La necesidad y obligación imperiosas de establecer en México un programa nacional enfocado exclusivamente al ataque a la pobreza rural extrema, se ha identificado en los medios a través de observaciones y comentarios de economistas, sociólogos, comentaristas políticos y otros. Particularmente durante la reciente campaña por la presidencia y en las más recientes declaraciones del ya presidente y de algunos de sus colaboradores en la nueva administración, es muy alentador el tomar nota de que se pretende dar atención específica a los problemas de pobreza en el campo.
Sin embargo, en tales declaraciones se propone la continuidad de programas asistenciales en marcha, pero poco se dice del enfoque a la creación de esquemas comunales de productividad que dé oportunidades para que la familia rural desprotegida pueda mejorar sustancialmente su situación de pobreza.
Aquí presento un resumen de una propuesta diseñada para la creación de un esquema organizativo y financiero para tal programa. Se basa en mi experiencia al haber fungido como funcionario y representante del programa de las naciones para el desarrollo habiendo servido a través de veinte años en Centroamérica, Sudamérica y África. Después de haber iniciado mis experiencias en el campo de organización comunitaria para el desarrollo en Tepoztlán, Morelos, y habiendo atesorado conocimientos y experiencias en ese campo al haber trabajado posteriormente entre comunidades (reservaciones) indígenas en Estados Unidos entre 1948 y 1960, me acerqué a las Naciones Unidas para ofrecer mis servicios buscando la oportunidad de ser enviado a servir en la América Latina en el campo de desarrollo rural. El PNUD, que en aquel entonces estaba recibiendo solicitudes de ayuda en ese campo de acción de varios países, se interesó en aprovechar mis experiencias para ponerlas al servicio de diversos países en otros continentes.
Todo lo aprendido y observado entre los años de 1960 a 1980 al servicio del PNUD me llevó a decidir que mi obligación hacia mi país, me debiera llevar a ofrecerle mi ayuda a atacar el problema del mexicano rural que se veía forzado a buscar trabajo en el país del norte, para poder sostener a sus familias.
Es de especial importancia señalar que la propuesta se basa en el análisis parcial de lo que la constitución mexicana impone en cuanto a los requerimientos de justicia social y de una distribución equitativa de los beneficios obtenibles de la industrialización de ciertos recursos naturales y de la actividad económica nacional. En forma resumida, en seguida se señalan cuáles serían los elementos básicos de la propuesta para que se estructure, dentro de las responsabilidades que nuestro gobierno tiene o debe tener, un programa de combate sostenido a la pobreza rural extrema:
1- Creación de un fondo estatal de tales dimensiones que permita a funcionarios técnicos, ayudar a zonas o comunidades donde impera la extrema pobreza a identificar y poner en marcha proyectos de promesa económica, tales como la agricultura especializada, la agro-industria, la minería, pequeñas y medianas industrias, infraestructura turística, etcétera.
2- Ese fondo, que en su origen contará con el apoyo de los presupuestos federal y estatal, pero sabiendo que éstos nunca serán suficientes para hacerle frente al propósito de industrializar los productos obtenidos por los actuales sistemas de producción agrícola de grupos marginados, se abocará a la tarea de atraer aportes de la empresa privada, de organismos internacionales y de países amigos y de la población misma.
3- El fondo propuesto podría ser estructurado con similitud a la organización del Banco Interamericano de Desarrollo, que es a la vez agencia de desembolso, de planificación técnica y que estaría dotado de sistemas de control que garantizarían la transparencia que donantes como países amigos y organismos internacionales imponen como requisito para extender su ayuda financiera.
4- El programa propuesto va a requerir de planificadores regionales, agrónomos, economistas agrícolas, especialistas en agroindustrias, en pequeñas y medianas industrias, en transporte y en aquellas otras disciplinas que se requieran una vez que los planificadores regionales, en el análisis conjunto llevado a cabo con las comunidades a las que se pretende servir, señalen su necesidad.
5- En la posible ausencia de suficiente personal técnico preparado en la variedad de disciplinas por aplicarse, el fondo buscará la ayuda técnica de entes como la CEPAL, PNUD, OIT, FAO, ONUDI y de organismos oficiales o voluntarios nacionales y extranjeros, que estén trabajando en el país en campos relacionados con el desarrollo económico comunitario.
Aunque, obviamente, será la administración federal la que decida cual debiera ser la ubicación de la dirección nacional del programa de ataque a la extrema pobreza rural, parecería lógico sugerir que tal dirección se constituya en una subsecretaría de Sedesol.
Finalmente, vale la pena avanzar en el sentido que, al darle marcha al programa que aquí se discute como parte estructural del gobierno federal, el nombre de México va a recibir el reconocimiento y elogios mundiales por ser posiblemente el primer país perteneciente a las Naciones Unidas, que haya sobrepasado su visión de lo que los grupos de menores recursos están recibiendo a través de programas asistenciales y que habrá creado un programa para beneficiar con gran practicidad y con resultados económico-productivos sólidos a través de la estructuración de programas que más incidan en la calidad de vida de sus grupos rurales más desatendidos.
























