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Oprimidos durante el Gobierno de Mubarak, los Hermanos Musulmanes y otros partidos islamistas se mantuvieron alejados de aquellos que desafiaban al consejo militar, por temor a obstruir unas elecciones que podrían abrirle el camino hacia el poder político.

Estados Unidos y sus aliados europeos, que valoran el tratado de paz entre Egipto e Israel, han instado a los generales a dejar rápidamente el poder, ya que consideran que su Gobierno provoca inestabilidad en la nación árabe más poblada.

Las tiendas de campaña de los manifestantes que exigen el fin inmediato del régimen militar seguían levantadas en la plaza Tahrir de El Cairo, pero tras una intensa lluvia nocturna sólo quedaban unas pocas decenas de manifestantes allí.

No hubo reportes de graves incidentes violentos en la jornada. Sin embargo, se produjeron algunos choques entre un grupo de mujeres en una estación electoral de Alejandría que abrió tarde porque no habían llegado las papeletas.

Al menos 1.000 personas hacían fila frente a una estación electoral en el distrito central Zamalek de El Cairo cuando la votación comenzó a las 08.00 hora local (0600 GMT).

“Estamos muy contentos de estar aquí y participar en las elecciones”, dijo Wafa Zaklama, de 55 años, que votaba por primera vez en unos comicios parlamentarios. “¿Para qué servía antes?”, se preguntó.

VOTACION SEGREGADA

En una Alejandría lluviosa, hombres y mujeres votaban en largas filas separadas.

Carteles de campaña de partidos islamistas, como el Partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes, y el partido salafí Nur y el moderado Wasat adornaban las calles cercanas. Las tropas superaban a los policías que vigilaban las estaciones.