.Finalmente se han definido las elecciones en Michoacán, y “haiga sido como haiga sido”, perdieron los Calderón, … ¿También los Cárdenas? o ¿Los Pejistas? de ello podemos sacar conclusiones como queramos; los argumentos, explicaciones y excusas de los candidatos vencidos los dejamos aparte en esta ocasión, como también las acciones que cada uno de ellos pretenda tomar para inconformarse con los resultados, sin dejar de observar que sea cual sea la acción, siempre y cuando sea leal y legal dentro de un marco jurídico, están en todo su derecho ¿o no?
Lo anterior se lo dejamos a ellos y a las instituciones competentes y especificas obligadas a resolver el fondo jurídico de dichas impugnaciones, ya veremos que resulta.

Respecto al tema que en esta ocasión nos ocupa, lo cierto es que los números no mienten, aunque algunas veces quienes mienten son los que los manejan.
En números cerrados tenemos que de acuerdo a las cifras mas recientes del INEGI y del IEM, la población total en Michoacán es de 4,351,000; un padrón electoral de 3,427,000; con votos ejercidos de 1,835,000; y votos del candidato ganador de 658,589.
Lo anterior nos dice en cifras netas, que con una participación electoral real del 54%, los votos del candidato “ganador” representan el 36% de preferencia de los votantes, suficiente para ganar, cierto; pero esto también representa tan solo el 19% del padrón electoral, y lo peor, únicamente el 15% del total de la población michoacana, lo que quiere decir que solo el 15% decidió quien gobernara nuestro estado, en estricto sentido contrario, esto significa que el 85% de la población general rechazó al actual candidato ganador, ya sea porque voto por otra opción, o porque por cualquier motivo, prefirió no votar; en una postura mas “piadosa” podemos deducir que por lo menos el 65% de la población votante michoacana lo rechaza (33% del PAN mas 29% del PRD, y otros no registrados o nulos); en resumen, el gobernador electo comienza su gestión con una aprobación del 15%, (habría que comparar este dato con otros países que lo manejan muy acertadamente, como los Estados Unidos por ejemplo); indignante y vergonzoso si, pero dicen que cada pueblo tiene el gobierno que merece.
Es indiscutible que estos números no le conceden para nada legitimidad y credibilidad al candidato “ganador”, pero mucho menos le concederán gobernabilidad, porque con esto y con los problemas financieros del estado, podremos ver que se ha sacado auténticamente “la rifa del tigre”, y ya veremos si efectivamente se convierte en un gobernador conciliador, sin rencores, sin venganzas, sin “cacería de brujas”, incluyente, honesto, transparente, etc. y le da el respeto a Michoacán que merece, como decía él mismo en su campaña, hay que recordar que el buen juez, por su casa empieza, literal; a nosotros nos toca darle seguimiento a esas promesas y vigilar el cumplimiento del juramento en la próxima toma de protesta como gobernador de Michoacán.
A los recientemente diputados electos, les corresponde (como empleados o representantes del pueblo), impulsar reformas a las leyes electorales, tales como por ejemplo, una segunda vuelta por obligación de ley y no por el poder coercitivo de los tribunales (sin omitir que una anulación de elecciones y/o reposición del proceso es poco menos que imposible), disposiciones como estas son necesarias para que las condiciones y situaciones actuales, luego de los resultados electorales finales no se repitan y podamos tener un gobierno de calidad, legitimo, con un respaldo y apoyo de una verdadera mayoría, debemos exigirles una mentalidad moderna, progresista, conciliadora, enfocada en un interés general y olvidarse de intereses personales y partidistas, algo difícil de creer cierto, pero no imposible, son nuevos tiempos, tiempos de renovación y progreso, luego de ver que en política y otros temas, ya no es lo mismo que antes, no podemos quedarnos con los brazos cruzados y permitir que regresen las viejas formas, la vieja mentalidad retrograda, corrupta, autoritaria y prepotente de políticos añejos, justo es recalcar que no todos caen en esta clasificación, existen ejemplares excepciones de mucha calidad humana y política, como el Lic. Víctor M. Silva Tejeda.
Hay quien dice que con los resultados de las pasadas elecciones gano Michoacán porque no se dieron las consecuencias que algunos pronosticaban en el tema de la inseguridad, y al darse también una participación “histórica” del 54%.
En mi opinión, considero que eso no debe ser así, no debemos ser conformistas, debemos promover la participación de todos, o por lo menos impulsar a que la decisión de nuestros gobernantes sea por una verdadera y real mayoría absoluta y no relativa. En este proceso electoral no gano Fausto, no gano la verdadera democracia, no gano Michoacán, todo lo contrario, gano la apatía, la imposición, el conformismo y la ignorancia, aun ganando perdió Fausto porque no tendrá legitimidad, credibilidad, ni gobernabilidad por las causas ya mencionadas anteriormente, amen de las hasta ahorita desconocidas, y las que se acumulen; por consecuencia, pierde la verdadera democracia y pierde el pueblo michoacano porque será éste quien a final de cuentas sufra y pague por aquellas causas y sus consecuencias.
El trabajo y la obligación es de todos, no solamente de los gobernantes, así que pueblo michoacano, no olviden que: “Cada pueblo tiene el gobierno que merece”.