Se viven días frenéticos en la arena internacional con diversos líderes implicados  en azuzar  el fantasma de una guerra como lo hacen el mandatario estadounidense Joe Biden y el premier británico, Boris Johnson, para evitar –según sus palabras– que Rusia invada a Ucrania.

            Aunque también hay otros que buscan el diálogo, la conciliación, como el francés Emmanuel Macron que lleva ya varias llamadas con su homólogo ruso, Vladimir Putin y hasta Recep Tayipp Erdogan, el líder de Turquía, se ha ofrecido igualmente de interlocutor con su amigo Putin.

            Parece que Occidente no quiere oír del todo las propuestas de seguridad regional para Europa ofrecidas por el Kremlin desde diciembre pasado, el presidente ruso está buscando explorar nuevas opciones al respecto con Xi Jinping, el presidente de China, con quien mantiene profundos lazos de cercanía, de entendimiento y de respeto mutuo.

            Y mientras eso acontece, en Madrid, en la sede de la Embajada de Rusia en España, Yuri Korchagin, atiende a los medios de comunicación entre los que yo fui invitada.

            Para el diplomático es imprescindible puntualizar varias hechos: el primero es que no hay un desplazamiento de tropas rusas, los militares –ha dicho– se encuentran en sus bases, haciendo sus respectivos ejercicios militares, como se acostumbra en esta época del año.

            El segundo punto es que para ellos –léase Rusia– no se ha dado una respuesta fehaciente a su principal demanda en el renglón de la seguridad regional europea que pasa por evitar que la OTAN siga extendiendo su infraestructura en Europa del Este concretamente cerca de la frontera rusa porque eso constituye  una amenaza.

“Hay un dicho ruso que dice que la esperanza muere al último por eso tenemos esperanza. Los acuerdos de Minsk siguen vigentes son un instrumento jurídico fundacional de arreglo de la situación en el este de Ucrania. Lo que estamos proponiendo a nuestros colegas europeos,  a los que forman parte del grupo de Normandía  es que tienen que presionar al gobierno de Kiev o a las autoridades de Ucrania para que cumplan con los acuerdos de Minsk”, en palabras del embajador ruso.

Korchagin dejó muy claro que las tropas rusas no están en Ucrania y en cambio, las de la OTAN sí lo están y siguen enviando soldados y armamento hacia Europa del Este.

            “El gasto militar de Rusia es  doce veces menos que el de Estados Unidos y ya no se diga de toda la OTAN en su conjunto. Y la Alianza lleva años moviendo su infraestructura hacia Europa del Este, simplemente es una amenaza para Rusia y estamos pidiendo un nuevo acuerdo de seguridad regional para que no suceda esto más”, según lo expresado por Korchagin.

A COLACIÓN

            Y mientras la tensión sube y la distensión no llega. Lo que sube igualmente es la gasolina y el petróleo: en España, lleva seis semanas subiendo el precio de la gasolina a niveles récord de 1.538 euros por litro, esto es, 36.912 pesos por litro. Llenar el tanque tiene un costo promedio de 84 euros, el equivalente a 2 mil 016 pesos.

            Si el actual clima de rispideces se prolonga, volveremos a tener un  primer trimestre o hasta un semestre negativo. Si en los últimos doce meses la pandemia ha condicionado nuestra toma de decisiones más inmediata, ahora bien sería muy negativo añadirle a la situación por la que transitamos (llena de disrupciones en las cadenas de suministros) el estrés provocado por la incertidumbre derivada del porvenir de Ucrania.

            Más mala sombra no se puede tener en momentos en que todos queremos dejar atrás a la pandemia y sus consecuencias que nos han alterado la vida. Queremos vencer a esta guerra biológica.

            Lo que es impensable es abrir el melón catastrófico y llevar las tensiones a que desborden en una guerra comercial, una guerra de sanciones y una guerra híbrida. Ya hay una guerra de mentiras y tácticas disuasorias.

            Rusia es muy clara en lo que está pidiendo a la OTAN: no quiere que siga extendiendo su infraestructura hacia Europa del Este, no quiere tener armamento de la Alianza en sus vecinos apuntándole y eso es muy entendible. Porque en el derecho internacional un quid pro quo implicaría entonces que Rusia, por ejemplo, instale bases de misiles en México. Estados Unidos jamás lo permitiría pues Rusia exige lo mismo y bajo ese razonamiento, a Ucrania es mejor dejarla fuera de la Alianza.
Claudia Luna PalenciaJournalist Economist Writer