opinionEn el 2011 se celebraron dos foros de “Reflexión Sobre las Clases Medias”, organizados por Enrique de la Madrid, con la participación de personalidades insertas en el ámbito económico, sociológico y de medios de comunicación.
Las clases sociales para Carlos Marx representaban la interacción entre quienes eran dueños de los medios de producción (burguesía) y quienes sus trabajadores (proletariado). Por ser categorías económicas, la sociología derivó una ampliación del concepto de la clase media por su papel preponderante en la reproducción de la riqueza, por quienes tenía la educación y los medios para transformarla. En la concepción de marxista, la política es simplemente una lucha de clases.

Max Weber coloca a las clases medias dentro de un esquema menos rigorista, entre alta, media y baja, y sus derivaciones, a manera de un sistema de interacción y movilidad sumamente realista, donde el análisis entre economía y sociología, nos permite encadenar roles e influencias. La policía es observada desde un ángulo más reflexivo, con lo cual podemos entender el papel preponderante de la clase media en la transformación nacional.
En fecha anterior, Luis Rubio y Luis de la Calle, la definieron como “clasemedieros”, reconociendo las implicaciones políticas, económicas y sociales, de este extracto fundamental de la sociedad mexicana, así como su destacado papel en la movilidad social vinculada a la educación y las razones para medir su comportamiento.
La OCDE publicó las “Perspectivas Económicas de América Latina 2011: En qué Medida es Clase Media América Latina”, puntualizando ser los segmentos medios de la sociedad “ni los más ricos ni los más pobres”, ubicándoles en la parte central de la distribución del ingreso de las economías locales y la indispensable vinculación entre la protección social. Visualiza ser los estratos medios los artífices para un Contrato Social renovado. Delinea la indispensable comparación con otras economías del mundo y la satisfacción de los segmentos sustantivos para el desarrollo social. De ahí la construcción de políticas nacionales promoventes de la movilidad social ascendente, posibilitando la identificación de índices del potencial correspondiente.
El estudio “Crece y cambia la clase media en América Latina, una puesta al día”, de la CEPAL, explora los cambios objetivos y subjetivos de este segmento social planteando heterogeneidad, señalando tipos de riesgos y niveles de bienestar característicos, asociándole a los estratos laborales; puntualiza la relación del ingreso familiar y la inserción ocupacional con la distribución del ingreso, adoptándose como unidad de análisis el “hogar” y no el individuo. Plantea una segmentación en tres subconjuntos de hogares: clase media consistente con ingresos familiares de ocupaciones no manuales; clase media inconsistente desempeñando ocupaciones manuales; clase media precaria con inserción laboral inestable.
Asumiendo la CEPAL un crecimiento de la clase media en los últimos 16 años, señala no darse la pertenencia sólo por su inserción ocupacional y su ingreso, sino en su manera relevante como consumidor a partir del empleo y su justa remuneración.
Además de las reflexiones sobre el papel en la economía y la movilidad social, la clase media en México tiene una preponderancia en la vida política del país, cuya influencia es de esperarse en las elecciones del próximo año, por lo cual los partidos y candidatos deberán estar pendientes y ofertar compromisos y políticas públicas consistentes a sus demandas y necesidades de prosperidad.