Cuando escucho hablar de Pemex lo primero que viene a mi memoria son dos adjetivos: Corrupción e Ineficiencia,  fracciones de segundo después recuerdo una larga lista de nombres, todos emblemáticos de PEMEX; el Ing. Jaime Merino, Joaquín Hernández Galicia alias “la Quina”, Salvador  Chava Barragán, Héctor García Hernández  alias “el trampas”, Sergio Bolaños, uno de los mayores prestanombres del sindicato de PEMEX y el indefendible Romero Deschamps.  Pocas cosas se han prestado mas para engañar al pueblo de México como la entelequia de PEMEX.

Algo de historia:  En los cincuentas, desde las oficinas de la Superintendencia de PEMEX,  el Ing. Merino estructuró una vasta red de control político y económico. El tráfico de plazas, la venta de concesiones para las obras de PEMEX y el control total de la economía regional a costa de actos ilegales, amenazas y asesinatos permitieron a Merino amasar una enorme fortuna. Una investigación periodística, llevada a cabo por Antonio Caram, reveló la fantástica riqueza de Merino; se calculaba que algunas de sus propiedades valían más de cien millones de los pesos de aquella época. Y lo mejor, todo con apenas un sueldo nominal de 7 mil pesos mensuales, eso si, más viáticos.


¿Cómo se llego a esto?   Por allá de los años cuarenta,  Don Jesús Silva Herzog (el viejo) decía que el sistema político mexicano se sostenía sobre tres pies: El PRI, la Corrupción y el Asesinato. Más de setenta años después  las cosas no han cambiado mucho, y el PAN, para efectos del manejo de PEMEX resultó igual que el PRI y lo que se vislumbra de ese PRI reciclado que es el PRD no augura nada bueno, al contrario, resultaron peores.   

El sindicato petrolero es considerado por muchos como el organismo sindical más corrupto, su diferencia con el SNTE/CNTE es tan solo de grado.  Sindicalismo petrolero, muertes extrañas y corrupción están en incomoda compañía.

El origen de la riqueza: En su momento se concedió al sindicato el 40% de los contratos de perforación de pozos, que Pemex otorgaba a terceros, con lo cual se autorizaba al sindicato a subcontratar por su cuenta. Además, el sindicato recibía el 2% del monto total de las inversiones que realizaba Pemex. Pero no siempre las cosas salen bien;  en 1988 la Quina comete un error fatal, decide apoyar  al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas. La Quina fue capturado un 10 de enero de 1989, junto con otro grupo de petroleros. El hombre que manejaba recursos millonarios y le gritaba a los presidentes  fue a dar con sus huesos a la cárcel.

Y ahora ¿Qué pasa con Romero D.?  Pues quienes disienten con el sindicato petrolero tienen una mala costumbre, suelen morir en forma violenta,  frecuentemente en extraños accidentes automovilísticos, como fue el caso en el 2002 de Armando Ruiz Villalón y Genaro Navarro. Igual suerte corrió uno de los mejores reporteros policiacos de México, Jaime Reyes Estrada, cuando investigaba la corrupción del sindicato. Su pequeño auto fue embestido por una pipa de PEMEX.

¿Que hacer entonces?. Sin corregir primeramente el problema del sindicato resulta ocioso elucubrar sobre el régimen de propiedad, cambios fiscales y pelearse por la nacionalidad de hipotéticos inversionistas. La realidad es que la principal empresa de México está ahorcada por el sindicato; es imposible hacer una reforma energética sin tocarlo, tan imposible como hacer un omelette sin romper el cascarón del huevo. El asunto tendrá un costo alto,  pero no hacerlo es la ruina segura.  

¿Cuál es la situación actual de PEMEX? ; es probablemente la empresa petrolera más ineficiente y mal administrada del mundo, un dato, cuenta con 140,000  trabajadores para extraer 3.4 millones de barriles diarios.  Antes del 2002 Venezuela producía lo mismo con 34.000 trabajadores. Otro dato: sus trabajadores son tremendamente ineficientes, por ejemplo en Noruega se requieren 3 obreros para extraer un barril de petróleo, en México 7.

Ya no se dispone de yacimientos fáciles de explotar, Cantarell declina, si no encuentran nuevos pozos, México tendrá que importar petróleo en unos 10 años; PEMEX tendrá que buscar nuevos yacimientos en costosos proyectos de aguas profundas, pero resulta que la legislación mexicana le prohibe asociarse con compañías extranjeras que podrían aportar financiación y tecnología.

PEMEX necesita una reforma a fondo; inyectar dinero en esa empresa (y su sindicato), tal y como está ahora, es destinar dinero para  financiar los autos de lujo, los viajes de los hijos de los lideres sindicales y engordar la cuentas de los jeques petroleros mexicanos, los sindicales y los del gobierno.

“El petróleo es nuestro”. Bonito cuento para un pueblo inculto y crédulo.