La única vez que este abogado mexicano habló sobre el tema fue hace 50 años. Una tarde de fines de julio de 1972 un periodista estadounidense llegó hasta la puerta de su oficina y, con hojas en mano, le preguntó directamente: ¿Ésta es la firma de su padre? Frente a él, la copia borrosa de un cheque emitido por el Banco Internacional en el que apenas se veían los trazos y el nombre del beneficiario: Manuel Ogarrio Daguerre.

La primera respuesta que se le ocurrió a Alejandro Ogarrio Ramírez, hijo de Manuel, fue que esa firma no se parecía a la de su padre. Que no estaba seguro, que los rasgos no coincidían…

Ha pasado medio siglo desde entonces. Son los primeros días de junio de 2022 y Ogarrio hijo se encuentra en su despacho. Acepta contar la historia con todos sus detalles.

–¿Es la firma de su padre? –se le muestra la copia del mismo cheque.
–Sí –responde sin dudar.

Por primera vez cuenta cómo vivió la familia Ogarrio esos días, luego de que se enteró por The New York Times y The Washington Post que el dinero amparado por varios cheques firmados por su padre fue utilizado para pagar a los cinco hombres que la madrugada del 17 de junio de 1972 allanaron las oficinas centrales del Partido Demócrata en el edificio Watergate, en Washington.

Detalla también para esta investigación, realizada por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad en alianza con Fábrica de Periodismo, qué ocurrió y revela el nombre de un personaje nunca antes mencionado, quien, además, involucró a su padre en esta trama conocida como la Conexión México del Watergate, el mayor escándalo político en la historia reciente de Estados Unidos que condujo a la renuncia de Richard Nixon a la Presidencia de ese país.

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