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El virtual candidato de las izquierdas a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, suscribió en este municipio un pacto de siete puntos con 25 organizaciones campesinas, en lo que llamó un nuevo “Plan de Ayala para el Siglo XXI”.

El agro y los pueblos originarios deben ser considerados como la prioridad, dijo el político tabasqueño, quien a nombre del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) suscribió el texto en la conmemoración del Plan de Ayala lanzado por el general Emiliano Zapata hace 100 años.

En uno de los puntos se estableció el compromiso de asumir el amor a todos y la búsqueda del florecimiento humano, pero en la paz.

La base de ese documento es que los sectores campesinos y Morena buscarán fortalecer la propiedad social de la tierra y revertir la contra reforma aprobada en el sexenio de Carlos Salinas al artículo 27 de la Constitución.

El objetivo es reconocer los derechos, autonomía y capacidad de manejo sustentable de los recursos por las comunidades campesinas e indígenas.

Los siete componentes del “Nuevo Plan” son compromisos por la soberanía alimentaria, el derecho al trabajo y a no migrar, y “el derecho humano a una alimentación sana, suficiente y culturalmente apropiada”.

Entre otros la Central Campesina Cardenista, la Alianza Nacional de Productores, Agropecuarios y Pesqueros, la Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos y la Cooperativa Tosepan Titataniske, el Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas, la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social y la Asociación Nacional de Empresas, se adhirieron al plan.

En el cuarto punto se estableció que promoverán la agroecología como política de Estado; el manejo comunitario y sustentable del agua y los recursos naturales, así como la protección de la biodiversidad.

También asumieron el carácter multifuncional de la agricultura y la gestión de los territorios rurales a cargo del manejo de las comunidades campesinas, indígenas y pequeños propietarios.

En el penúltimo punto plantearon que buscarán un “gobierno progresista, nacionalista, social, garante de los derechos humanos y con fortaleza económica, es decir un gobierno de izquierda(…) capaz de regular los mercados y desmantelar los monopolios y prácticas anticompetitivas”, se asentó.

El último apartado propone amor a todos. Se pretende “un nuevo modelo de relaciones humanas y de civilización, basado en el respeto y el amor a todas las personas, el cuidado de la naturaleza, la primicia del interés general sobre el provecho individual… que todas las comunidades y las personas se consoliden, florezcan y realicen al máximo sus potencialidades en la libertad y en la paz”, expone el texto.