A raÃz del divorcio, separación, rompimiento o desunión que acaba de darse entre el Partido Nueva Alianza propiedad de la inefable Elba Esther Gordillo y el Partido Revolucionario Institucional para la elección presidencial de este año se han elucubrado infinidad de interpretaciones y considerado varias razones para ello.
Varias interpretaciones se han venido manejando para explicar el rompimiento: que si el precio polÃtico para el PRI era muy alto ya que le otorgaba al Panal cuatro senadurÃas y 24 diputaciones, más lo que se fuera apilando; que si fue una alianza hecha por Moreira y cualquier tufo al ex gobernador les cobrarÃa factura debido a los problemas que ocasionó cuando gobernaba Coahuila con la inmensa deuda que dejó; que si fue un rompimiento pactado de forma amigable por ambos institutos polÃticos por convenir a sus respectivos intereses; que si el rompimiento triplicará la votación a favor del Panal según su presidente Luis Castro; que si la decisión la tomó el presidente del PRI Pedro JoaquÃn Coldwell o el candidato de facto Enrique Peña Nieto para borrar cualquier relación “anormalâ€, según calificaron la alianza varios comentaristas; que si el aporte al PRI de alrededor de 4 por ciento de votos no valÃa lo que exigÃa la multimillonaria dirigente sindical o lo que quieran inferir o interpretar mis contados lectores. Más allá de la razón esgrimida o la real, el hecho es que la presidenta vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación convertido en partido polÃtico tendrá que nadar sola en la próxima elección y perderá el poder chantajista que utilizó con Vicente Fox y Felipe Calderón.
Todo analista polÃtico ha escrito sobre el rompimiento, pero lo más trascendental del evento es que, ya sea por costos polÃticos o desavenencias entre los ex aliados, deja al PRI con camino libre para lograr cambios reales en la educación nacional de llegar a la presidencia. El pago que tuvieron que dar a la Gordillo Fox y Calderón no será repetido por Peña Nieto. Resulta hasta incongruente que un candidato poco ducho en las artes de la lectura y el razonamiento intelectual, digno alumno de la Gordillo, busque llegar a la presidencia sin apoyo del magisterio. Tampoco es descabellado que, a raÃz del divorcio con el Panal, el sindicato magisterial se dedique a boicotear cualquier intento del PRI de cambiar la educación.
Me explico. Bien sabemos que aparte de los puestos en el Congreso, el Panal tenÃa en la SubsecretarÃa de Educación Básica en el SEP nada menos que al yerno de la “maistraâ€, Fernando González. La realidad es que, como bien ha mostrado el sindicato magisterial, convertido en partido polÃtico, a éste le importa un carajo la educación. Para Elba Esther Gordillo lo suyo es el poder y el dinero. Asà que al no tener el PRI que negociar con esta nefasta, cÃnica, amoral, poco ética y carente de principios lideresa manda un mensaje positivo. Al no tener negociación con el Panal, el PRI de Peña Nieto muestra que puede existir una renovación en la educación. Según declaró el apolÃneo ex gobernador mexiquense, “Quiero el apoyo de los maestros, no de Elbaâ€. ¿Tendrá Peña Nieto, de llegar a la grande, los tamaños para iniciar su sexenio descabezando al SNTE o al menos meterlos en cintura para que se dediquen a educar, actividad que pocos de sus afiliados realizan? ¿Se portará el electorado a la altura para que el Panal, el PT y Convergencia – o como se llame este partidito – pierdan su registro? Porque en el fondo no representan a nadie y más que instituciones serias con proyectos nacionales son remedos de partido. Por desgracia el negocio familiar PVEM podrá tener a su primer gobernador si llega Manuel Velasco a gobernar Chiapas. Pero eso es otra historia.
El PRI con Peña Nieto como su representante tiene todo para realmente impulsar las reformas educativas que requiere el paÃs sin lastres ni chantajes. De tener la voluntad polÃtica para limitar el poder de los “maistros†y sus lÃderes, este paÃs dará un salto en conocimientos y cultura. Con una revolución educativa, México puede lograr no solo matar dos pájaros de un tiro, sino hasta una docena. Elevar el nivel educativo de los niños y jóvenes mexicanos abona en una pléyade de beneficios: desde culturales hasta productivos, pasando por cÃvicos. Una sociedad educada y con niveles elevados de escolaridad mantiene una relación de civilidad con sus congéneres y vecinos.
¡Extra! ¡Extra! Ahora resulta que el abanderado priÃsta, Peña Nieto, tiene hijos fuera del matrimonio. Se califica como católico, que leyó la Biblia, aunque no toda, que estudió en escuelas del Opus Dei, pero en el fondo actúa ajeno a los principios bajo los cuales fue educado.
























