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La aventura NBA de Gustavo Ayón poco a poco empieza a escribir sus propias anécdotas y con el paso de los primeros días en este nivel, así como un aumento en su presencia dentro de la duela, le han resuelto muchas dudas al mexicano, aunque también, lo han hecho enfrentarse a nuevos obstáculos.

“La verdad no me siento tan lejos de lo que es el nivel de la NBA. Yo creo que hay que mejorar algunos detallitos, pero nada más, no hay nada más allá de eso”, afirmó Ayón en teleconferencia. “Estoy en lo más bajo de la lista de los postes del equipo, esa es la realidad. Hay que seguir trabajando para ir escalando niveles y poder llegar a más cosas. Ahora mismo estoy picando piedra, estoy trabajando, estoy en la banca como quinto poste y no juego muy seguido, pero conforme va pasando el tiempo va a ir cambiando con el trabajo y el esfuerzo del día a día”.

Gustavo tuvo una llegada intempestiva a la NBA, después de que inició la temporada en la Liga ACB de España, se anunció su cambio el 21 de diciembre y el 23 ya se encontraba en Nueva Orleans, el 26 estuvo en la banca del equipo, aunque vestido de civil, ya que aún no contaba con su visa de trabajo.

Cuando ya estuvo disponible, pasó viendo los juegos desde la banca, hasta que el 1 de enero pisó la duela por primera ocasión, al jugar dos minutos frente a Sacramento. El día 7 volvió a ver acción, aunque ahora fueron 6:58 minutos y anotó sus primeros dos puntos. Para el 9 jugó 5:15, con un tanto anotado y ayer sumó 4:58 y tres unidades anotadas.

“Está pasando el nerviosismo y todas las cosas que se sienten cuando uno vive un cambio, ya pasando eso es parte de la adaptación y ahora hay que ponerse a trabajar para tener la oportunidad de estar más tiempo jugando”.

Y en cuanto al hacer frente al nivel de juego de la NBA, dijo: “Definitivamente es otro mundo, te sorprende ver lo que hay aquí porque en tu vida lo has visto; lo que es el basquetbol, no me sorprende el que sea fuerte porque ya lo había visto afortunadamente y pues la verdad no estoy tan lejos de esto”, confió.

Curiosamente, aunque sí hay una diferencia en el nivel de juego que llegó a tener anteriormente, se ha enfrentado a otra barrera. “Mi estado es entrenar porque venía jugando mucho y al venir aquí no estoy teniendo los mismos resultados, pero estoy entrenando bastante bien y se me ha hecho fácil adaptarme a esto. Lo difícil es el idioma porque no lo domino y eso me está causando problemas. A veces me explican algo y me mandan a una jugada y no la entiendo. Ya estoy en clases de inglés para aprenderlo lo más rápido posible”, aseguró.

Debido a que estar en pleno inicio en el aprendizaje del plan de juego le ha limitado su tiempo en la duela, el nayarita saca provecho de los momentos en que está en la banca.

“Estoy muy pendiente del nombre que tiene la jugada que manda el coach y los movimientos que se hacen aunque a veces la jugada se rompa. Al inicio es importante ver qué se manda, ver lo que quiere el entrenador y a partir de ahí empezar a memorizar la jugada. Cuando llegué al primer partido todo me sorprendía, ahora ya no es así, sí ha habido un crecimiento porque he puesto mucho esfuerzo en analizar lo que pasa”, sentenció.