El pasado martes 3 del presente, se cumplió el primer aniversario del desastre, del desplome, del siniestro de la llamada Línea Dorada del Sistema Colectivo de Transporte de la ciudad de México – METRO -: un convoy-vagones de tren que cubría su ruta se fue al vacío al colapsarse, en el tramo San Lorenzo Tezonco-Los Olivos, algunas columnas que sostenían las vías elevadas de esta ruta de transporte.  Este inesperado accidente dejó 26 muertos y multitud de daños externos-colaterales en la vía rápida que corría paralela a la línea férrea siniestrada. En este sector, se manifestaron daños materiales, incalculables.

                Instantes después del siniestro, se habló de que el gobierno de la ciudad de México y de la República, haría justicia y que ninguna persona dañada, lesionada o que hubiera sufrido daños de todo tipo, quedaría desamparada.

                Curiosamente a esta línea en su construcción se le autorizó todo y se le entregó todo lo que se pedía: era la primera línea  bajo su entera responsabilidad y quienes  afirmaron lo anterior, y autorizaban, fueron Miguel Mancera – actual senador de la República -, Marcelo Ebrard – actual secretario de Relaciones Exteriores –  y Mario Delgado – secretario de Finanzas en la administración de Marcelo Ebrard y actual dirigente nacional de MOREENA – y, como complemento, Claudia Sheinbaum, la actual jefe de gobierno de la ciudad de México, dentro del selecto grupo de las llamadas corcholatas.

                Desde la misma noche del siniestro se supo una causa del desastre: falta de mantenimiento y poco a poco, con el correr de esos días aciagos fueron conociéndose más más elementos: autorizaciones de ajustes presupuestales, comprar diferentes a las especificadas, mal diseño, mala colocación de los famosos y dichosos Person Nelson y etcétera y etcétera.

El gobierno de la ciudad de la ciudad de México encargo a la empresa DVN la realización del peritaje oficial, la que, desde el inicio de sus trabajos, afirmó que lo presentaría en tres tiempos lo que cumplió en tiempo y forma. Los contenidos de ambos dictámenes técnicos únicamente confirmaron y ratificaron lo que ya se sabía: descuido, carencia de mantenimiento en los tiempos necesarios y mala administración en el proceso de construcción y, recientemente, horas antes del día del primer aniversario, entregó al gobierno de la ciudad. Se entregó el dictamen final que, curiosamente, fue rechazado por la autoridad de la ciudad, Se justificó con el juicio: existencia de conflicto de intereses – que fueron las palabras que desde el inicio – a la adjudicación del contrato – se afirmó: conflicto de intereses ¡con la administración Sheinbaum!

Ahora este conflicto de intereses se debe – palabras de la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum –  a que-XXX empleado realizó trabajos para la administración Peña Nieto.

Lo cierto es que para los familiares de los fallecidos y los afectados en daños físicos, y materiales y financieros, la vida les cambió en segundos y ya no volvió a ser la misma.

Ni tampoco para los directamente involucrados, oficial y públicamente: que todo se paga.