Los escenarios nacionales de la ya famosa pandemia son impredecibles y lo son aun más por lo errática de la política pública mostrada hasta el momento y aun más graves, por las prospectivas que diariamente presenta el subsecretario de salud pública y vocero de la secretaría de salud pública y encargado de proporcionar información “al día”, Dr. Hugo López Gatell…

¡Completamente desconcertante!

Si bien es cierto esta pandemia – como todas las anteriores, no tiene patrón de comportamiento, por lo que es sumamente difícil hacer pronósticos de su evolución-desarrollo en nuestro país, el primer error que el doctor Gatell cometió fue indicar una cantidad para tal fecha, cantidad que fue rebasada mucho antes de la fecha establecida por él.

Y de ahí se fue de error en error y es tal la bola de estambre que trae que ya nadie cree en sus datos e informaciones ni en sus gráficas a tal grado que por lo menos siete gobernadores han oficializado que aplicarán su propias medidas o política pública estatal integral que comprende tanto sanitarias, como económico laborales, educativas y de seguridad ciudadana. En ningún momento sus cifras han estado certeras y ni la curva se ha aplanado, ni se ha domado la pandemia y no hay fecha para “el pico más crítico”, agudo y alto. Una total equivocación” y los muertos siguen aumentando: la pandemia en el país se acerca a los 20 mil decesos, son los Muertos Gatell.

Políticas públicas estatales que son determinadas por sus propias circunstancias, lo que es lógico; entre estos estados – que la mayoría son de la oposición partidista están Sonora, Tamaulipas, Baja California, Guanajuato, nuestro estado, Chiapas y la ciudad de México, la que más le duele a la administración federal.

Continuando con los errores, el establecimiento de los llamados semáforos de seguridad sanitaria es un fracaso; sirven para poco o para nada; una de las decisiones más contradictorias fue la aseveración de no utilizar cubrebocas, por su inutilidad – aseveración que en la práctica fue respaldada por el mismo presidente de la República que no usa ni ha usado y seguramente jamás usará cubre bocas, a pesar de que la mayoría de los Ejecutivo estatales lo usan en sus eventos públicos y administrativos -. La realidad nacional e internacional lo superó: en todos los países sus ciudadanos lo usan en la vía pública y en los espacios públicos.

El último de sus errores fue afirmar que nunca se regresará a la normalidad de antes. Está equivocado: todo regresará a su lugar cuando se ofrezca la vacuna y la sociedad nacional esté vacunado. ¿Cuándo? Tal vez en un semestre, pero la sociedad nacional ha superado varias crisis de salud; la humanidad, igualmente, ha salido avante de epidemia mucho más peligrosas y mortales que ésta, como la del SIDA, del Ébola.

El grave problema de esta pandemia, de este COVID-19, es que no existe un protocolo definido, certero, eficaz para aplicarlo como tratamiento médico, ni vacuna, pero ya se está trabajando en ella y se confía en que el septiembre ya se estarán entregando las primeras millonadas de dosis. Entonces y solo y solo entonces, todo regresará a la normalidad “de antes”; por lo pronto, a cuidarse, a pesar de la errática=confusa política pública federal.