Las enfermedades crónicas no son transmisibles, son de larga duración y generalmente evolucionan lentamente. Los 4 principales tipos de enfermedades crónicas son las enfermedades cardiovasculares (como accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio), la diabetes, el cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas (como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica). La OMS aceptó recientemente la obesidad como una enfermedad crónica no transmisible.
Las enfermedades crónicas asociadas a la nutrición, se han vuelto un problema de salud pública en el mundo. La diabetes tipo 2 y la obesidad son verdaderas amenazas para la salud de la población mundial, y se espera que para el año 2030 la prevalencia de la diabetes se duplique de 171 millones en el año 2000 a 366 millones en el 2030, con un aumento máximo en la India, al mismo tiempo que la obesidad se encuentra en expansión de forma importante en países en vías de desarrollo.
Normalmente estas enfermedades son asociadas a los grupos de edad avanzada, pero la evidencia ha demostrado que personas de todas las edades (niños, adultos y ancianos) son vulnerables a los factores de riesgo que benefician a las enfermedades no transmisibles, como la inactividad física, las dietas malsanas, el consumo de alcohol en exceso o la exposición al humo de tabaco, por esto también es importante contar con un seguro medico familiar.
En la mayoría de los casos, con esfuerzos simples diarios se pueden llegar a prevenir múltiples padecimientos. Estos esfuerzos, en poco tiempo, pueden llegar a convertirse en hábitos de vida que se pueden realizar de forma automática sin suponer dificultad alguna. Presta atención a los siguientes consejos y verás que fácil e importante es cuidar de nuestra salud.
Consejos para cuidar la salud y prevenir enfermedades crónicas
Gozar de una salud óptima depende de muchas cosas, ocasionalmente existen unos componentes genéticos (hereditarios) que no son modificables, pero la mayoría de los factores de riesgo pueden prevenirse adoptando un estilo de vida saludable, un seguro de vida puede llegar a ser de gran ayuda.
Dieta equilibrada y sana
La clave a la hora de cuidar nuestra salud es mantener una dieta equilibrada. Evitemos los azúcares refinados y todos los productos excesivamente edulcorados, así como también las grasas trans y las grasas saturadas. Para esto, es importante combinar de manera eficaz la ingesta de proteína (carnes, pescados), grasas (mantequilla, aceite) e hidratos de carbono (pan, pasta, verduras, frutas).
Es de gran importancia consumir la cantidad suficiente de agua por día, se recomienda entre 1,5 y 2 litros. Se deben controlar las cantidades y comer en función a lo que el cuerpo necesite de cada persona (dependiendo del consumo de energía).
Buena higiene
Es importante lavarse bien las manos, mantener una buena higiene bucal, etc. No hay que olvidarse de la higiene postural, que te permite cuidar de la columna vertebral, siempre que mantengas una posición correcta del cuerpo.
En nuestro día a día debemos poner atención al modo en que nos sentamos y la manera en la que realizamos esfuerzos al levantar peso. Puedes utilizar un buen colchón y una buena almohada; esto ayudará a mantener músculos y huesos saludables.
Hacer ejercicio regularmente
Realizar ejercicio moderado mejora la circulación, fortalece el corazón y ayuda a eliminar toxinas, entre muchos otros beneficios. Lo ideal es hallar rutinas de ejercicios que se acoplen a la edad y estado físico. Es recomendable realizar al menos 30 minutos de actividad física al día para prevenir problemas de salud.
Evitar el consumo de alcohol, tabaco y drogas
El consumo de drogas afecta totalmente nuestro estado de salud, produciendo alteraciones en nuestro organismo que pueden llegar a ser nocivas.
Entre sus efectos se pueden destacar los desajustes graves neuroquímicos en el cerebro y la pérdida neuronal, ya que generan adicción lo que lleva a que sean consumidas en exceso.
El consumo de alcohol excesivo puede llegar a causar enfermedades crónicas, como también otras alteraciones importantes en nuestro estado de salud: problemas digestivos, enfermedad del hígado, enfermedades cardiacas, etc.
Consumirlo también trastoca la capacidad de memoria y aprendizaje. Sin olvidar sus consecuencias importantes en el ámbito de la salud mental, desencadenando ansiedad y depresión. Por otro lado, el consumo de tabaco aumenta significativamente el riesgo de sufrir de cánceres respiratorios y cardiovasculares. Un seguro de enfermedad es realmente necesario ante cualquier circunstancia.
El descanso es importante
La vida cotidiana cada vez se hace más complicada, es por eso que tener momentos de relajación es sumamente importante, momentos donde podamos pensar en otras cosas que se salgan de las preocupaciones diarias y de la rutina. Todo esto ayuda a minimizar la aparición del estrés y sus síntomas.
Busca lugares para relajarte al aire libre, donde tengas exposición al sol, ya que los rayos de luz solar alimentan el bienestar de nuestro sistema.
Por otro lado, mantener un buen ambiente a nuestro alrededor es importante. Las relaciones sociales saludables también son saludables, aportan a la mejora de manera exponencial de nuestro bienestar.
Ir al médico al menos dos veces al año
La mejor manera de controlar el estado de nuestra salud y lograr responder a tiempo ante cualquier incidencia posible es asistiendo periódicamente a revisiones médicas. Pensemos que, para lograr curar una enfermedad, el mejor remedio va a ser atacar en sus más tempranos estadios.
Cada vez tiene más peso la medicina preventiva, y es que nadie tiene duda alguna de que los chequeos generales tienen un papel trascendental en nuestra salud.

























