda polÃtica electoral en busca de las posiciones de gobierno en Michoacán, permanecerán en la memoria de muchos y durante muchos años dolerán sobre todo a aquellos que no lograron el objetivo perseguido.
Los aspirantes al Solio de Ocampo prácticamente cerraran su campaña el dÃa de mañana; con sendos mÃtines en la capital Morelia lo hicieron el sábado y domingo anterior, en la que culminaron una excitante labor de más de un año en el que más de una vez estuvieron en los 113 municipios.
Para realizar este ejercicio polÃtico hubieron de emplearse a fondo, con conocimiento del terreno que pisaban, dinamizar su memoria y desde luego contar con lo fundamental en estos tiempos que son los recursos económicos. Estas campañas desgastan a todos, pero principalmente a los actores principales que los deja extenuados, tanto fÃsica como económicamente. En estas andanzas muchos ingenuos no solamente pierden la votación sino hasta la camisa y con frecuencia el honor y la vergüenza. Y digo lo anterior porque en estas contiendas se busca lo escondido que los personajes tienen para hacer burla de los defectos y hacer público lo personal, lo que permite a los electores en lo general conocer a sus candidatos tal como llegaron a este mundo o medio tapados con paños ligeros que no ocultan -como decÃan los viejos de mi pueblo- sus vergüenzas.
A la sociedad en lo general, las campañas polÃticas han servido para mucho: para escuchar las mismas ofertas en diferentes tonalidades; para saber de las múltiples necesidades de la población y de su pobreza enorme, no obstante vivir un estado muy rico y favorecido por la naturaleza; Nos ha servido para hacernos ilusiones si acaso ganara nuestro candidato; También para de lo privado hacerlo público y para mostrar que no hay candidato impoluto, irreprochable, virtuoso, probo, Ãntegro, decente, moral, recto, inflexible, severo, riguroso, cabal, sino simplemente que son humanos; nos sirve lo anterior hasta para saber de sus intimidades.
Por ejemplo, hubo una candidata que sin que se le preguntara o viniera al caso, tal vez para evitar que se le restregaran en la cara su “pecadilloâ€-, tuvo la ocurrencia de declarar su solterÃa como madre y otro que, como charada, indicó que el también padecÃa de ese mal; es decir, que era padre soltero. Otro más vaciló mintiendo que ni siquiera en las uñas tierra alguna tenÃa y más tardo en terminar su alocución cuando de la magia salÃa un certificado agrario que lo acreditaba como ejidatario o algo asÃ.
En esta campaña hubo de todo, no solo por parte de los protagonistas principales, mismos que hicieron acopio de todas las armas posibles permitidas por un código electoral que requiere con urgencia tanto de una revisión a fondo, pero principalmente de contar con personajes verdaderamente, capaces y honestos que presidan la dirección del órgano electoral y que apliquen con severidad la reglamentación para evitar que haiga de ser como haiga de ser, se cometan trapacerÃas, pues sabemos que hay quienes respaldados en el poder presidencial, utilizan ilegalmente recursos públicos y datos restringidos; que repartieron en efectivo billetes al por mayor a cambio del compromiso recÃproco de responder votando por quien mandó entregar los billetes recibidos.
Los medios publicitarios, no podÃa ser de otra manera, beneficiados o bonificadas sus mañas con concesiones gubernamentales que sirven para transmitir a través de ondas satelitales o de fibra óptica, impulsaron caracterÃsticas falsas de los candidatos con generosidad exagerada, correspondiendo asà al favor de las concesiones recibidas casi a titulo de regalo. Hubo pues, de todo en este periodo, y publicitaron una y otra vez hasta el cansancio de los electores, cifras a modo para algunos y desesperanzadoras para otros, induciendo la voluntad electoral hacÃa un azul que en el horizonte del paÃs es uno oscuro y lleno de tormentas.
No obstante todo lo señalado, los que somos pobres mortales no nos tragamos la información y como ya nos hemos quemado con leche ahora hasta al jocoque le soplamos; por eso, cuando observamos que de la muerte de sus representantes populares hacen teatro y maroma para causar lástima, nos entran las dudas y nos resistimos a creer en esas cifras desorientadoras. Es tonto creer que por ser la hermana del presidente y a sabiendas de que éste ha inundado de sangre todo el territorio nacional, con ésta en el gobierno a Michoacán le va a ir muy bien.
Por todo lo anterior, los ciudadanos tenemos que ir a votar para cambiarle las encuestas a los encuestadores, pues con la experiencia amarga de ver durante más de 30años la permanente quiebra del estado mexicano y la miseria de nuestro pueblo, no debemos entregar el último bastión de la izquierda mexicana.
El próximo lunes y antes de que cante el gallo, ya sabremos el resultado de este desenlace, pero mientras tanto, hagamos votos –entiéndase estrictamente el sentido literal de esta expresión- porque los hados del Universo beneficien a nuestro Estado con el mejor candidato.

























