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Las declaraciones hechas por Enrique Peña Nieto durante su visita al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, confirman lo que en repetidas ocasiones hemos manifestado, que la llegada del priista a la Presidencia de la República agravaría la crisis económica y social que las mexicanas y los mexicanos venimos padeciendo desde hace más de 11 años.

Así lo demuestran las afirmaciones hechas por el aspirante priista respecto a que de ganar las elecciones de julio próximo abriría a la iniciativa privada la paraestatal Pemex, lo que constituye un nuevo intento por ponerle en bandeja de plata a supuestos inversionistas extranjeros los millonarios recursos provenientes de la explotación de nuestros yacimientos, que representan el único sustento real de la precaria economía nacional.

Además de pugnar por el desmantelamiento del sector energético, Peña Nieto le apuesta a repetir la misma receta que los panistas han aplicado en los últimos 11 años y que mantiene a más de 55 millones de habitantes en la pobreza extrema; es decir, continuar con los altos gravámenes fiscales que tienen a miles de pequeños y medianos empresarios al borde de la quiebra y sin posibilidad de generar los empleos que el país requiere, y al mismo tiempo mantener intocadas las ganancias de los grandes consorcios que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, cuyos dividendos continúan libres de impuestos.

Aunque habla de intensificar la competencia económica y de prepararse para crear empleos, Peña Nieto olvida decir cómo le haría para abatir el rezago de más de cinco millones de plazas laborales que los gobiernos de Fox y Calderón han dejado como saldo negro en dicho rubro. Dice que hay que reactivar el crédito a las familias y las pequeñas empresas mexicanas, pero olvida que las altas tasas de interés que aplican bancos, tiendas departamentales e inmobiliarias mantienen a millones de familias con deudas impagables y bajo el riesgo latente de perder sus pocas pertenencias.

Las últimas encuestas que la opinión pública ha podido conocer, muestran el avance paulatino del candidato del Movimiento Progresista de los partidos de izquierda del país y un lento pero constante retroceso de Peña Nieto en las preferencias electorales rumbo a la sucesión presidencial de este año, prueba indiscutible de que los mexicanos se han dado cuenta de que las propuestas del priista son simplemente la continuidad de las medidas económicas panistas que tienen a la sociedad al borde del abismo.

Como lo dejan en claro las encuestas y Luis Videgaray, quien ahora es el encargado de manejar la cuenta personal del candidato priista en twitter y que ha sido el responsable de difundir la información generada desde Suiza, Enrique Peña Nieto “calladito se ve más bonito”.