opinion

Hace un par de días Carlos Talavera, funcionario federal del programa de Oportunidades en Morelia, Michoacán, realizó comentarios racistas sobre el olor de las mujeres indígenas en su cuenta personal de Twitter. Afortunadamente, como era de esperarse, alguien tuvo la atención suficiente de este hecho y logró catapultar este comentario para que pronto se convirtiera en un tema de debate dentro de las redes sociales. A raíz de ello, los jefes de este nefasto funcionario tomaron medidas para destituirlo inmediatamente de su cargo y sentar un precedente ante la opinión pública y el resto de los funcionarios de la dependencia.

Más allá del evidente repudio que genera saber que a través de nuestros impuestos pagamos por algún tiempo el salario de este mal servidor público y el buen sabor de boca que deja saber que haya sido cesado por el Gobierno de la República, cabe hacer una reflexión sobre la importancia que tiene castigar de manera ejemplar este tipo de expresiones y conductas para impedir que se repitan en el futuro, generar reputación de cero tolerancia y poner la letra escarlata a quien rompa los entendimientos compartidos sobre los cuales queremos construir un mejor país. Pues no cabe lugar a dudas que muchos de los problemas sociales que enfrentamos se deben en gran medida a lo tolerantes que hemos sido frente a comportamientos que en otras sociedades son totalmente inadmisibles, porque a lo largo de los años se ha fortalecido el sentimiento de deseabilidad social, e impuesto sanciones colectivas a quienes rompen con los patrones de conducta esperados. Por eso es de vital importancia romper con mucho de lo que hoy es colectivamente aceptado.

Es totalmente incoherente esperar un cambio en nuestro país si pensamos en lo individual que “el que no transa no avanza”, si se permite “que robe pero reparta” y se prefiere “un político corrupto pero eficaz que uno honesto pero ineficiente”, pues con ello no solo estamos aceptando el origen de todos nuestros males sino abonando para que se pongan todavía peor. Por eso una tarea pendiente que tenemos ciudadanos y partidos políticos para construir un país más equitativo, justo y dinámico, es ser totalmente intolerantes ante la corrupción, discriminación, irresponsabilidad y prepotencia.

De ahí el repudio total y absoluto a que partidos políticos como el PRI, PANAL y el VERDE pasen por alto actitudes contrarias al bien común y recompensen a malos políticos con puestos tan importantes como escaños en el senado de la República. Es una burla para nuestra sociedad que estos institutos que recibirán este 2012 cerca de 8 mil millones de pesos, postulen a cargos de representación popular a gente que como Carlos Talavera han demostrado con su comportamiento estar muy lejos del perfil que requiere el cargo que desean desempeñar.

No es posible que ante escándalos de mayor envergadura los partidos apuesten al olvido ciudadano, a conseguir al paso de unas pocas semanas convocar a importantes sectores de la población para votar por ellos con los protagonistas de estas estafas, y sean parte de sus cartas fuerte, de sus estrategas, lideres morales.

Es totalmente reprobable que Humberto Moreira, removido de su cargo de dirigente nacional del PRI por representar un lastre para su partido, ahora vaya a ser postulado como Senador por la vía plurinominal. Es increíble que se recompense a quien ha hipotecado el futuro de los Coahuilenses y blindado la información para que no se haga pública.

También resulta totalmente incomprensible, que en un país que pretende terminar con la corrupción, renovarse y sentar nuevas bases para el crecimiento, el Niño Verde, a pesar de los múltiples escándalos en los que ha estado envueltos sea nominado a un cargo de elección popular. No solo fue sorprendido en un video ofreciendo un cambio de uso de suelo en la administración de Cacho Zalvidea en Cancún, Quintana Roo, sino recientemente fue acusado de tener más de 10 departamentos de lujo en este destino turístico y en uno de ellos, en una fiesta una turista terminó por suicidarse. ¿Cómo es posible que vaya a ser nominado para el Senado de la república por Quintana Roo?

¿Éste es el camino para cambiar las cosas en el país, para mandar el mensaje de las conductas que socialmente son inaceptables?, Estoy convencido que es la hora en que los partidos políticos deben definirse si son nuestros aliados o rivales en esta tarea, y en todo caso, al margen de ellos, la sociedad civil debe ser quien demuestre con su voto su vocación y que tenga en mente que con cada voto por estos partidos se está premiado a quien se debería castigar, sancionar y mantener aislado.

Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.