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•    La república amorosa de López
-Jorge Fernández Menéndez-
EXCÉLSIOR
Para Bibiana, que hoy terminará de hacer suya mi vida.


En la política no hay nada peor que la demagogia.
Andrés Manuel López Obrador se inaugura como candidato del PRD, el PT y Movimiento Ciudadano proponiendo una “república amorosa” en la cual, para pacificar la situación, retirará al Ejército de las calles en seis meses y va a crear, dice, cuatro millones de empleos en seis semanas.
Muy bonito, salvo que es imposible.

Lo de la “república amorosa” vamos a dejarlo como una licencia poética.
No hay repúblicas amorosas: hay estados donde se respeta o no la ley; donde se hace o no justicia; donde se respeta o no la democracia; donde se divide o no a la población entre buenos y malos; donde se garantiza o no la seguridad de la gente.
Nuestra realidad indica que la inseguridad no se resuelve con amor y paz, sino con políticas públicas muy concretas.
¿Cómo piensa López Obrador sacar al Ejército de las calles en seis meses?, ¿con qué lo va a remplazar?
Porque si los gobernadores dicen que ni siquiera pueden cumplir con el compromiso de hacer pasar el examen de control de confianza a todos sus elementos estatales y municipales antes de enero de 2013, ¿cómo van a suplantar al Ejército?
Si por lo menos en ocho estados de la República la seguridad pública depende en forma directa de la participación militar, ¿cómo hará para reemplazarlos?, ¿con quiénes?, ¿cómo?
Porque la opción es dejarle esos espacios al crimen organizado.
¿O cree, seguramente, como la gente de Javier Sicilia, que hay que pedirles perdón a los narcotraficantes?

Nadie, de ningún partido, en posiciones de responsabilidad, ha dicho algo así, por la sencilla razón de que saben que no es posible.
Los gobernadores, incluidos los perredistas y Marcelo Ebrard, siempre han insistido en que el Ejército sí debe dejar las labores de seguridad pública, pero no antes de contar con fuerzas policiales en los tres niveles de gobierno que puedan garantizar la seguridad de la gente.
Hablar de amor y paz es muy bonito: se le puede explicar, por ejemplo, a los secuestradores o extorsionadores en Torreón, en Michoacán (ahí están los resultados electorales de Leonel Godoy), en La Huasteca, en Tampico, en Monterrey, en los municipios conurbados del DF.
La visión de López Obrador sobre la seguridad siempre ha sido desastrosa: en su administración se dispararon la inseguridad y los secuestros en el DF como nunca antes y a quienes reclamaron seguridad los llamó “pirrurris”.
La Procuraduría capitalina, cuando terminó su gestión, no tenía ni siquiera un sistema decente de cómputo.
Todo el equipamiento tanto de la Procuraduría capitalina como de Seguridad Pública local se hizo durante la administración de Ebrard porque su antecesor consideraba que ese era un gasto superfluo.
“Los amorosos callan”, comienza el poema de Jaime Sabines y ése, a veces, es un magnífico consejo.

Pero si la “seguridad amorosa” deja mucho que desear, la idea de crear cuatro millones de empleos en seis semanas es francamente demagogia pura.
Los empleos los crea el sector privado, no el gobierno.
Por supuesto que, usando el presupuesto, endeudándose e inventando trabajos se pueden crear empleos, pero siempre serán temporales y financiados por recursos públicos.
Lo que López Obrador nos tiene que decir es cómo impulsar la inversión pública y la privada, cómo contar con una mayor recaudación fiscal que permita tener mayores recursos para la inversión, qué planes de infraestructura impulsará para generar empleos y si serán públicos, privados o mixtos.
Debe decirnos si abrirá el sector energético para que fluyan hacia allí las inversiones, que esas sí pueden generar miles de empleos, pero nada de eso se puede hacer en mes y medio.
México tiene unos 15 millones de empleos formales, registrados ante el IMSS, no es serio decir que aumentarán en cuatro millones en apenas seis semanas, a unos 750 mil cada siete días.
Es demagogia pura.
Y como ejemplo un botón: ¿cuántos empleos creó López Obrador durante su gestión en el DF?

Me parece que Andrés Manuel no aprendió la lección de hace seis años, sino que decidió redoblar la apuesta populista.
Es una lástima.

Mientras tanto, en el PRD las cosas se van a complicar: el principal punto de conflicto es el Distrito Federal.
López Obrador, en una declaración extraña, fuera de lugar, cuando fue interrogado el martes sobre el tema, dijo que esa era una decisión de Ebrard, dando a entender que Marcelo sería quien decidiera el candidato en la única entidad donde gobierna el PRD (el caso de Guerrero es especial).
Inmediatamente, los lopezobradoristas en la capital han pedido un sistema de encuestas similar al que utilizaron para la candidatura presidencial.
Pero, si es así, van a torcer el acuerdo alcanzado por López Obrador y Ebrard.
Claro que siempre se puede decir que fueron “las bases” las que rebasaron al candidato presidencial.
Remember Iztapalapa.
Porque en la “república amorosa” el apetito por el poder es muy mezquino.
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En privado
•    López Obrador candidato
-Joaquín López Dóriga-

Quieren convertir necesidad
en virtud. Florestán
Ayer se despejó la incógnita que muchos mantenían sobre el candidato de las izquierdas para las elecciones presidenciales del año que viene: Andrés Manuel López Obrador es el hombre y es el nombre.
En lo personal nunca dudé: una y otra vez sostuve que estaría en las boletas del primer domingo de julio de 2012, ya por una coalición con el PRD, ya sin él, por PT-Convergencia, pero estaría, como estará.
Al darse a conocer ayer el resultado de las encuestas que ambos encargaron a especialistas de su confianza, el jefe de Gobierno del Distrito Federal perdió por 3 respuestas a 2 y como en el proceso electoral del Estado de México, donde siempre antepuso alianza PAN-PRD a la ruptura, la volvió a hacer concediendo victoria y aceptando derrota, en aras de esa unidad.
En una concurrida, y celebrada, conferencia de prensa, se presentaron juntos para oír públicamente el resultado que ya les habían informado en privado: AMLO.
Llegaron ambos con un discurso elaborado con generosidad en el que se reconocieron prendas mutuas y futuras comunes a través de una coalición que llevará el nombre de Movimiento Progresista, que agrupe a seguidores de uno y otro en pos de la Presidencia de la República.
López Obrador dejó en claro que dejará a Ebrard la sucesión del Gobierno del Distrito Federal, a lo que se dedicará como prioridad, y éste que no buscará, como había dicho ya, ningún cargo de elección popular, incluida el Senado, para el que se le había mencionado.
De López Obrador me quedo con su símil de Ebrard, quien como el Ulises de la Odisea no se dejó cautivar con el canto de las sirenas, se puso cera en los oídos para continuar su camino, y con su llamado a crear una República Amorosa; de Ebrard, con su congruencia: de ir divididos marcharíamos al precipicio, al que tantas veces se han asomado.
Así pues, la izquierda ya tiene candidato presidencial, López Obrador, el PRI también, todo apunta a Enrique Peña Nieto, y en el PAN siguen enfrentados, aunque al final irán, sin duda, juntos, como los músicos cuando se pelean.
Retales
1. PLAZO. El viernes vence el plazo para el registro de coaliciones de partidos para la elección presidencial.
El PRI se registrará con el Verde y el Panal, Elba Esther y El Niño Verde, menudos compañeros de viaje.
El PRD con PT y Convergencia, y el PAN irá sólo;
2. PEÑA. El próximo domingo 27 Enrique Peña Nieto se registrará como precandidato para la presidencial del PRI.
Manlio Fabio Beltrones no lo hará.
La verá pasar.
Luego se irá Humberto Moreira; y
3. TORRE. A como va la obra, no veo cómo en 44 días esté lista la Estela de Luz con la que el año pasado se conmemoraría el bicentenario de la Independencia.
La última fecha para inaugurarla es este 31 de diciembre, pero se ve imposible.
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La Historia en Breve
•    López Obrador se la merecía
-Ciro Gómez Leyva-

Que se diga lo que se quiera, menos que Andrés Manuel López Obrador no merecía la candidatura presidencial de la izquierda.
Quizá Marcelo Ebrard hubiera sido una mejor carta para enfrentar a la locomotora peñanietista.
Quizá la imagen negativa de López Obrador sea imborrable.
Quizá luzca demasiado viejo para la generación que debutará el próximo 1 de julio.
Quizá ayer el PRD cometió un suicidio electoral.
Quizá, quizá.
Pero nadie preparó y peleó esa candidatura como el tabasqueño.
Hay mucho de poético en esta historia.
Y mucho de estrategia y sudor.
La izquierda tiene candidato.
El que más merecía la candidatura de la izquierda.
Y, sí, el candidato que esta izquierda se merece.
Termina aquí una larga temporada de fintas y conjeturas.
Y de aprendizaje, porque cómo cuesta a veces ver la realidad.
López Obrador no iba a mandar al diablo las elecciones de 2012 para irse a fortalecer a su movimiento Morena con nuevos recorridos por el país.
No se iba a desaparecer ocho meses para regresar en julio a recoger los restos de una izquierda vencida por el peñanietismo y convertirse en la oposición de pesadilla de la restauración priista.
No iba a ir al Senado ni se dedicaría a romper ventanas.
Su destino estaba en las boletas presidenciales.
Era demasiado grande y complejo para caber en otra parte.
La decisión de ayer pone fin, asimismo, al mito del fraude electoral de 2006.
Ya no servirá de nada.
López Obrador volverá a competir, sin desdoro, con el mismo IFE, el mismo PAN, el mismo PRI, el mismo PRD, las mismas “mafias”.
Si en verdad hubiera mandado al diablo las instituciones, estaría dando clases en Tabasco.
Como no lo hizo, también por eso merece ser candidato.
Suerte.

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Política cero
•    El Piojo y El Peje en la república amorosa
-Jairo Calixto Albarran-

Cuando ya nos aburríamos de las elecciones empaletadas a la michoacana, en espera de que Fausto Vallejo haga la roqueseñal y baile al chúntaro style, Aureoles siga llorando como chuchista lo que como godoyista no supo defender, y doña Cocoa busque el apoyo de García Luna Productions, dos temas arrebataron cámara: que el América jugará con la idea de que El Piojo Herrera pudiera llegar a dirigir al equipo, cosa que rompe todos los esquemas de las Águilas como fuente guarra de cierto glamour, y que Ebrard le levantara la mano a AMLO como candidato único, sin parricidio de por medio.
El Piojo y El Peje, opacando al diputado tricolor Cuauhtémoc Gutiérrez, quien para ganarse al electorado, al que debe imaginar tan urgido como los invitados a las fiestas del Nini Verde, ofrece Viagra porque “Los hombres tienen derecho a ser felices, y ellas a que las hagan felices también”.
Que a uno de los directores técnicos con menos perfil glamoroso y más ñeroso lo inviten al club más papaloy es raro; pero más raro todavía que Marchelo Ebrard y El Peje López Obrador hayan dirimido sus diferencias con serenidad y paciencia, como exige Kalimán, es más raro todavía. Increíblemente se apegaron a los designios de los dioses enanos de la encuestas para decidir al candidato de todas las izquierdas, sin melodramas rancheros ni panchos infinitos.
Cualquiera diría que estuvieron negociando con Bob Arum, José Sulaimán y Don King para una pelea de revancha en Las Vegas.
Contra todos los pronósticos, no hubo clásico zafarrancho perredista, ni el Noroñas salió a gritarle a nadie, Los Chuchos mantuvieron la cordura y todo transitó por un inusitado, aunque también sospechosista, rumbo de cordialidad.
El Peje ha librado la primera prueba, la de la civilidad.
Ahora debe esforzarse por no ser su propio enemigo, que en su barco ya tiene suficientes Picalugas, pendejos con iniciativa y agoreros del desastre.
Ya recorrió municipio por municipio, ahora es momento de refrescar el discurso, olvidarse de las chachalacas y, sobre todo, dejar de repetir el mantra de la mafia en el poder.
Eso si quiere atraer a la clase media y media alta que lo abomina o desconfía de él.
Y para ello requiere de iniciativas renovadas, provocadoras, audaces, lo cual no implica dejarse alburear por Catémoc Blanco, ligarse a Lucía Méndez, dejarse los dientes como Luis Miguel o pulir el copete.
Fundamental, desconcentrarse de lo que pudo haber sido y no fue. Sobre todo ahora que Cocoa Calderón está tan pejista.
La propuesta de una república amorosa es como la idea de un equipo América humilde.
Ya lo dijo Mae West: “El amor lo resuelve todo, menos la pobreza y el dolor de muelas”.
Clase Política
•    De salarios y fueros
-Miguel Ángel Rivera-

Todavía no son leyes, pero se trata de propuestas de legisladores que podrían cambiar importantes aspectos de la vida nacional.
Diputados de la Comisión del Trabajo solicitaron a la Comisión Nacional de Salarios Mínimos un incremento de 10 por ciento para fortalecer el poder adquisitivo de los trabajadores.
Por otra parte, los senadores aprobaron en comisiones prácticamente desaparecer el fuero del que gozan altos funcionarios.
La cosecha
La Cofetel determinó que la tarifa de interconexión en las redes móviles de Pegaso y de las empresas que conforman el Grupo Iusacell para la modalidad el que llama paga será de 0.3912 pesos por minuto.
Mientras en México circularon rumores en el sentido de que Nextel carece de recursos suficientes para aprovechar la banda del espectro radioeléctrico que le concedió la controvertida licitación 21 y que por lo mismo ha iniciado negociaciones para traspasarla a Telmex, en España la directora de Relaciones con Inversionistas de América Móvil (Telmex), Daniela Lecuona, aseguró que esa empresa tiene listas sus redes para ofrecer televisión de paga y sólo espera la autorización oficial que llegará temprano o tarde.
El tribunal electoral federal (TEPJF) revocó los nombramientos que hizo el IFE de consejeros electorales locales en Hidalgo, Veracruz, Puebla, Durango, Yucatán y Guerrero, por considerar que no fundó las designaciones y dejó entrever que la misma situación se encontró en todo el país.
El secretario general adjunto de la CNOP, Guillermo Ruiz de Teresa, negó que el PRI pagara al boxeador Juan Manuel Márquez para colocar en su short el logotipo del tricolor.
Luego de que la candidatura presidencial se decidió por encuestas, militantes de los partidos de izquierda (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) demandan que las otras candidaturas se determinen de la misma forma.
Esto beneficiaría, por ejemplo, a la presidenta de la Asamblea Legislativa del DF, Alejandra Barrales, primera entre los aspirantes al gobierno capitalino en la mayor parte de los sondeos.
Durante su primer informe, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, anunció que se formalizaron convenios por mil 444 millones de pesos con municipios y la Comisión Nacional del Agua para realizar 182 obras en beneficio de miles de familias.
Con estas acciones se logrará una cobertura en agua potable de casi 82 por ciento, y de 79 por ciento en drenaje, precisó.
El presupuesto de 7 mil 750 millones de pesos para Durango es resultado de un trabajo en unidad, que significó dar prioridad al bienestar popular por encima de colores políticos, afirmaron el gobernador Jorge Herrera Caldera y legisladores que militan en todos los partidos.
El presupuesto de Sinaloa para 2012 será de 47 mil 915 millones de pesos, lo que representa un aumento de 3 mil 87 millones, reveló el secretario de Administración, Armando Villarreal, también acompañado por legisladores de todos los partidos.
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Astillero
•    Pasteurización táctica
•    Recetario: amor y bondad
•    DF, moneda de cambio
•    Simular precampañas
-Julio Hernández López-

La izquierda está otra vez ante su espejo. Relegada del proceso de toma de decisiones, la base ciudadana que coincide genéricamente con el ente llamado izquierda juega a adivinar lo que habrá sucedido en las elites de las que sólo recibe consignas y resoluciones (un ejemplo: las famosas encuestas de las que nadie sabe, nadie supo, más que detalles finales que sirvieron para enmarcar un arreglo de corte netamente político entre dos líderes) y se emociona con explicable razón por las aparentes expectativas de éxito electoral que se podrían derivar de ese idealizado posicionamiento competitivo que produjo el Pacto del Hilton, sin reparar (ni aceptarlos, mucho menos combatirlos) en los componentes maquiavélicos que podrían llevar en 2012 a la corriente del lopezobradorismo a una programada derrota numérica que a la vez sea utilizada por sus adversarios como comprobación de una supuesta derrota histórica.
A cambio de una candidatura de unidad condicionada, la única corriente de izquierda que significa una cierta posibilidad de reformismo popular aceptable, la que encabeza Andrés Manuel López Obrador, ha negociado y cedido en sus posturas de años (con Ebrard, se terminó la etiquetación de ilegitimidad al ahora saludado Calderón; con el nuevo Frente Amplio Progresista diseñado por Manuel Camacho se somete a AMLO a una línea de centro que nadie creerá en éste pero sí servirá para modelar el futuro de Ebrard).
Además, esa corriente se encamina a buscar por la vía de la pasteurización táctica lo que sus adversarios le negarán nuevamente por la vía salvaje pero que ahora, al competir de nueva cuenta, en los mismos términos, con los mismos factores bipartidistas de poder amafiado y en peores circunstancias, no podrá adjudicar a un fraude electoral que a nadie sorprenderá dado que en esta ocasión está absolutamente anunciado (tanto en el PRI, con su maquinaria de mapachería aceitada con dinero oscuro y operada por el cártel de ex gobernadores y gobernadores, como en el PAN con los programas sociales utilizados para promoción del voto y con el uso político de la violencia relacionada con el narcotráfico).
Pero ésa es la izquierda que el país tiene. Más crítica que participativa, esperanzada en que los líderes tomen decisiones positivas por meros actos súbitos de bondad o iluminación, ácidamente dolida pero crónicamente pasiva frente a los abusos y traiciones de quienes se han apropiado en todo el país del negocio de la representación de esa franja partidista.
Lo que hay es lo que se ve: sin reflexión ni autocrítica, todo se desliza por los toboganes del inmediatismo, lo panfletario y la fe o el denuesto individualizados; sin vida interna auténtica, todo se concentra en las intrigas de su burocracia partidista y en los gestos y lances de sus cupulares personalidades; sin conexión ni interés genuino por las luchas sociales, todo se reduce a lo electoral.
La inaceptable izquierda vista en lo general no es más que la suma de las acciones y omisiones de muchos de quienes al ver tal espejo no aceptan reconocerse allí.
López Obrador, por ejemplo, ha tenido a bien asignarse un preocupante perfil espiritualizado que en caso de llegar al gobierno significaría la conducción de los asuntos públicos a partir no de un programa partidista o de compromisos sociales específicamente de izquierda política sino de una suerte de cristianismo amoroso bajo exégesis tabasqueña.
No es un asunto menor, por más que los fieros defensores del Estado laico frente a amenazas provenientes de otros partidos se conviertan en comprensivos y sonrientes solapadores del nuevo discurso político-religioso.
Además, la fórmula para alcanzar la felicidad en México, ha dicho el predicador Andrés Manuel, consiste en ser buenos.
Oremos, hermanos.
La propia joya de la corona liberal mexicana, la capital del país, ha sido empeñada o, más bien, canjeada, por el asentimiento ebrardista a la candidatura de AMLO.
Como si nada, el tabasqueño ha anunciado que respaldará la orientación que el capitalino quiera dar al proceso de sucesión en la jefatura de gobierno.
Así de sencillo: un pacto pragmático en las alturas define el curso político de una capital que requiere sacudimientos y limpieza ante la acumulación de ineficacia y corrupción que han regido durante las administraciones perredistas el gobierno de la gran ciudad: el reparto del botín entre perredistas ha llevado a la asamblea legislativa, a las delegaciones y al aparato central del GDF a personajes vergonzosos en cuanto a incultura política y general, a depredadores del erario, a trepadores y esquilmadores cuyo único mérito es la pertenencia a determinada corriente del sol azteca.
En el propio saldo de Ebrard hay episodios relacionados con la asignación de contratos y beneficios a empresas españolas en materia de construcción de obra pública que merecen revisión a fondo y eventuales sanciones cuando menos políticas.
Pero ahora se ha entregado al ganancioso Marcelo la concesión personalísima para que trate de mantener un imperio transexenal chilango.
Otro error en curso es la pretensión de simular competencia interna en los tres partidos pertenecientes al Día para conseguir los beneficios de la precampaña según los términos electorales previamente establecidos.
Nadie obligó a AMLO y MEC a definir en estos momentos y mediante nebulosas encuestas la candidatura presidencial.
Fue una decisión de ellos y a sabiendas de que el tiempo en medios y los recursos públicos para precampañas sólo se asignarán a quienes, obviamente, luchen internamente por conseguir una postulación.
Andrés Manuel y Marcelo bien pudieron realizar una verdadera precampaña en los tiempos predeterminados para ello y con los beneficios naturales que les corresponderían.
Pero estimaron conveniente adelantar la resolución, con sus beneficios y perjuicios.
Habilitar a dirigentes partidistas como simuladores de una contienda interna sería una pifia estigmatizante.
Por el bien de todos (los de la izquierda), primero la claridad, la congruencia y los principios.
¡Hasta mañana!
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Opinión
•    Josefina: quiero ser Presidenta
-Pepe Grillo-

Josefina, aspirante puntera a candidata del PAN a la Presidencia el 2012, dijo al Director de Crónica Noticias TV, que es necesario pasar a una nueva fase en la lucha contra el crimen organizado.

Que se recuperará el ánimo social cuando estén frente a la ley no sólo los capos, también los políticos, los jueces involucrados y quienes estén lavando dinero.

Dijo: quiero ser Presidenta porque conozco a México y lo amo.

Y de gobiernos de coalición, se declaró dispuesta a explorar mejores formas de gobernar.
PRI-PVEM-PANAL, ya

PRI, PVEM y PANAL acordaron anoche su alianza en la elección presidencial y parte del Congreso en 2012.

Héctor González, del CEN tricolor, dijo que se logró un acuerdo en diputaciones y senadurías:

De los 300 distritos, 126 diputaciones irán en la coalición: 24 al PANAL; 30 al PVEM y 72 al PRI.

Al Senado, de los 64 de mayoría, 20 irán en la coalición en 10 estados: 4 al PANAL, 5 al PVEM y 11 al PRI.

Hoy firmarán los líderes, y mañana registrarán la alianza en el IFE.
López hará precampaña

Fiel a su: “al diablo con las instituciones”, el peje “le dará la vuelta” a la ley electoral para hacer precampaña.

Como “candidato único”, no puede promoverse, y ordenó al PRD, PT y MC, registrarse en bola para que sólo él aparezca en los medios.

El peje hará precampaña, y el IFE no se atreverá a negárselo.
¿Y el líder del PRD?

López ejerce el mando: el Consejo Nacional del PRD aprobó la convocatoria y la coalición PT-MC-PRD que irá “por todo”.

Los tres darán a la campaña del peje la mitad del dinero que da el IFE y usarán el resto para sus campañas.

López pide 100 distritos, los aliados, 45 cada uno.

¿Quién si no AMLO dirá la última palabra?
Ahora a cicatrizar

López iniciará la “operación cicatriz” para recuperar votos.

No será fácil porque chuchos, ADN, ni Zambrano estarían dispuestos “a darle todo a cambio de nada”.

Recuerdan que en 2006 Jesús Ortega fue el coordinador de campaña del peje, y éste no lo tomó en cuenta para nada.

En el PRD esperan que Zambrano no se deje avasallar.
Raspón al PAN

El TRIFE rechazó el método de elección del PAN, que no podrá reservar lugares para diputados y senadores.

El CEN del partido argumentó la violencia y los conflictos internos, para reservarse 141 diputados y 24 senadurías.

Josefina y Creel se inconformaron y los magistrados fallaron que la violencia ni los conflictos internos se sustentaron.

Un buen punto para la puntera del proceso interno.
MEC: difícil la derrota

El triunfo de López, el lunes, fue día de fiesta, aunque Ebrard se negó a levantarle la mano.

Ayer confesó que fue difícil aceptar la caída.

La situación se complica para Mario Delgado, que esperaba que Ebrard lo impusiera como su sucesor.

El peje quizá se decida por Martí Batres.

Interinato político
•    El DF, y las migajas, para Marcelo
-Ricardo Alemán-
EXCÉLSIOR
Para Jorge y Bibiana, por su felicidad.

Como si se tratara de una graciosa concesión del poder supremo, de un premio de consolación o, incluso, del favor del monarca en turno, el candidato presidencial de las izquierdas le hizo el favor a Marcelo Ebrard de permitirle que eligiera a su sucesor en el Distrito Federal.

En su discurso de unción como máximo jerarca de las llamadas izquierdas mexicanas, Andrés Manuel López Obrador dijo:
“Expreso que respaldaré a Marcelo Ebrard en la orientación política que él defina, en el marco de la legalidad, y de la democracia, para seguir gobernando la Ciudad de México”.
¿Qué quiere decir lo anterior?

Poca cosa, que generoso como es, el ratificado monarca de las izquierdas palomeará la decisión que tome Marcelo Ebrard para elegir a su sucesor.
¿Y cómo debe ser entendido eso?
En efecto, como la ratificación de que el verdadero monarca de las llamadas izquierdas se llama AMLO, y que este monarca designó como virrey del Distrito Federal a Marcelo Ebrard.
Es la nueva izquierda mexicana, ejemplo de independencia y democracia.

Viene a cuento porque, en sus tiempos de jefe de Gobierno, el señor López Obrador nunca pidió el aval de nadie -y menos de Cuauhtémoc Cárdenas, su padre político- para ungir a Marcelo Ebrard como su sucesor en el GDF.
Es decir, que el pasado martes no presenciamos la unción del candidato presidencial de las izquierdas, sino que vimos el regreso de una de las más perniciosas prácticas del viejo PRI -y que combatió la izquierda histórica-, la unción del jefe máximo, al estilo del viejo PRI, pero en las izquierdas.

Por lo pronto, el monarca Andrés López ya autorizó al virrey del Distrito Federal que elija al candidato a jefe de Gobierno que podría suceder a Marcelo Ebrard.
Lo curioso es que esa concesión graciosa que otorgó el monarca de las izquierdas a Marcelo Ebrard ha sido vista por algunos como un triunfo del jefe de Gobierno.
¿De verdad creen que las migajas que le dejó AMLO a Marcelo son un triunfo?
¿Qué no es un derecho político de Marcelo la promoción del que podría ser su sucesor?

Y si partimos de la idea de que ese es un derecho político de Marcelo, entonces tendremos que concluir que en la negociación que hizo candidato a AMLO, en realidad Marcelo sólo recibió migajas.
¿Por qué?
Porque no podrá ser ni diputado ni senador -por mandato constitucional- y sólo le queda convertirse en jefe real de lo que queda del PRD.
¿Por qué del PRD?
Porque AMLO es dueño del PT y del otrora Convergencia, y el tabasqueño se ha propuesto desaparecer al PRD.

Pero si Marcelo deposita su capital político en el partido amarillo y logra jefaturarlo, desde esa trinchera podrá poner condiciones a AMLO, y hasta apoyar a otro candidato presidencial, si es que ocurriera que no crece el monarca Andrés López.
Es decir, que el único refugio independiente -para no ser arrollado por AMLO- de Marcelo, es tener su propio partido.
Pero para eso tendrá que negociar con Los Chuchos.
¿Y eso qué significa?
Que tendrá que pactar las candidaturas al GDF, delegaciones, diputados locales, federales y senadores.

Por lo pronto, se abren importantes posibilidades para que se convierta en candidata al Gobierno del Distrito Federal la líder de la Asamblea del Distrito Federal, Alejandra Barrales, quien a su favor tiene un atributo nada fácil de conseguir: la bendición simultánea de AMLO y de Marcelo y que, por su condición de género -mujer, joven y habilidosa-, aparece como la candidata ideal del PRD frente a Beatriz Paredes, que sin duda será la abanderada del PRI.

Frente a la asambleísta Alejandra Barrales aparece el senador Carlos Navarrete, quien es parte de la triada que jefatura Los Chuchos y tiene una importante ventaja en las encuestas, pero no cuenta con la bendición de AMLO.
Le sigue, en el mismo orden, el procurador Miguel Ángel Mancera, quien está bien posicionado en las encuestas y tiene la virtud de no militar en partido político alguno.
Y, al final, aparece Mario Delgado, secretario de Educación del GDF y “delfín de Marcelo”.
¿Quién será el bueno?
¿El que elija Marcelo o el que sea palomeado por AMLO?
Al tiempo.

EN EL CAMINO

En días, aparecerán dos nuevos libros de Enrique Peña: uno con discursos, artículos y entrevistas, prologado por Heriberto Galindo y, el otro, con ensayos del mexiquense.
Por cierto, en la gira de Peña por Washington y Nueva York se ganó a las audiencias al preguntarles si querían que les respondiera en inglés o en español.
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Juegos de Poder
•    AMLO: seis años después
-Leo Zuckermann-
EXCÉLSIOR

Es oficial: López Obrador va a volver a competir en otra elección presidencial.
Pero ahora arrancará en una posición muy diferente a la de 2006.
Recordemos que AMLO comenzó aquel año con una buena ventaja en las encuestas (hasta diez puntos porcentuales).
No era gratuito.
El entonces jefe de Gobierno capitalino había demostrado una gran habilidad política en 2005 con el famoso “desafuero”.
Había aprovechado los errores y la torpeza de sus adversarios, en particular del entonces presidente Fox, en la pifiada estrategia de sacarlo de la contienda electoral a la mala.

Pero este éxito paradójicamente se convirtió en su peor enemigo: AMLO se creyó invencible.
En su mente nunca cupo la posibilidad de que pudiera perder la elección presidencial.
Nunca admitió que sus errores generaran efectos negativos en el electorado ni tampoco que sus adversarios tuvieran aciertos.
Con arrogancia, se sintió el vencedor indiscutible desde que ganó la partida política del desafuero.
El 27 de abril de 2005 fue su momento de mayor gloria cuando el gobierno anunció que daría marcha atrás en su intento por inhabilitarlo políticamente debido al endeble asunto de El Encino.
Su estrategia había sido todo un éxito en la opinión pública, la vía judicial y la prensa internacional.
AMLO estaba en los cuernos de la Luna.
Le había ganado al presidente Fox quien, al recular, había demostrado una vez más su distintiva incapacidad política.

A partir de entonces, el tabasqueño se subió al pedestal y menospreció a sus adversarios.
Él ya había ganado.
La elección era un mero trámite.
Esto se los trasmitió a sus colaboradores más allegados.
En sus artículos, Federico Arreola, uno de sus más cercanos, se regodeaba de la victoria inminente: no se hagan bolas, “ya ganamos”.
Fox, con todo el aparato de Estado a su disposición, no podía vencerlos.
El ranchero era un limitado de la política.
A Creel, el fallido secretario de Gobernación, se lo tragarían de un bocado.
¿Y cuando salió el señor Calderón como candidato del PAN?
Pues lo menospreciaron: demasiado joven, inexperto y pequeño.

Todo estaba listo para la victoria.
Es la arrogancia que ciega.
AMLO fue la víctima del éxito del desafuero.
Esto, en la política, se ha visto muchas veces: personajes que ganan una batalla importantísima, se piensan entonces invencibles y creen que la guerra está ganada; desdeñan a sus adversarios, se duermen en sus laureles y cometen graves errores que, a la postre, los llevan a la derrota.

“Soy indestructible”, repetía una y otra vez AMLO.
Sus seguidores se lo creyeron y, hasta el mismísimo día de las elecciones, estaban convencidos de que ganarían.
Los primeros resultados les cayeron como balde de agua fría.
¿Cómo?
¿Había vencido el gris de Calderón?
¿El que nunca había gobernado nada?
¿El que apoyó el torpe presidente Fox?
¿A ellos?
¿A los que con tanta gloria habían ganado la partida del desafuero?
¿A AMLO?
¿Al mayor genio político que ha producido México en varios lustros?
No, esto era impensable.
No estaba en el guión del documental que estaba filmando Mandoki.
Imposible: detrás del sorprendente resultado seguramente había una mano peluda que lo había manipulado todo.

Cuando en marzo de 2006 las encuestas dieron un giro y AMLO dejó la posición de liderazgo, el tabasqueño simplemente las mandó al diablo.
No podía creer que el candidato del PAN, a quien siempre desdeñó, pudiera haberlo alcanzado y rebasado.
Rechazó la realidad y tildó a los encuestadores de vendidos.
Esto lo llevó, a su vez, a cometer errores que a la postre le costaron la elección.

Hoy, cinco años después, las encuestas demuestran que AMLO arrancará en un lejano segundo lugar frente al candidato del PRI, Peña Nieto.
Hoy, el tabasqueño tendrá que remar a contracorriente; no podrá darse el lujo de la arrogancia.
Si quiere ganar, tendrá que venir de atrás.
Y eso, quizá, podría operar a su favor.
Porque ahora, como en el pasado, tendrá que evitar cometer errores que le impidan llegar a la meta final:
Los Pinos.

Día con Día
•    Calamidades democráticas
-Héctor Aguilar Camín-

Hay el derecho a la queja pero hay la obligación de la prueba.
Los perdedores en las elecciones de Michoacán han ejercido la primera, les falta la segunda.
Los medios han desestimado la queja porque suena a querella habitual de perdedores, esos malos perdedores de clase mundial que ha incubado la modesta democracia mexicana.
Once años después de la primera alternancia pacífica de nuestra historia, candidatos y partidos siguen siendo incapaces del acto democrático por excelencia que es conceder la victoria del otro.
Ya no digamos felicitarlo y desearle suerte.
La especialidad de nuestros malos perdedores es descubrir el día de la elección que les ha hecho trampa.
Y que la trampa es evidente, aunque no se puedan presentar pruebas de ella.
Otra especialidad calamitosa de las elecciones mexicanas es la sobreactuación analítica de los medios.
Cada elección es el fin del mundo.
Todas significan todo.
Un triunfo o una derrota hoy en Michoacán anticipan un triunfo o una derrota el año entrante en el país.
Cada elección es además una especie de plebiscito, un juicio de arriba abajo sobre el gobierno federal o sobre el partido fulano.
Otra calamidad ascendente es el uso impúdico de las encuestas con fines de propaganda electoral y para absurdas declaraciones de victoria.
Partidos, candidatos y empresas encuestadoras de dudosa nombradía, no sólo corrompen la credibilidad de un instrumento útil, sino que se atan con él a la noria de la protesta absurda.
Una vez que los candidatos han salido a declararse vencedores con números falsos, es más difícil tragarse sus palabras y admitir que perdieron.
Por último, está la calamidad de la llamada “operación territorial”, que consiste en el uso y abuso de los recursos de gobierno o de partido para forzar lo más que se pueda las reglas, violarlas si hace falta, el día de las elecciones.
Hay demasiado dinero suelto para hacer política en el país y nadie parece contenerse en su uso.
Nadie parece capaz tampoco de seguir su rastro y volverlo una queja electoral fundada.
Se espera de la vida democrática que los adversarios se vigilen y controlen entre sí.
La calidad de la democracia depende del celo y la eficacia política de los contendientes.
Con lo que volvemos al tema de los malos perdedores: quieren tener en los medios y en los tribunales la eficacia que no tienen en la batalla.
Se puede decir cualquier cosa de los contendientes principales de la democracia mexicana, menos que estén indefensos ante sus adversarios.
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El Asalto a la Razón
•    Y el PRI hacia la desunión…
-Carlos Marín-

Sus dos figuras más representativas evitaron que el PRD se hundiera más aún por su crónica incapacidad para resolver elecciones internas, su destreza especial para crear cochineros y la pérdida, el domingo reciente, de su último reducto.
Bastó que la dirigencia hiciera política para, de un solo golpe, ganar la delantera en el proceso hacia 2012, porque ya tiene candidato, logró la unidad y anuncia un frente amplio.
En contraste, el presidente nacional y la secretaria general del PRI trampearon los términos de la convocatoria hecha por la Comisión Nacional de Procesos Internos para permitir el uso de las viejas y ominosas cargadas, con lo que se resquebraja lo mejor que ese partido mantenía: la unidad.
La propuesta evitaba que los servidores públicos priistas, los que ejerzan cargos de elección o liderazgos partidistas “tiraran línea”, lo cual no fue respetado en el emplazamiento firmado por Humberto Moreira y Cristina Díaz.
A estas alturas, pues, se abrió el portón a las denuncias por algo grave: inequidad.
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Arsenal
•    La hija y el yerno
-Francisco Garfias-
EXCÉLSIOR

El pragmatismo se impuso ayer en la Comisión Política Permanente del PRI. Por abrumadora mayoría (sólo hubo diez votos en contra) se aprobó la coalición con el Panal y el PVEM en las elecciones federales de 2012.

La coalición es total en los comicios para Presidente de la República. Parcial en el caso de senadores (van juntos en diez estados), pero también para diputados. El convenio abarca 116 de los 300 distritos. De ese total, el PVEM lleva 30 candidaturas de mayoría, Nueva Alianza 24 y el PRI 72.

A los priistas no parece haberles importado mucho que el partido de Elba Esther Gordillo haya anunciado que acudirá a los tribunales para que se reconozca el “triunfo” (¿?) de la panista Luisa María Calderón, a quien apoyaron en las elecciones de Michoacán. Ni siquiera tocaron el tema. El interés “superior” de regresar a Los Pinos los llevó a pagar el alto precio, nos aseguraron en el edificio de Insurgentes.

La maestra salió forrada. Su familia también. En lo que se refiere al Senado, los priistas cedieron la posición número uno en Chiapas (va para su hija, Mónica Arriola) y en Sinaloa (para su yerno, Fernando González). En Puebla y Nayarit, los candidatos del Panal van en la posición número dos.

El PVEM también cobró caro su amor. Sus candidatos van en la posición número uno en cuatro entidades. El Niño Verde en Quintana Roo; Pablo Escudero, yerno de Manlio, en el DF; Carlos Puente en Zacatecas. El estado de Jalisco completa la lista, pero no pudimos averiguar el nombre del afortunado. En el Estado de México van en la segunda posición.

Nos cuentan que al principio hubo inconformidad en la Comisión Política Permanente. La mayoría no sabían cómo iba el reparto entre los tres partidos. “No conocíamos el convenio de coalición”, aseguró uno de los participantes.

La efervescencia obligó a la cúpula a abrir las cartas. Eso apaciguó los ánimos, aunque no de todos. Diez de los 11 representantes de Chiapas votaron en contra. Nomás no aceptaban la “imposición” de la hija de Gordillo. Sólo Roberto Albores, presidente del PRI en ese estado, votó a favor.

Las apuestas para suceder a Blake favorecían ayer a Alejandro Poiré, aunque al caer la noche nos aseguraban en Los Pinos que “todavía no hay nada para nadie”.

El titular del Cisen es el que impulsa el primer círculo del presidente Calderón, aseguran los que saben. Tiene un perfil académico. Es inteligente, goza de la confianza del primer mandatario, pero carece de credenciales políticas y de experiencia.

Sería el primer secretario de Gobernación, de la era panista, que nunca ha militado en un partido político. “La curva del aprendizaje resultaría costosa, de cara a todo lo que se viene en términos electorales”, nos dijo una fuente de Acción Nacional.

Calderón no tiene muchas opciones. Se habla también de José Guadalupe Osuna, pero es complejo que deje el gobierno de Baja California. Tienen la difícil sucesión encima.

¿Javier Lozano? Se mandaría un mensaje de confrontación. Pero, además, respalda abiertamente a Ernesto Cordero en la contienda interna para la candidatura presidencial.

¿Roberto Gil? Trae muchas grillas internas y está ligado a Josefina Vázquez Mota. Juan Marcos Gutiérrez, el interino, es gente de Blake Mora, sin grandes conexiones en las ligas mayores de la política.

Allí está El Jefe Diego, pero, como él mismo nos ha dicho, “Felipe tiene la mecha corta, y yo ni mecha tengo.”

Josefina Vázquez Mota está dispuesta a negociar una alianza con Santiago Creel para ir juntos en los comicios locales, pero con ella al frente. Así se lo hizo saber uno de los integrantes del equipo de la aspirante panista a colaboradores del senador con licencia. “No espero respuesta. Sólo que sepa que eventualmente ella se lo va a proponer”, dijo.

La diputada con licencia está bien posicionada en las encuestas a población abierta, pero la preferencia electoral en el interior del PAN -el voto está reservado a militantes y adherentes- no es categórica para formular semejante propuesta. Los colaboradores del senador con licencia alzaron la ceja. Les pareció muy “ventajosa” la posición de Josefina.