.•    Moreira como Montiel: la soberbia
-Jorge Fernández Menéndez-
EXCÉLSIOR
Para Valeria y Federico, que tienen mucho que festejar

La caída de Humberto Moreira no tuvo nada de sorpresiva.
Lo único que faltaba por definir era la fecha: la intención original, como alguna vez escribimos en este espacio, era esperar hasta febrero, y poder lanzar al ex gobernador hacia una senaduría que lo cobijara.
Pero no sólo los errores en el manejo de la deuda pública de Coahuila se fueron acumulando, sino que además ha aumentado, incluso, el monto de los recursos que fueron obtenidos en forma fraudulenta, o sea, presentando documentos falsos por los funcionarios locales de Hacienda, en complicidad (y ese tema también será explotado en el futuro inmediato) con funcionarios federales de SHCP.
Si al principio se pensó en una línea de crédito de poco más del mil millones de pesos, luego la cifra subió a cinco mil millones y ahora, según la Auditoria Superior del Estado, la cantidad contratada en forma irregular ronda en los 16 mil millones de pesos.

Moreira era insostenible, como lo fue Arturo Montiel hace seis años: para casi las mismas fechas y siguiendo el mismo guión, los dos ex gobernadores cayeron, uno de la presidencia del PRI, el otro de la pre-candidautra priista, en apenas unas semanas, sin poder dar, siquiera, la pelea.
Es una demostración de lo efímera que pueden ser las famas en la política, de lo cambiantes que son las situaciones de poder y de los costos de la soberbia.
El caso Moreira seguirá, tendrá repercusiones en otros ámbitos y la duda estará puesta en si lograrán sus perseguidores llegar penalmente contra Moreira o no, pero la vida en el priismo debe seguir sin el ex mandatario coahuilense.
Ya no quedan dudas de que Pedro Joaquín Coldwell será el nuevo presidente nacional del PRI.

Tengo la mejor opinión del ex gobernador de Quintana Roo.
Me parece un político serio, que en su carrera no ha estado involucrado en escándalos, que tiene un amplio reconocimiento en su partido y que tiene experiencia en muchos ámbitos, desde el gabinete hasta la gubernatura, desde el servicio exterior hasta la vida legislativa.
En ese sentido me parece una muy buena elección.

El problema que se presenta es otro.
Por lo menos hasta el fin de semana, el Verde y, sobre todo, Nueva Alianza, estaban lejos de estar satisfechas con la designación de Pedro Joaquín.
Unos y otros lo veían, fuera de sus méritos personales, como una posición otorgada a Manlio Fabio Beltrones; algunos, incluso, como una debilidad de Peña Nieto, con quien, recordaban, era con el que habían establecido los acuerdos de coalición que ahora veían, justificadamente o no, en peligro.

En el caso del Verde estaba el tema de Quintana Roo, donde fue el grupo político de Coldwell el que intentó frenar el acuerdo que le daba a ese partido la primera posición de la Cámara Alta (y en particular a Jorge Emilio González).
En Nueva Alianza, porque la relación de Elba Esther Gordillo con Beltrones está algo más que deteriorada y temen que si la llegada de Coldwell implica un reposicionamiento del ex senador, los acuerdos que se suscribieron, sobre todo en Sinaloa y Chiapas, sean vulnerados.
En estos días había varios actores, incluyendo más de un gobernador, tratando de mantener atados esos acuerdos.
Ésa será la primera prueba de fuego de Pedro Joaquín, y del propio Peña, en esta nueva etapa.
A Moreira, y antes a Montiel (y mucho antes al equipo de Labastida, o después en el de Madrazo), les ganó la soberbia y por eso cayeron.
Por lo pronto, haber decidido que Moreira dejara la presidencia del partido fue una buena señal.

EL PODER DE AMLO

López Obrador, como es su costumbre, irá por todo.
El tabasqueño no es un político al que le guste compartir el poder ni las decisiones.
E inmediatamente después de aquella reunión en la que estuvieron Marcelo Ebrard y Nueva Izquierda y cuando las declaraciones de Jesús Zambrano, en el sentido de que habría una dirección de campaña colegiada a la que se atendría el candidato, aún estaban en el aire, López Obrador designó a uno de sus hombres más cercanos como coordinador de campaña.
Ricardo Monreal, el ex gobernador de Zacatecas que dejó el PRD enfrentadísimo con los Chuchos y con Amalia García, para irse al PT y convertirse allí en coordinador de ese bloque parlamentario, será el coordinador de López Obrador y la señal es, en ese sentido, demoledora para sus adversarios.

Y por si alguien tuviera dudas, López Obrador le ofreció la candidatura al senado por Puebla nada más y nada menos que a Manuel Bartlett.
La dirigencia del PRD otra vez trató de explicar lo inexplicable y el ex secretario de Gobernación, de Educación Pública, ex gobernador de Puebla y ex senador, al que el cardenismo responsabilizó del supuesto fraude de 88, será uno de los hombres fuertes de la “izquierda”.
Lo avalan el haber trabajado con Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, De La Madrid, Salinas, Zedillo y Madrazo.
Pero está a favor del SME.
Así es nuestra izquierda.
____________________________________
En privado
•    Creel, Cordero y Josefina
-Joaquín López Dóriga-

A nadie debiera asustar el debate y el desencuentro entre los aspirantes panistas.
De eso se trata una elección interna.
Es útil para el proceso el intercambio y contraste de ideas.
De haber difusión amplia, absurdamente prohibida por ley, la competencia sería entre quienes sí están disputando, Josefina y Cordero.
Otro ejemplo de una mala legislación promovida, precisamente, por Creel.
En el PAN tiene lugar una elección interna ejemplar.
El proceso cobra curso al margen de la ley; un problema de mala legislación que a todas las fuerzas políticas y a todos los aspirantes afecta.
Pero el PAN ha rescatado lo mejor de su historia para así singularizarse.
La competencia por la candidatura presidencial es parte del ADN panista.
No siempre con éxito: en 1976 se quedaron sin candidato y en 2000 Fox llegó por aclamación.
Como quiera que sea, el PAN y sus aspirantes están haciendo bien la tarea.
Las encuestas se han vuelto incómodas en un proceso que habrá de resolverse por el voto de un padrón de electores poco confiable e inaccesible para identificar su preferencia.
No se puede soslayar, sería un suicidio la postulación de un candidato con bajos números en las intenciones de voto.
Por ello, hasta ahora todo favorece a Josefina Vázquez Mota, con ventaja clara prácticamente en todos los estudios de opinión y que MILENIO Tv y GCE dieron a conocer primero.
Han transcurrido varios meses de la declinación de cuatro aspirantes y el orden por preferencia de los tres que quedan no ha cambiado: Ernesto Cordero sigue tercero (GEA/ISA dice que ya alcanzó a Creel) y Santiago en un lejano segundo.
La fortaleza de Josefina Vázquez Mota está más en la forma que en el fondo.
La de Cordero en lo segundo.
Santiago padece su pasado, a pesar del esfuerzo no alcanza a reinventarse: el más conocido, empezó campaña en su techo, más de 30 puntos le separan de quien sigue creciendo.
La tregua navideña y la cuesta de enero no son el mejor escenario para revertir tendencias.
Es muy probable que así lleguen al momento en el que adherentes y activos del PAN decidan quién habrá de llevarles a enfrentar a dos candidatos excepcionales: Enrique Peña Nieto, a la cabeza de las preferencias, y López Obrador, que sí ha podido reinventarse, como lo constata el aumento de las intenciones de voto en las mediciones semanales de GCE.
A nadie debiera asustar el debate y el desencuentro entre los aspirantes del PAN.
De eso se trata una elección interna.
Es útil para el proceso y para los contendientes el intercambio y contraste de ideas.
Se equivoca Creel cuando cuestiona que se den enfrentamientos en los encuentros públicos.
De haber difusión amplia, absurdamente prohibida por la ley, la competencia sería entre quienes sí están disputando, Josefina y Cordero.
Un nuevo ejemplo de una mala ley, promovida en el Senado, precisamente por Santiago Creel.
Rehuir el debate o la confrontación de posiciones es una postura cómoda para quien pretende ganar sin jugar, sin arriesgar.
Mucho abona a nuestra cultura política el debate.
Peña Nieto no ha rehuido discutir sus propuestas, en su momento con el senador Beltrones y, recientemente, con analistas a partir de la publicación de su libro.
Diferenciarse es fundamental para la comunicación política; queda en cada cual definir la estrategia para lograr este cometido y que el atributo diferenciador sirva para ganar adhesión.
Para los aspirantes la primera puerta estrecha a cruzar es la credibilidad; no se trata de que esté bien o sea sostenible lo que se diga, sino que, simplemente, quien lo proponga sea creíble, sea confiable.
Por eso la ventaja de Peña Nieto, quien acredita en el imaginario popular ser un gobernante de resultados, que cumple lo que promete.
De López Obrador es admirable su consistencia y congruencia.
Todavía más, ha podido transitar de la intransigencia a la sobriedad de una calculada moderación.
De los tres aspirantes del PAN, por mucho, Josefina ha podido andar el difícil terreno de la credibilidad, le ayuda la forma, su trayectoria y condición.
Un desafío monumental para Santiago Creel y Ernesto Cordero.
El PAN, en sus dificultades y en el intento de superar su difícil circunstancia, ha hecho la apuesta más digna y, seguramente, la más rentable, la más inteligente.
Por diseño y por congruencia, ha optado por la democracia y la libertad para que los aspirantes acrediten públicamente lo que son.

Moreira.
La presión contra Humberto Moreira crecía, se volvía insostenible.
Reforma, uno de los diarios más influyentes, hizo de él su objetivo; la carga fue excesiva, visceral y personal.
El embate del PAN, abonado por los señalamientos de autoridades hacendarias, se hacía presente.
Las críticas frontales del ex candidato presidencial, el del Pemexgate, Francisco Labastida, amenazaban la unidad, a la que mucho aportó el senador Beltrones en el momento decisivo.
Dejó la dirección nacional el profesor, quien fue el gran transformador de Coahuila, un dirigente que no conoció derrota.
Aguantó el vendaval hasta lograr que su relevo ocurriera cuando era incontrovertible la candidatura de Peña Nieto. _________________________________
La Historia en Breve
•    Moreira, Peña, Calderón… ¡qué país!
-Ciro Gómez Leyva-

No existe red social que no nos hable de masacres, granadas, sicarios.
Y sin silbidos, directo, duro y a la cabeza.
Y mientras esta historia se resuelve o no se resuelve, la guerra sigue, las víctimas se multiplican, cada vez hay más gente con más miedo.
Es muy interesante lo que está pasando en este país: todavía no estamos en campañas, pero ya estamos en campañas, y mientras México se debate entre que si el PRI, el PAN y el PRD, por allá anda un presidente, solo, justificándose hasta el cansancio.
A mí me preocupa porque sí, es sumamente divertido jugar a “Hagan sus apuestas, señores” y sí, es bastante entretenido también esto de “Me lo dijo la encuesta”, pero ni una ni otra tendencia nos sirve a usted o a mí para resolver nuestros problemas más básicos, para impulsarnos, para crecer, para recuperar la paz y la armonía.
Es como vivir en un partido de futbol, en una telenovela, en un espectáculo, pero a la hora de que llegan los recibos, de que alguien te apunta con una pistola o de que andas buscando trabajo y no lo encuentras, se acaba la diversión.
No necesitamos que llegue 2012 para adivinar lo que va a suceder.
Todo se está acomodando desde ahora.
El Partido Revolucionario Institucional se acaba de recontraconsolidar para darle su apoyo total a uno de los personajes mejor construidos de todos los tiempos: Enrique Peña Nieto.
El ex gobernador del Estado de México no sólo tiene dominada la parte emocional a nivel opinión pública, ya tiene un respaldo editorial finísimo y la garantía de un PRI unido, fuerte, con una maquinaria a prueba de balas.
No existe un político mejor armado para dar la batalla por Los Pinos que el señor Peña Nieto.
Andrés Manuel López Obrador ahora es Gandhi, esta luchando por construir, en días, lo que no se preocupó por armar en años: un componente sentimental.
Pero llegó tarde a la repartición de corazones.
Lo tendrían que amenazar de muerte, le tendrían que matar a alguien o se tendría que enamorar de alguna figura verdaderamente potente a nivel espectáculos o deporte para involucrar a las masas por ese sentido.
A lo mejor lo logra, el problema es que aunque se arme como figura del corazón, no viene con un aparato de las dimensiones del PRI, con un partido fuerte y unido, con una maquinaria de primer mundo.
Del Partido Acción Nacional, mejor ni hablar.
Sus precandidatos son como los huerfanitos de las próximas elecciones presidenciales.
Como que nadie los quiere, como que nadie los apoya y entre ellos mismos se boicotean.
Cero percepciónes de éxito, cero percepciones de poder, cero percepciones de unidad.
Cero de todo.
Uno les hace caso por la más elemental democracia, pero si no fuera por eso, haga de cuenta que no existen.
Son personajes de color, gente a la que le preguntan el precio del litro de aceite para tantearlos, hombres y mujeres que se ven chistosos cuando la prensa les amarra navajas.
Lo de la renuncia de Moreira a la dirigencia nacional del PRI fue increíble, el cañonazo que faltaba, la mejor manera de cerrar el año.
¿Por qué?
Porque fue una demostración de fuerza, de poder, de contundencia por parte del equipo de Enrique Peña Nieto.
Fue como decirle al mundo: ¿querían rigor?
Aquí lo tienen.
¿Y de qué está necesitado este país?
Pues precisamente de eso, de rigor, de una entidad que no se tenga que justificar en cada discurso, de un Ejecutivo que haga eso, que ejecute, que cumpla.
Lo confieso, a mí me sorprendió, pero me sorprendió más la reacción de algunas instancias que, en lugar de entender el mensaje, se fueron sobre Moreira.
No, señores, no pierdan el tiempo haciendo leña del árbol caído.
Fíjense en el híper-bosque que se está levantando frente a ustedes.
Ahí tienen que establecer la lucha.
¿Y Calderón?
En un debate rarísimo por lo de la Corte Penal Internacional.
Se supone que las encuestas dicen que México lo ama.
Luego aparecen estas denuncias a escala internacional.
No existe medio de comunicación que no nos atasque con spots “silbaditos” de lo bien que va todo en México.
No existe red social que no nos hable de masacres, granadas, sicarios ni de todo lo contrario.
Y sin silbidos, directo, duro y a la cabeza.
Mientras esta historia se resuelve o no se resuelve, la guerra sigue, las víctimas se multiplican, cada vez hay más gente con más miedo.
Por eso le digo, qué divertido jugar a “Hagan sus apuestas, señores” y qué entretenido esto de “Me lo dijo la encuesta”, ¿pero y las soluciones?
¿Pero y las oportunidades?
¿Pero y la paz?
¿Se acuerda usted de la paz?
¡Atrévase a opinar!
_________________________________
Política cero
•    De Moreira a Pedro Joaquín Coldwell
-Jairo Calixto Albarran-

Compartiría de raíz las críticas de Joel Ortega en MILENIO a las alianzas propiciadas por Peña Nieto con el corporativismo añoso, si no fuera porque estoy convencido de que la llegada al PRI de Pedro Joaquín Coldwell constituye un viraje tajante del proyecto priista hacia el centro del espectro politico.
Desde el pragmatismo debe estarse empezando a entender que no hay política sin ética.
Enrique Peña Nieto volvió a actuar contra sus sentimientos y lanzó el “desgaste” de Humberto Moreira con un cálculo político despiadado, para demostrarles de nuevo a sus desafiantes que no van a enfrentar a un político menor.
Se equivocan si siguen con esa creencia. Se debía de haber reflexionado más sobre la renuncia a sus preferencias personales en la candidatura del Estado de México.
Se debía de haber aprendido que su estrategia de evitar la confrontación a que tanto lo incitaban Ebrard o Lujambio no era ni miedo ni vacío intelectual, sino la consideración simple de que haberlo hecho entonces, debatir o caer en sus puyas, habría sido pérdida de tiempo y exaltar a quienes no tenían futuro ni proyecto.
Tiene sentido recordar estos hechos porque la tradición quietista del PRI se rompió.
Peña Nieto tomó un sendero que Francisco Labastida confesó que no tuvo la determinación de tomar.
Haberse negado a incorporar a Manlio Fabio Beltrones a su equipo en 2000 como lo sugería una campaña electoral que iba en picada por la impericia y los pleitos de varios de sus más cercanos colaboradores demostró las nefastas consecuencias de la paralizante cultura del verticalismo del PRI y una idea inocua de la lealtad.
Dirán sus opuestos que a Peña Nieto lo movió el “miedo” debido a que la situación de Moreira le empezaba a dañar; vuelven a equivocarse.
Léase, sin temor a equivocarse, que la decisión está en la lógica de los políticos que quieren ganar: se animan a corregir por la razón que sea.
El candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, es una versión descafeinada de la de 2006 en la que quemaba lumbre y amenazaba a quien se le pusiera enfrente y entonces se decía lo mismo que de Peña Nieto: no escucha.
Y vino lo del “cállense, chachalacas” que embonó con la perversa campaña del “peligro para México” y adiós votantes.
O sea, Peña Nieto, al desembarazarse de Moreira al grito de “viva el PRI, viva Peña Nieto”, salta otro obstáculo al que frecuente, pero inútilmente, por cierto, referirán sus críticos, porque sería tanto como el “exigir cuentas” a López Obrador sobre el papel de René Bejarano en su campaña, o en su momento al candidato del PAN por los miles de muertos de la guerra de Calderón.
Y esto no es una exaltación de la degradación y el cinismo político en el que naufraga el reino de la política nacional, sino el simple registro de un hecho que en ciertas voces se torna de interés partidista y mediático.
En este entorno, evidente la pérdida de tiempo del PAN con su penoso proceso interno, se hace más fuerte la hipótesis de que el escenario de las elecciones de 2012 estará marcado por la lucha entre dos, entre el PRI y el PRD, y que la disputa por el centro político será la litis de la contienda.
Compartiría de raíz las críticas de Joel Ortega en MILENIO (3 de diciembre, “El retorno de los brujos”) a las alianzas propiciadas por Peña Nieto con el corporativismo añoso, si no fuera porque estoy convencido de que la llegada al PRI de Pedro Joaquín Coldwell constituye un viraje tajante del proyecto priista hacia el centro del espectro político.
El actual senador fue a los 22 años secretario general de Gobierno del territorio de Quintana Roo, a los 25 diputado al constituyente del Estado, a los 27 diputado federal y a los 30 gobernador; comisionado de la Paz en Chiapas, diplomático, senador solidario en momento de apremio político con el mismo Peña Nieto; sin dobleces en la andadura de Manlio Fabio Beltrones, Pedro Joaquín constituye “la pieza del rompecabezas” que el PRI necesitaba para completar el espíritu de cuerpo que había extraviado.
Si el PRI confirma este próximo jueves el nombramiento del senador Pedro Joaquín Coldwell, querría decir también que Peña Nieto hace explícita la tácita alianza con Beltrones, no sólo con “pragmáticos” fines electorales, sino afianzando el proyecto programático del “moderado socialdemócrata” que prepara el popular candidato del PRI, el cual comparten el futuro líder del partido y una buena cauda de militantes.
Y aunque esto tendrá que demostrarse, estoy convencido que con Pedro Joaquín Coldwell al frente de la dirigencia nacional, el PRI podrá restablecer los puentes de entendimiento entre varias generaciones, recobrar confianza social y ética política, y colocarse en condiciones de dar pasos mucho más firmes en su trayectoria hacia de la Presidencia de la República.

Clase Política
•    Fábrica de pobres
-Miguel Ángel Rivera-

Urge que el país deje de ser una fábrica de pobres, afirmó el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones.
El comentario del legislador y hasta hace poco precandidato presidencial fue a propósito del estudio de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) que reveló un aumento de la pobreza en México entre 2008 y 2010, pero también resulta una respuesta a los comentarios elogiosos del presidente Felipe Calderón a propósito del quinto aniversario de su gobierno.
La Cosecha
El PRI está en las mejores condiciones para recuperar la Presidencia de la República, a condición de mantener la unidad interna, afirmó el coordinador de los diputados federales del tricolor, Francisco Rojas, quien al igual que su homólogo del Senado, Manlio Fabio Beltrones, y el precandidato presidencial Enrique Peña Nieto elogió la decisión de Humberto Moreira de dejar la presidencia del Revolucionario Institucional, lo cual se considera un sacrificio personal en bien del partido.
Loas aparte, todo está listo para que el jueves sea elegido como nuevo presidente del PRI el ex gobernador de Quintana Roo Pedro Joaquín Coldwell.
La única duda está en torno a la secretaria general, posición que estatutariamente debe ocupar una mujer. Se mencionó mucho a la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, pero ella respondió que prefiere cumplir con sus paisanos hasta el final de su mandato.
A fin de evitar problemas posteriores con el IFE o el tribunal electoral, el equipo jurídico del PRI realiza un exhaustivo análisis para determinar si no hay impedimento para que la presidenta interina Cristina Díaz retorne a su anterior posición, pues no cumplió el periodo para el cual fue elegida.
Como parte de los ajustes en el tricolor, el coordinador de los diputados federales de San Luis Potosí, Salomón Rosas Ramírez, fue designado integrante de la Comisión Nacional de Procesos Internos.
La izquierda refrendará su triunfo en la elección para renovar la jefatura de Gobierno del DF en 2012, porque éste es el modelo político que defiende a las mujeres, procura la equidad y garantiza la continuidad de los más de 400 programas sociales que tiene para beneficio de sus habitantes, afirmó el secretario de Educación local, Mario Delgado, al confirmar que participará en el proceso para ser el candidato de la coalición encabezada por el PRD.
La principal oponente de Delgado es la presidenta de la Asamblea Legislativa (ALDF), Alejandra Barrales, a quien las encuestas ubican en primer sitio, con ventaja sobre el mencionado Delgado y otros aspirantes.
El que parece fuera de contienda es el procurador de Justicia capitalino, Miguel Ángel Mancera, quien declaró que la responsabilidad que tiene en su actividad le impide buscar la nominación.
Mañana, martes 6, el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, dejará la presidencia de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) en manos del gobernador de Querétaro, José Calzada Rovirosa.
_________________________________
Astillero
•    La insoportable levedad del gel
•    Librería Peña Nieto
•    Olvidos e ignorancia
•    Felipe insiste en guión
-Julio Hernández López-

En cuatro minutos que estuvo fuera de su hábitat, Enrique Peña Nieto se mostró con nitidez como un baldío político incapaz de mencionar tres obras literarias que hubieran influido marcadamente en su vida, y cometió tales errores y actuó de tan deplorable manera que hizo preguntarse a muchos si un personaje con tal incultura e incapacidad escénica puede aspirar a gobernar un país con tantos problemas y tan harto de frivolidad e incompetencia como es México.
Fuera de los estudios televisivos y sin apuntador óptico para enfrentar lo imprevisto (el famoso teleprompter), llevado por una pregunta simple (e incluso amable) hacia zonas ajenas a los discursos redactados por los asesores o las declaraciones dictadas por los estrategas de imagen, Enrique Peña Nieto sufrió para no hundirse totalmente en el ridículo en la Feria Internacional del Libro a la que había llegado este sábado entre mantas, pancartas y porra en las afueras, y élite propicia en el interior del salón donde haría como que presentaba una conferencia en lo que era una partidización arreglada por los hermanos Padilla (que siempre apuestan el capital electoral de la UdeG a varias cartas) para brindarle un escenario privilegiado al virtual candidato priista que deambula en campaña disfrazada, irónicamente, de actos académicos e incluso de presentación de un libro de su presunta autoría que ahora será motivo recurrente de recuerdos irónicos por cuanto resultará caricaturesco ver y escuchar al literariamente deshauciado priista arguyendo que él ha escrito una obra cuando no es capaz siquiera de inventar articuladamente que ha leído otra.
Waterloo intelectual de un personaje largamente acusado de ser un producto de la mercadotecnia, en especial de las artes de inflado sobre pedido que practican las televisoras dominantes, en particular la dirigida por Emilio Azcárraga Jean.
De lo estético a lo patético: el figurín de telenovela, el político que, según se ve, dedica más tiempo a la parte externa que a la interna de su testa, exhibió dolorosamente los efectos nocivos de la adoración intensiva del gel.
El esculpido copete como exhibición inversamente proporcional a la profundidad y cultivo de lo que está bajo él. La sospecha confirmada de que a Los Pinos puede llegar una versión en tres colores de Ninel Conde o la reformulación capilarmente ventajosa de los famosos traspiés del embotado Vicente Fox.
Horas oscuras para el mexiquense que pobló como pocos el espacio libérrimo de Twitter bajo la etiqueta #LibreriaPeñaNieto (de donde se tomó el título de esta columna) que, sin embargo, por la noche fue retirada de esa lista de tópicos importantes, en circunstancias que a muchos pareció censura, pues era evidente la gran cantidad de mensajes depositados en ese casillero, aunque especialistas aseguraron que tales referencias destacadas se definen por el crecimiento del asunto en cita y no por el número de menciones en sí.
Vacilante, atrapado sin salida, emboscado en la inmensidad libresca, Peña Nieto se fue enredando más y más (en http://bit.ly/uBk3D6 puede verse), asiéndose sin esperanza a los pocos recursos de defensa a su desmemoriado alcance: la pronunciación torpe que hizo entender que hablaba de leer telenovelas cuando decía desde novelas; la Biblia que nomás leyó poquito, a pesar de ser egresado de la opusdeísta Universidad Panamericana; la pifia vicentina respecto a Krauze y Fuentes; el bochorno cuando pedía que le ayudaran a recordar el título de un libro sobre las mentiras de Krauze y alguien sugirió Pinocho; la desvalida búsqueda de precisión al preguntar ¿Tomás, Tomasini?, en angustiada consulta al público burlón para saber el nombre del autor de algún libro que él decía leer; la confesión abierta de que no hay libros que lo hayan marcado en su vida y de que no registra los títulos de los libros que por lo dicho le dan lo mismo en cuanto a contenido y autores (¡Oh, no sabía que se llamaba directorio telefónico!, podría ser una equivocación llevada al absurdo).
Y así pretende gobernar a México, aunque ha de reconocerse que su propensión al olvido no es nueva: años atrás no había recordado la causa de la muerte de su primera esposa al ser entrevistado por el periodista de una cadena para hispanohablantes en Estados Unidos, Jorge Ramos.
Mientras tanto, memorioso e implacable, Felipe Calderón daba continuidad a su libreto de desarticulación electoral anunciada.
Ayer, en el contexto de la entrada a su sexto y presuntamente último año de gobierno, el promotor de la guerra contra el narcotráfico insistió en su tesis de que esas fuerzas atentan contra la democracia, lo que ya se había planteado oficialmente en los discursos del pasado 20 de noviembre y, por lo que se ve, constituye la nueva fase de la turbia campaña bélica que podría desembocar en la alteración profunda o de plano la cancelación de los comicios del año entrante.
A nadie beneficiaría más que al PAN y sus candidatos una arremetida de cárteles del narcotráfico (el principal de los cuales ha sido mencionado con insistencia como beneficiario de las acciones del gobierno calderonista).
El partido en el poder federal ni siquiera ha podido definir una candidatura con visos de triunfo y ninguno de los actuales aspirantes parece llenar el ojo del desconfiado ocupante actual de Los Pinos.
Según se ven las cosas actualmente, el principal enfilado a la victoria electoral es el literato Peña Nieto y le seguiría en oportunidades de crecimiento el abanderado de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador.
En esta columna se ha señalado con insistencia la tentación, al estilo adjudicado a Nerón respecto a Roma, que rondaría Los Pinos ante el riesgo de tener que entregar el poder a otro partido.
Ahora Calderón la vuelve postura oficial, así que nadie debe llamarse a sorpresa si el narcotráfico acaba políticamente como empezó: como una forma de manipulación en busca de legitimar o consolidar a una facción en apuros.
¡Hasta mañana!

Opinión
•    Pasarela de aspirantes panistas
-Pepe Grillo-

El mensaje del presidente Calderón, ayer, sirvió para varios propósitos.

Fue pasarela para los aspirantes a la Presidencia, que  repartieron y recibieron besos y abrazos entre el primer círculo panista.

También fue el regreso a sus labores, del titular de la SEP, Alonso Lujambio después de ser tratado de un cáncer de médula ósea.

En su primer acto público recibió demostraciones de afecto;  lució un poco delgado, pero optimista y entusiasta.

Calderón también aprovechó para nueva defensa de su estrategia contra la delincuencia y de paso golpear a sus adversarios políticos.

Más de lo mismo

El Presidente repitió lo que ha dicho hasta el cansancio sobre la delincuencia y la obligación de combatir la inseguridad con toda la fuerza del Estado.

Dijo que están equivocados quienes creen que se debían dejar  las cosas como estaban para evitar la violencia; advirtió que se combatirá con mayor energía a los grupos delictivos más violentos, y prometió que se pondrá más énfasis en prevenir el delito, atender a las adicciones y fomentar los valores entre niños y jóvenes, para reconstruir el tejido social.

Acusado su gobierno por Human Rights Watch y en la Corte Penal Internacional, reiteró su compromiso con los derechos humanos, y condenó los abusos y excesos cometidos por fuerzas de seguridad.

Despedida anticipada

Aunque le queda el año de gobierno más difícil, con más y mayores obstáculos y desafíos, pero sin el mismo poder, Calderón aprovechó para agradecer a sus colaboradores, presentes y ausentes —tuvo palabras emotivas para Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake Mora—, a las Fuerzas Armadas que se la juegan por México, al Estado Mayor Presidencial que vela por sus seguridad en los momentos más difíciles de la historia reciente y de manera especial agradeció a su esposa, Margarita y a sus hijos.

Machucón a adversarios

El mensaje fue explicación y justificación, una vez más, de la estrategia del gobierno contra la delincuencia.

Fue, palabras más, palabras menos, igual al del 5o. Informe aunque en el de ayer subrayó más vehementemente los logros de su administración.

Ante una audiencia de gran mayoría de simpatizantes panistas, Calderón criticó a sus adversarios políticos por su falta de visión de Estado, al no expresar sin regateos su repudio unánime a la amenaza de la delincuencia.

Les reclamó no aprobar reformas estructurales.

Al final alguien dijo que fue el discurso de Calderón, de inicio de su segunda campaña por la Presidencia.

Que ahora sí cumplirán

Los coordinadores de los partidos en la Cámara, se declararán hoy en sesión permanente para ver si en las tres sesiones que les quedan, pueden nombrar a los tres consejeros que faltan en el IFE.

Se ve difícil, porque siguen echándose culpas.
_________________________________
Interinato político
•    Políticos desechables
-Ricardo Alemán-
EXCÉLSIOR

Entre los integrantes de la clase política mexicana -del partido que se quiera-, una de las reglas fundamentales, no escritas, es que en algún momento todos los políticos son desechables.
A esos políticos se les conoce, en la jerga del poder, como “fusibles”.

La filosofía que explica, justifica y le da razón de ser a los “políticos fusible”, es que todo sacrificio justifica el beneficio mayor.
En otras palabras, que todas las carreras políticas son sacrificables, si el sacrificio sirve para llegar, preservar o acrecentar el poder; para que continúe con vida un líder o caudillo, o para que el grupo político al que se pertenece sea ganador.

Más aún, los integrantes de un grupo político, de un gobernante o aspirante al poder superior -sea presidencial, sea de un gobierno estatal-, saben que su deber es sacrificar su carrera, para preservar la de su jefe, líder o cabeza de grupo.
En esa lógica, si se produce una descarga mediática, un cortocircuito político o un huracán que pongan en peligro al grupo, al gobierno al que se pertenece o al jefe político, los fusibles se queman -se sacrifican- y, con ello, se impide un mal mayor.

Así, por ejemplo, en el gobierno de Felipe Calderón, algunos de los más reconocidos “políticos fusibles” son César Nava y Germán Martínez, ex dirigentes del PAN; además de no pocos secretarios de Estado, entre ellos el más notable, Fernando Gómez Mont, quien fue sacado del retiro político para ser llevado a Bucareli, de donde fue relevado a los pocos meses y, de nueva cuenta, enviado a la congeladora.

En el caso de las llamadas izquierdas, el más reciente “político fusible” se llama Alejandro Encinas, a quien AMLO usó como “tapadera” en el GDF y luego en calidad de “bulto” para reventar las coaliciones en el Estado de México.
En el último caso, Encinas sacrificó nombre, carrera y prestigio, con la promesa de que sería el coordinador de la campaña presidencial de López Obrador; promesa que, como se sabe, no se cumplió.

Y viene a cuento el tema porque, precisamente, la caída de Humberto Moreira -como jefe nacional del PRI- es el más reciente ejemplo de que también en el PRI se practica, con singular alegría, el saludable deporte de los “políticos fusible”.

Para nadie es novedad que Enrique Peña Nieto fue el principal impulsor de Humberto Moreira a la presidencia nacional del PRI.
Lo que no se sabe, sin embargo, es si Peña conocía el cochinero que bajo el tapete del gobierno escondía Moreira; si Peña solapó al mandatario coahuilense o si Moreira también engañó al virtual candidato presidencial del PRI.
Lo cierto es que, desde su llegada al CEN del PRI, Humberto Moreira se convirtió no sólo en el principal foco de conflicto para Peña Nieto, sino que en meses recientes ya era un lastre para las aspiraciones presidenciales del mexiquense.
¿Y cuál fue la reacción de Peña Nieto, una vez que resultó insalvable el ex gobernador y reciente presidente nacional del PRI?

Pues nada, que, pragmático, Peña Nieto recurrió al “librito”.
Es decir, que ante las poderosas descargas mediáticas que amenazaban con quemar la campaña presidencial del más aventajado presidenciable, éste decidió el sacrificó a su alfil; al jefe nacional del PRI, al que convirtió en “político fusible”.
Y en efecto, Humberto Moreira fue despedido con cuatro minutos de aplausos del priismo en pleno.
Pero muerto el rey, viva el rey.
¿Quién llorará una lágrima por Moreira?
Seguramente nadie.

Y es que Peña Nieto ya tiene al relevo ideal: a Pedro Joaquín Coldwell, un político que hasta hace días era considerado parte del primer círculo del senador Manlio Fabio Beltrones quien, dicen, no vota ni veta.
Lo cierto es que Coldwell hoy es el nuevo “hombre fuerte” de Peña.

En todo caso, con el sacrificio de Moreira, se confirma la tesis de que los políticos mexicanos son “kleenex”, “fusibles” o “desechables”, y que Peña Nieto ni suda ni se acongoja para cambiarlos a placer.
Al final, queda claro -por si existía alguna duda- que Peña Nieto es y seguirá siendo el jefe absoluto del PRI y que, sea en el PRI o en cualquier otro partido, lo cierto es que no hay políticos imprescindibles.
Hoy se fue Moreira y no se produjo mayor crisis en el PRI que la de anunciar su salida. Mañana saldrá Pedro Joaquín y tampoco pasará nada.
Al tiempo.

EN EL CAMINO

Por cierto, mal por Peña Nieto en la FIL de Guadalajara.
Luego de presentar su libro, algún colmilludo le preguntó sobre tres títulos fundamentales en su carrera.
¿Y qué creen?
En efecto, Peña tropezó.
Decepcionó a muchos cuando no atinó a responder.
________________________________
Juegos de Poder
•    La izquierda fortalece al PRI
-Leo Zuckermann-
EXCÉLSIOR

La radicalización de López Obrador después de la elección de 2006, primero amenazando que Calderón no tomaría posesión y luego que no gobernaría, sólo fortaleció al PRI.
Los panistas tuvieron que acercarse al tricolor para que el Presidente pudiera tomar posesión y gobernar.
El primero de diciembre de 2006, los priistas se presentaron al Congreso, asegurando el quórum y permitiendo la investidura de Calderón; luego dieron sus votos en el Congreso para evitar la parálisis gubernamental.
Desde luego que esto no fue gratis.
A cambio, el PRI obtuvo concesiones importantes del gobierno panista: impunidad para ciertos personajes y más presupuestos para los estados, por ejemplo.
¿Qué ganó entonces la izquierda con su radicalización?
Nada.
Las ganancias se las llevó el PRI.

Esta historia podría repetirse ahora que un grupo de abogados, identificados con López Obrador, presentaron una demanda ante la Corte Penal Internacional (CPI) contra el Presidente y su gabinete de seguridad por la “comisión de diversos delitos de lesa humanidad” en la guerra contra el crimen organizado.
Se trata de una denuncia más política que jurídica.
Según abogados que saben de derecho internacional, la demanda no prosperará.
Primero porque no se han agotado los procedimientos legales ordinarios en México, que son un precedente para que una corte internacional tome un asunto.
Pero, más importante aún, la CPI no es el tribunal adecuado para una demanda de este tipo.
De esta forma, los expertos predicen que la demanda se desechará.

No obstante la debilidad legal de la denuncia, el gobierno de Calderón reaccionó desproporcionadamente.
La Presidencia publicó un desplegado y la vocera Alejandra Sota anunció que estaban explorando la manera de proceder jurídicamente contra los demandantes.
De manera innecesaria le subieron el perfil a un asunto que no merecía tanta atención.
Bien lo dijo el ombudsman capitalino, Luis González Placencia:

“La posibilidad de recurrir a una instancia internacional es un derecho de todas y de todos.
Esa instancia internacional es la que debe decidir si procede o no procede la demanda.
Y punto.
Lo contrario equivaldría a que una persona que va a denunciar un delito, pues tenga que ser amenazada o sancionada por haber ido a denunciar, lo cual es su derecho.
Si el delito se cometió o no, lo determina una autoridad.
En este caso, lo que en mi opinión debió haber ocurrido es que el gobierno federal debió plantear los criterios de su defensa jurídica ante la instancia correspondiente, en el caso de haber sido admitida la demanda.
De lo contrario, el mensaje que se envía no es muy afortunado; es un poco como de censura social.
Hay que tener en cuenta que lo está haciendo el Estado frente a un grupo de ciudadanos.
Sí, la estrategia no es la adecuada.”

Efectivamente: la respuesta gubernamental fue desafortunada.
Sólo inyectó más combustible a los demandantes, quienes ya se envolvieron en el manto de la victimización.
Además, he aquí que estamos hablando de este tema cuando no deberíamos estar haciéndolo por los pocos méritos jurídicos de la denuncia.

Pero la reacción gubernamental demuestra la preocupación que existe en la Presidencia.
El sexenio se está terminando y ya comienzan a sentirse pasos en la azotea.
En Los Pinos saben que hay grupos de izquierda que no los perdonan por haber ganado en 2006 y que, cuando dejen el poder, les cobrarán la factura.

A escena entra, entonces, el PRI.
A diferencia de López Obrador, que apoya la demanda y defiende a los denunciantes (“los ciudadanos son libres para expresarse, manifestarse y acudir a cualquier tribunal”), Peña Nieto rechaza la demanda, la considera sin sustento y defiende al gobierno:
“A pesar de que milito en el PRI debo reconocer, no obstante, la tarea que tiene el Estado y el jefe del Ejecutivo para emprender una lucha contra el crimen organizado y la inseguridad, le corresponda a él o a quien quiera que esté en esta tarea y en esta responsabilidad”.

Se trata de un mensaje interesante.
Primero porque Peña reconoce que, en caso de ganar, haría lo mismo que Calderón en materia de combate a la delincuencia.
Pero también explícitamente anuncia que, a diferencia de la izquierda, no perseguiría jurídicamente al actual Presidente por este tema.
En otras palabras: está enviando un guiño a Los Pinos.
Está diciendo: “mira, Calderón, en caso que la elección se polarice entre el PRI y la izquierda, te conviene apoyarnos a nosotros, tu odiado adversario histórico, pero que te promete un futuro seguro, que a los radicales que ya te están demandando desde ahora y que no van a parar hasta cobrarte la factura de 2006”.

Y efectivamente: de ser así, de polarizarse la elección entre Peña y AMLO, a Calderón le convendría más la victoria del primero que del segundo.
Lo increíble es que la izquierda no haya entendido que acciones radicales no les reditúan nada a ellos; que sólo orillan al PAN a acercarse al PRI y fortalecerlo.
Mientras unos siembran amenazas, otros recogen los frutos.
_________________________________
Día con Día
•    A Vallejo lo pierde la soberbia
-Héctor Aguilar Camín-

Al joven Darwin, durante su viaje histórico en el Beagle, le picó un mosco que le transmitió la enfermedad de Chagas, y “con el pensamiento embotado, la mente turbia, concibió su famosísima teoría [la selección natural], que hoy hace más estragos entre los biólogos que…”
¿Se lo oí a un telepredicador gringo, a un diputado de Missouri que exige enseñar creacionismo en la escuela?
No. Lo dice Fernando Vallejo, el reciente Premio FIL a la Literatura en Lenguas Romances.
Si quiere tirar unos pesos en medio kilo de papel, asómese a La tautología darwinista, p.70, esa cosa.
En 150 años han caído al abismo del neodarwinismo (síntesis de la evolución por selección natural, más la genética), cual perritos de la pradera suicidas que se arrojan de un risco al mar, desde Huxley y Oparin, hasta Stephen Jay Gould, Jared Diamond, Jacques Monod, y tantos que no tuvieron la suerte de leer a Vallejo.
Nadie ha entendido a Darwin porque ni él se entendió a sí mismo, dice el único mortal que ha desnudado “la supervivencia del más apto” como “la tautología más hipócrita [¿?]
En toda la historia de la ciencia”, p. 33.
Dos mexicanos por decisión propia, Jorge Fernández Menéndez y Pablo Hiriart, han hecho referencia al discurso de Vallejo en la FIL mientras recibía el premio.
Destaca Jorge Fernández en Excélsior cómo atacó las instituciones que lo premiaron, pero no tuvo una sola palabra contra los criminales.
Con eso “se colocó en el nivel moral de los sicarios de los que habla en su obra”.
En La Razón Pablo Hiriart recuerda:
“A quienes no nacimos en este suelo, como Vallejo y como yo, México nos dio patria y nos dio libertad (…)
Para Cervantes, la ingratitud es hija de la soberbia”.
Y Vallejo aceptó 150 mil dólares de un gobierno presidido por alguien que no es nadie, según afirmó tan orondo.
Su infinita soberbia tiene una fuente mezquina: nadie lo merece.
Comparto con él sus críticas feroces a la Iglesia Católica, La puta de Babilonia, la llama desde el título.
Mejoraría sin las páginas dedicadas al nulo interés vaticano por los hermanos animales.
No soy historiador y no sé qué tan confiable sea su investigación, pero la cita que hace de Echeverría está equivocada.
Fui testigo por TV.
El libro lo vi y no lo compré porque lo di por sabido: estamos de acuerdo, dije: ya nadie me puede hacer más ateo.
Luego me lo regaló Rogelio Villarreal y lo leí.
Con entusiasmo por el sabroso anecdotario papal, luego con tedio creciente por la exhibición de rabietas y cacerolazos al suelo con furia jupiterina.
Y porque el premiado por su literatura construye frases como ésta: “… aunque en menor medida el tío pues reinó poco pues llegó viejo al puesto”. Gulp.
Pero su más extremo despliegue de arrogancia es La tautología darwinista.
Una tautología es repetir con otras palabras: los aviones vuelan porque no se caen.
A probar eso, con beneplácito de todas las iglesias, incluida la puta de Babilonia y los telepredicadores que ridiculizan a Darwin, dedica su libro.
No soy aferrado al renombre científico: aguánteme una digresión de dos párrafos.
Cuando leí la demoledora crítica de Koestler a Copérnico (en Los sonámbulos) no lo podía creer: de entre los grandes libros de la humanidad, el de Copérnico es un no-leído… porque es ilegible, señala.
El atemorizado canónigo tardó unos 30 años en publicar De revolutionibus…
(“El libro que nadie leyó”, lo llama Koestler) y es falso que plantee el heliocentrismo, como lo había hecho Aristarco 1800 años antes, en Grecia.
Lo tengo en inglés y, en efecto, no lo he leído.
Lo revisé en busca del heliocentrismo y encontré lo dicho por Koestler: maromas para salvar a Ptolomeo: Copérnico es un pensador medieval a quien el Renacimiento le pasó por encima sin enterarse.
Un joven, de apodo Rético, por años rogó a Copérnico que publicara su obra, ya conocida de boca en boca.
La lectura de Aristarco tenía a la gente culta hablando de heliocentrismo… sin ayuda de Copérnico.
El canónigo jamás cita a Rético, su divulgador y sintetizador.
Dedica en su lecho de muerte su librote al papa, entonces Paulo III.
Rético no era citable por dos razones: era protestante y era homosexual (vea “La traición a Rético”).
La astronomía moderna no se funda en Copérnico, ininteligible, sino en Galileo y Kepler.
La idea de que las especies varían no nació con Darwin, la habían propuesto Buffon y Lamarck, además del abuelo de Darwin, Erasmus.
Pero mucho antes, 25 siglos, un griego, Anaximandro, hizo una observación esencial: Puesto que los humanos no se alimentan por sí mismos en la infancia, deben provenir de otros animales que sí lo hacen y sobreviven a situaciones donde un humano perece, todos los animales debieron originarse en el agua y luego algunos fueron obligados a vivir en tierra.
Que el medio ambiente decide la sobrevivencia de un rasgo es el cómo descubierto por Darwin.
Sólo Vallejo lo ve tautológico. Nadie más en 150 años.
Maravillas y misterios de la física cuántica, Cal y Arena 2010.
________________________________
El Asalto a la Razón
•    Peña-AMLO-Josefina: las ideas y sus avatares
-Carlos Marín-

Peña en delicada y enérgica operación se deshace de Moreira.
Pedro Joaquín garantiza profesionalismo y es sutil lazo con Beltrones.
Las discretas baterías de ideas de los pretendientes a gobernar México no son —ni con mucho— lo medular de sus campañas.
Se ven desplazadas por sus avatares (en español y en inglés).
El complejo, frágil y explosivo proceso político mexicano tiene demasiadas vicisitudes e inestabilidades; un descuido y todo puede quedar al garete, decidiéndose por un albur (en buen sentido).
Es más eficaz un transformer que un hombre o una mujer de ideas.
Los candidatos Peña Nieto (45-44% de preferencias) y AMLO (16% —discreto incremento) se ven impelidos a proponer ideas y estructurar argumentos, al mismo tiempo que exigidos de realizar campañas (aunque no se llamen así por formalismo legal), atender los debates cotidianos ya en curso (todavía prohibidos), así como resolver los problemas internos, definiendo el complejo cuadro y las negociaciones del conjunto de candidaturas.
Peña, ocupado en delicada y enérgica operación para deshacerse de Moreira.
Pedro Joaquín Coldwell, relevo en la dirigencia del PRI, garantiza solvencia política profesional y tiende sutil lazo a Beltrones.
Vuelve a demostrar eficacia política (dominio del Congreso mexiquense, criterios del presupuesto federal, victorias electorales sobre PAN y PRD, selección de Eruviel Ávila, neutralización de Beltrones).
Su condición de amplio favorito le otorga capacidad de maniobra y crecientes márgenes de subordinación política.
Incluso el costo de las alianzas con PVEM y Panal y el descontento por las candidaturas concedidas (complicada apuesta para lograr mayoría parlamentaria toda vez que la composición de las Cámaras se calcula por partidos y no por coaliciones) es allanado por la gran expectativa de su triunfo.
Mientras el PAN decide, Peña recorrerá el país para efectos mediáticos, con su libro como herramienta; ojalá y tenga interlocutores que lo obliguen a precisar e interiorizar sus propuestas y dar más de sí en el plano intelectual.
AMLO escenifica una pseudoreconciliación con Los Chuchos, que posibilite una negociación de candidaturas.
La tregua termina en julio, luego de las elecciones.
AMLO participará en precampañas para el Senado y la Cámara de Diputados.
El más experimentado de los candidatos, brillante líder político y social, realiza una campaña inteligente, su moderación obligada para ser competitivo.
Nuevo proyecto de nación, libro de ensayos preparado por la intelectualidad orgánica de AMLO, será el semillero ideológico (radical) de propuestas que habrán de ser mediadas pragmáticamente.
Es inminente la decisión respecto al DF (¿Barrales, Mancera o Delgado?), clave, corazón y cemento de las alianzas en la izquierda, bastión para la sobrevivencia y el futuro unitario o escindido de sus dos grandes tendencias: AMLO y Ebrard (al Senado para no desaparecer de escena).
Vázquez Mota (52% de preferencias internas, Creel 35 y Cordero 9) ha descuidado todavía más las ideas y enfrenta una batalla en doble plano; ya tiene que atender a sus contendientes y a un público ciudadano universal, pero está constreñida —por Calderón y su estrategia para el PAN— de deshacerse de sus tozudos rivales internos para ganar la candidatura.
El tiempo apremia.
La supuesta ventaja mediática (exclusividad en spots hasta febrero) que representaba el corset de las precampañas ha sido eludido y sustituido por el activismo de Peña y AMLO.
El PAN se ha desentendido de la prohibición de debatir.
Apuesta a llamar la atención.
En el último, Josefina (“no gobernaré con amigos”), recibió el embate de Cordero, que la calificó de populista y desactualizada en economía ante propuestas de universalizar IVA y renunciar al aumento de impuestos.
La presión para desembarazarse de Creel y jugar con sólo dos precandidatos, llevó a Cordero a tomar la ofensiva contra la puntera que respondió manidamente (6 mil no sirven para vivir), Creel se hizo el occiso.
No dan para mucho las ideas de Josefina; prefiere el albur de los avatares.
Para ella México tiene tres retos: equidad entendida como igualdad frente a las oportunidades, necesidad de mayor crecimiento económico (aunque pondera el repunte 2009-10) y, por último, seguridad y justicia, a partir de la plataforma construida por Calderón dar pasos adelante, instaurar una segunda fase de lucha anti crimen (afectar ganancias ilícitas y lavado de dinero); dispuesta a discutir legalización de las drogas, aunque legalizarlas significaría una rendición frente al crimen…(?).
Reformular el federalismo para ordenar y coordinar tareas (particularmente seguridad), fortalecer mercado interno y clases medias (incremento del crédito) y “un segundo piso al programa oportunidades”.
No ha escrito (ni dicho) demasiado Josefina.
Mantiene un discurso de vaguedades y sonrisas; alude a cambios, reconoce herencias y busca capitalizar el hándicap del género.
_________________________________
El búho no ha muerto
•    Los casacas rojas
-Pedro Ferriz-
EXCÉLSIOR

Arrepentirse de algo, es como aceptar un remordimiento.
Estoy seguro de que todos en la cúpula del priismo sabían quién es y lo que ha hecho Humberto Moreira en su ya larga carrera de artífice de la transa.
En 1985 comenzó su carrera “profesional” como un simple profesor en la secundaria técnica Abel Suárez de León.
En 1988 trabajó para la SEP.
Fue profesor del Centro de Investigación y Desarrollo Profesional del Magisterio, jefe del Departamento de Recursos Humanos de la Dirección General de Educación Normal y Actualización del Magisterio, secretario particular del director general de Educación Normal y Actualización del Magisterio, director de Enlace con Entidades Federativas del Programa Emergente de Actualización del Maestro y secretario particular del subsecretario de Educación Básica.

En 1994, de regreso en Coahuila, delegado del Conafe (Consejo Nacional de Fomento Educativo) y del INEA (Instituto Nacional para la Educación de los Adultos).
En 1999 designado secretario de Educación Pública de Coahuila, hasta 2002.

Luego electo presidente municipal de Saltillo para el periodo 2003-2005.
El 17 de julio de 2005 candidato del PRI al gobierno del estado.
El 25 de septiembre de 2005 ganó las elecciones para el periodo 2005-2011, compitiendo contra el panista Jorge Zermeño.
Con el apoyo del SNTE llegó al poder de manera aplastante.
Con un Congreso a modo y los engaños adecuados, logró préstamos por 30 mil mdp, endeudando a Coahuila por los siguientes 40 años.
Esos recursos, bien pueden estar invertidos en un puente en Saltillo o engrosando el patrimonio de la “familia” Moreira, en algún lugar del mundo.

Una vez probada su “capacidad” de pertenecer a la “familia revolucionaria”, aspiró a ser Presidente de México…
Alguien lo ubicó y tuvo que conformarse con ser presidente del PRI, reinstalándose en la capital.
Ahí empezó a entender que no era lo mismo convivir con una prensa “a modo”, la de su natal Coahuila, que enfrentarse a animales de otra especie.
Jauría que lo empezamos a “desnudar”: falsificación de documentos oficiales, declaraciones dolosas en el Congreso local.
Alteración de reportes financieros ante la Federación, acciones de potencial quebranto frente a bancos acreedores de enormes préstamos.
Lavado de dinero, prevaricato… y lo que resulte.
¿El premio por todo esto?
Se convirtió en uno de los hombres clave en los esfuerzos del PRI por demostrar que son un partido diferente al que “murió” con el siglo XX.

Delfín de Elba Esther Gordillo, a la que necesitan para amarrar la presidencia, Humberto Moreira empezó a ser incómodo en las aspiraciones presidenciales de Enrique Peña Nieto.
Aparte de sus propios “muertos” en el Estado de México (la deuda pública que hereda asciende a 75 mil 382 millones 621.9 pesos), el Golden Boy sintió que tenía que empezar a cargar con la del coahuilense.
De hecho, Manlio Fabio Beltrones, al renunciar a sus pretensiones presidenciales, no dejó de señalar a Moreira como una piedra en el zapato.
Sic: “reconozco que en mi partido hay quienes tienen prisa y alegan la necesidad de la unidad para conservar privilegios o para garantizar sus intereses personales o de grupo.
Es esta minoría la que ve un motivo de discordia en las reformas propuestas para modernizar la vida y la política del país”.
Manlio tuvo el valor para denunciar el hecho, pero no al protagonista.
No hay que olvidar que se puede romper con algo, pero no con todo, si se va a vivir en la misma casa.

Al día siguiente del ascenso de su hermano Rubén al gobierno de Coahuila (tipo del que tendremos tiempo de hablar), Humberto es eliminado de los reflectores nacionales, para dedicarse a vivir las mieles del botín acumulado.
Se apostará a la desmemoria del pueblo, para un día, aventarle otro hueso que pueda roer en cualquier rincón.

Deja una estructura operativa orgánica partidista ¡de miedo!: Fidel Herrera, Pedro Ojeda Paullada, Eugenio Hernández Flores, Manuel Cavazos Lerma, Enrique Martínez y Martínez, Ismael Hernández Deras, René Juárez Cisneros, José Reyes Baeza, Miguel Osorio Chong y Pedro Joaquín Coldwell.
Provenientes de diversos códigos postales, algunos están para irnos corriendo ¡a buscar refugio en Finlandia!

No me quejo del PRI, lamento lo que somos.
El Revolucionario no es otra cosa más que nuestro espejo.
Un club en el que todos buscan dinero, poder, privilegios, contratos, cargos públicos (ya sea por elección o por dedazo).
Un club, tipo pandilla.
Casacas rojas que se uniforman para identificarse.

No quedamos satisfechos con que Humberto Moreira simplemente haya abandonado la Presidencia del PRI.
Debe responder por sus actos, si es que los Casacas Rojas, ven mayores conveniencias al reivindicar su imagen.

Mi país está secuestrado.
Se van unos, cargados y sin remordimientos.
Llegan otros, con el afán de repetir la historia.