A falta de liderazgo, en Nigeria, son las bombas las que marcan la agenda polÃtica y activan el fanatismo religioso. En las últimas horas, al menos 162 personas han muerto en la ciudad de Kano, al norte del paÃs, la segunda capital más importante del paÃs, en una nueva oleada de atentados llevada a cabo por la milicia terrorista de corte islamista de Boko Haram .
«Los ataques comenzaron a última hora del viernes, cuando los terroristas hicieron estallar un coche bomba en una comisarÃa de PolicÃa. Posteriormente se sucedieron una veintena de asaltos con armas ligeras y explosivos contra sedes gubernamentales. Nuestros servicios están colapsados y la morgue, repleta», informaba Nwakpa O. Nwakpa, portavoz de la Cruz Roja nigeriana. Un trabajador del hospital reconocÃa asimismo que en la morgue se acumulaban al menos 162 cadáveres. Las autoridades señaln que varios edificios oficiales fueron también asaltados.
Poco después de producirse los hechos, la acción armada fue reivindicada por un representante del grupo islamista Boko Haram —autor también de la matanza de cristianos de la pasada Navidad perpetrada en la localidad de Madalla—, quien aseguró que la carnicerÃa fue solo una respuesta a la negativa de las autoridades a liberar a sus miembros encarcelados.
La ciudad de Kano ha estado en cabeza en las movilizaciones y protestas por la subida del precio del petróleo. Y en Kano es ahora donde hay un movimiento más fuerte a favor de continuar con la huelga general iniciada el pasado dÃa 9. Lo que a los sectores más descontentos con el Gobierno hace pensar si no habrá quienes intenten manipular para sus fines a los fanáticos de Boko Haram.
Las protestas amenazaban con sumir al paÃs más poblado del continente africano en el caos económico. Causa o consecuencia, ayer, tras producirse los ataques, el comisario estatal de Información de Kan, Umar Farouk, anunciaba un toque de queda de 24 horas en todo el Estado.
























