opinion

Razones
•    La Constitución no tiene quien le escriba
-Jorge Fernández Menéndez-
EXCÉLSIOR

Ayer, mientras la atención estaba puesta en unas elecciones panistas que al momento de escribir estas líneas tenían, sin que fueran resultados oficiales como ganadora indiscutible a Josefina Vázquez Mota (la mejor noticia que podría tener el PAN de cara al proceso electoral, un resultado que tendrá que acabar con la inútil polarización interna de ese partido), se conmemoró el 95 aniversario de la promulgación de la Constitución. Dejemos de lado los discursos, la tradición, los actos en Querétaro y preguntémonos para qué sirve una Constitución a la que, desde 1917, se le ha adicionado de todo, desde los precios del aguamiel, que se especifica se deben fijar por ordenamiento constitucional, hasta adiciones que son en realidad reglamentos de todo tipo, incluyendo por supuesto los electorales.
No se necesita ser un constitucionalista para comprobar que la Constitución, así como ha sido construida, no está sirviendo, no funciona y termina constituyéndose en un instrumento tan sobrecargado que es relativamente fácil de vulnerar, comenzando porque muchos de sus ordenamientos no tienen leyes secundarias que los hagan realidad, y segundo porque ha pasado, como se ha dicho, de un texto casi aspiracional (sobre cómo debería ser el país que queríamos construir) a uno en el cual sobran demasiadas cosas de las que se cumplen demasiadas pocas.
Lo que sucede es que como sociedad, sobre todo la sociedad política, nos gusta tener buenas leyes, colocarlas en el texto constitucional y luego no cumplirlas. En realidad despreciamos la ley, o tenemos la idea de que las leyes deben ser muy buenas en la letra pero no nos gusta cumplirlas. La reforma electoral (y Constitucional) de 2007 es una demostración de ello: desde que se aprobó, los partidos sabían que estaban estableciendo una ley destinada a ser violada. Lo vimos en 2009, en las elecciones de medio término, y lo vemos ahora, cotidianamente. Vemos cómo todo el andamiaje bastante absurdo de mecanismos de publicidad, de campañas y precampañas, de tiempos, e incluso de debates, sirve para bastante poco, comenzando por lo básico: tener elecciones competidas, normadas con racionalidad y confiables para la ciudadanía. No es así: hoy el sistema electoral es más complejo que nunca y qué mejor imagen de ello que el consejo general del IFE tratando de interpretar qué hacer con los debates y aun más con la cobertura de los medios. No olvidemos tampoco que, para sacar adelante esa reforma, primero se violó, tácitamente, uno de los principales preceptos constitucionales: la independencia de los órganos autónomos como el IFE. Si con la ley en la mano se podía descabezar ese organismo, ¿por qué no se podía construir después una ley electoral que sirviera para tratar de atarle las manos a los medios, a las instituciones, a los poderes políticos pero sobre todo a los adversarios, para luego tratar de sacar ventaja de ella, para aprovecharse de una sobrerregulación que, como todas, facilita el que una ley sea más vulnerable.
No importan las leyes: López Obrador puede ir a Cananea y decir que si él es Presidente no “perseguirá” a Napoleón Gómez Urrutia, que está acusado de haberle robado más de 60 millones de dólares a sus propios trabajadores y eso cuando buena parte de la dirigencia partidaria está en manos de líderes a los que vimos cargando con maletas de dinero, producto del chantaje, dinero que jamás han explicado cómo utilizaron. El PRI puede colocar en puestos estratégicos a dirigentes a los que expulsó de su seno hace unas pocos meses y cuando se divulga que algunos ex gobernadores están relacionados con la delincuencia organizada, en lugar de exigir una investigación de fondo y separar a quienes son sospechosos de un delito, los cobija,  los apapacha… y los hace candidatos. En el PAN se pueden grabar conversaciones telefónicas y divulgarlas para desprestigiar a sus adversarios, se pueden repartir despensas, se puede hacer lo que sea para ganar una interna aunque se vulneren una y otra vez no sólo las normas y la ética partidaria sino también las leyes. Pero todos hablan de respetar la ley y que ella se cumpla… pero en los bueyes del compadre.
Es verdad que la Constitución debe ser un instrumento vivo, pero no necesitamos una ley fundamental que sea un compendio de buenos y malos propósitos. Y de cuanta ocurrencia se le puede añadir. Todos los países que tienen una Constitución que los rige, le hacen modificaciones, la adaptan a los tiempos, pero ninguno la manipula o utiliza como nosotros. Deberíamos depurar la Constitución para hacer que se cumpla con ella en forma irrestricta. No hay otra forma de transformar una cultura de la ilegalidad en una de legalidad. Y para que la Constitución sea, por sobre todas las cosas, un instrumento útil más que una extensa declaración de principios.

En privado
•    Wallace, la llanera solitaria
-Joaquín López Dóriga-

Luego ahí anda uno,
abrazando las cenizas. Florestán
El panismo siempre ha tenido un grave problema de representatividad, militancia y liderazgos en la Ciudad de México.
Recuerdo cuando Carlos Castillo Peraza me decía hay más militantes en Mérida que en el DF, y era verdad.
A lo largo de los años, los partidos nacionales han sido incapaces de renovar cuadros y construir liderazgos.
Lo mismo el PRI, que el PRD, que el PAN.
Y tienen que ir por candidato externo.
De las franquicias, ni hablamos, sólo se montan, que es lo suyo.
El caso del PAN es patético.
Tras 12 años en la Presidencia de la República no ha podido construir un candidato propio.
En 2006 importó a Demetrio Sodi, y ahora, en 2012, se fue por el esquema del candidato ciudadano con la señora Isabel Miranda de Wallace, como si no se tuviera que ajustar a plataforma, ideario y reglas del partido.
Ya antes, en 2000, había echado mano de Santiago Creel, que cuatro años antes era consejero del IFE y sin partido.
A esta incapacidad de formar candidatos propios, se suma que abandona a los que importa.
Es el caso de la señora Wallace, a la que el 12 de enero presentaron como su candidata al Gobierno del Distrito Federal en la sede panista con el apoyo de su dirigente nacional, Gustavo Madero, cuadros dirigentes y precandidatos presidenciales, para luego abandonarla como abandonaron a Luis Felipe Bravo Mena en la aventura del Estado de México, y así le fue.
El PAN necesita una candidata competitiva no sólo para el gobierno capitalino, sino para el acarreo, en el mejor sentido, de votos para su candidato(a) presidencial.
Pero les vale.
La señora Wallace carece del más elemental apoyo estratégico, político y logístico.
Esta Llanera Solitaria no tiene ni un cubículo, ni un secretario ni un teléfono.
¿Están jugando a perder la plaza?
Porque si ese es el objetivo, van bien, muy bien, aunque al partido le vaya a ir mal, muy mal.
Por lo visto está en su naturaleza, o en su incapacidad.
Ellos sabrán.
Retales
1. LA ÚLTIMA. El miércoles se inició el último periodo de esta legislatura con una gruesa agenda pendiente, como el artículo 24 de la Constitución, reducción de ISR a jubilados, entre otros.
De los 128 senadores, asistieron apenas 73, anuncio de lo que será este periodo;
2. ENCUENTRO. El martes se reúnen Cuauh-témoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, quien incluirá en su plataforma la propuesta programática del ingeniero, a quien se ha señalado como candidato al Senado, y
3. GÉNERO. Ya le están dando vuelta los partidos a la cuota de género para sus candidatas confirmada por el Tribunal Electoral.
Ayer lo denunciaron ante esa instancia. Son especialistas en la vuelta falsa.

La Historia en Breve
•    ¿Puede Josefina ganar la Presidencia de la República?
-Ciro Gómez Leyva-

Será difícil. Muy difícil. Creo que cualquier posibilidad de éxito de Josefina Vázquez Mota pasa por tres difíciles premisas:
Primera, tiene que sanar en unos cuantos días las heridas con el equipo de Ernesto Cordero. No nada más porque hay demasiado talento electoral ahí para desaprovecharlo, sino porque es imperativo que haga creer a los panistas que van a la batalla como un solo grupo, un solo ejército. Si lo logra, el PAN podría activarse, como hace seis años.
Segunda, tiene que mandar clara y rápidamente al tercer lugar a Andrés Manuel López Obrador. Como están los números a principio de febrero, una elección con dos segundos lugares haría casi irremontable la ventaja de Enrique Peña Nieto. Para abril, cuando comiencen de manera formal las campañas, Josefina debe estar ocho, diez puntos arriba del tabasqueño: el doble de lo que marcan hoy las encuestas.
Tercera, con López Obrador fuera de la pelea, tendrá que proponer con mucho talento una competencia entre el regreso de las peores prácticas del PRI contra una continuidad, corregida, de la administración, no del PAN, sino de Felipe Calderón. No está por demás recordar que el índice de popularidad del Presidente cerró 2011 entre 50 y 60 por ciento. Es una mayoría de mexicanos la que aprueba su gobierno.
La suma de las tres premisas podría darle un 25 por ciento de voto duro blanquiazul y al menos la mitad del 20 por ciento del voto de los indecisos. Serían apenas 35 puntos, los que tuvo Felipe Calderón en 2006.
Por eso pienso que será difícil. Y con los dos adversarios que la están esperando, será muy, muy difícil.
Por lo pronto, ya ganó la candidatura, rotundamente. Como Calderón.
Política cero
•    Chepina, ¿la chica material blanquiazul?
-Jairo Calixto Albarran-

Al igual que millones de sospechosistas, supuse que las elecciones panistas iban a tener sólo una ruta: la güeva. Y aunque este ingrediente común a todo lo que huele a blanquiazul se presentó sin ninguna duda, cabe reconocer que las autoridades de Acción Nacional buscaron la manera de hacer que este espectáculo de las votaciones pudieran competir de alguna manera contra el Super Bowl y toda esa bola de malinchistas que prefirieron a Gigantes y Patriotas en vez del menage-a-trois de Chepina, Santi y Cordero.
Como si los hubieran asesorado Los Chuchos del chuchinero, acudido a la asesoría de operadores de la feria del ratón loco, el embarazo de urnas y rentado los servicios del circo de mapaches amaestrados del PRI, así como de la Asociación de Acarreados para Toda Ocasión, los organizadores de Acción Nacional consiguieron un espectáculo medianamente atractivo que tuvo su clímax cuando a la esposa de Santiago Creel no la dejaron votar, o Jelipillo Calderón pasó a depositar su sufragio luego de echarse una barbacoa (el IFE no supo interpretar si el gesto fue a favor o contra Cordero, pero ya había quien exigía que se fumara un churro para equilibrar con la Vázquez Mota), o se acusaban entre Chepina y Mr. Bean para ver quién era más tramposo, sino cuando el ex presichente Fox aseguró que Martita no votó porque “la habían tratado muy mal”. ¡Ayyy, mi viiidooo!
Quisieron competir con Madonna, pero la Chica material traía un numerazo superior que acabó con el montaje de los panuchos. No obstante la multiplicación de las filtraciones (que si Chepina ya celebraba después de una supuesta llamada de Calderón, mientras en el cuartel de Creel estaban más interesados en la épica batalla de Manning-Brady, y Cordero se persignaba a la salud de Vicente Calderón), el melodrama ranchero de Santi aceptando su derrota y la alucinante proliferación de notas sobre la alquimia electoral de altísimo nivel que exhibieron, no pudieron competir con la Reina del pop ofreciendo misa en el Supertazón.
Y para colmo, cuando se declara ganadora a la Chepina, a nadie le importó realmente porque en ese momento se armaba la última ofensiva de los Patriotas en un ejercicio de angustia poblado de azoros. A quién le podía importar lo de la Vázquechutas (salvo a José Espina, el encargado de las elecciones, que cada vez que aparecía para minimizar el sinfín de irregularidades, parecía Bartlett explicando la caída del sistema), cuando los Gigantes se coronaban en un prodigio de sacrificio y estrategia.
Ahora Chepina tratará de ser la chica material de la operación cicatriz con un Mr. Bean sin fuero.
Clase Política
•    Beltrones y las telecomunicaciones
-Miguel Ángel Rivera-
Excelsior

n materia de telecomunicaciones deben prevalecer el interés público y acelerarse las reformas que garantizarán la transparencia y la visión de Estado en estas decisiones, aseguró el coordinador de la bancada del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones.
Luego de apuntar que en el sector las decisiones se toman de manera discrecional, sin certeza y en desorden, el legislador indicó que tanto en el caso de la Comisión Federal de Competencia (CFC) como en el de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), están implicadas resoluciones que serán estratégicas para crear mercados competitivos e impulsar el acceso a las tecnologías digitales, así como para recuperar el crecimiento económico sostenido.
Factores como la falta de autonomía de los órganos de regulación económica nos alejan de las mejores prácticas internacionales, obstruyen la incorporación del sistema educativo a la alfabetización digital y mantienen una oferta televisiva restringida, todo lo cual se traduce en altos precios para el consumidor, afirmó Beltrones.
La cosecha
Los comentarios de Beltrones vienen al punto pues la CFC tiene pendiente una decisión que puede cambiar la situación en el sector de las telecomunicaciones: aprobar o rechazar la compra por parte de Televisa de 50 por ciento de las acciones de Iusacell, propiedad del Grupo Salinas. De hecho, ya hubo una decisión, pero no se ha hecho pública, pues supuestamente primero se debería informar a los interesados, aunque han ocurrido filtraciones en el sentido de que el fallo fue negativo. Los afectados sostienen que la alianza no generará concentración del mercado, sino que por el contrario, esta alianza ofrece abrir la competencia en el sector.
Queremos ser factor de cambio para darle nueva dirección a México, que nos permita realmente abatir los rezagos que vive el país. No queremos más pobreza, porque lamentablemente son más los pobres que tenemos en este tiempo de alternancia que hemos vivido los mexicanos, dijo el abanderado presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, durante la toma de protesta de la estructura territorial del partido en Sinaloa.
Con el propósito de verificar que los servicios públicos se presten de forma correcta a la ciudadanía, el gobernador del estado de México, Eruviel Ávila Villegas, realizó una visita sorpresa al penal de Santiaguito en Almoloya de Juárez, donde recibió algunas peticiones y quejas por parte de los familiares de los internos para mejorar los servicios de salud y el sistema de visitas.
Esta semana será decisiva en torno a la denuncia del presidente de la Cámara de Diputados, el perredista Guadalupe Acosta Naranjo, acerca de espionaje en el Palacio Legislativo. Queda la duda, expresada por el subcoordinador de la bancada del PRI, José Ramón Martell, en el sentido de que con la tecnología disponible resulta poco probable que la intromisión se realice con sistemas del siglo pasado.

Astillero
Candidata condicionada
Ensayo de suciedad electoral
Cordero, utilizado
¿FC transferirá poder?
Julio Hernández López

El calderonismo ensayó ayer los métodos de adulteración electoral que podrá practicar contra sus adversarios en julio venidero, durante una jornada digna de las mejores páginas de la mapachería priísta clásica a cuyo fin emergió como triunfadora oficial Josefina Vázquez Mota, en un desenlace de presunta unidad de blanco y azul que a pesar de los esfuerzos actorales del desinflado Ernesto Cordero conlleva una derrota de fondo del circulito íntimo de Los Pinos (que, sin embargo, ahora pretenderá convertirse en carga y condicionamiento para la diputada federal con licencia) y marca el inicio del declive real del poder político (que no policiaco ni militar) del felipismo.
La virtual candidata presidencial del PAN tuvo como plataforma dominical de lanzamiento la misma que su nunca creíble adversario, Ernesto Cordero: el apoyo de funcionarios federales y estatales que utilizaron recursos públicos para promover el voto en favor de quien fuera de su preferencia y la ejecución del más amplio catálogo de marrullerías electorales que pudieran haber elaborado los expertos tradicionales, tanto el PRI como el PRD. El supuesto final feliz de la disputa panista no puede borrar los datos firmes relacionados con el acarreo, la compra de votos, el reparto de despensas, la recolección de datos federales electorales y la promesa de obras y servicios gubernamentales.
Vázquez Mota nunca fue la predilecta de la corte felipista, sino todo lo contrario. El grupo formado alrededor de Juan Camilo Mouriño mantuvo una guerra permanente contra ella, acusándola de lo mismo que la han acusado hasta los últimos minutos los sucesores en el control de la grilla palaciega felipista: deslealtad y falta de compromiso. Uno de los momentos difíciles más recientes fue en el contexto de los comicios del estado de México, cuando los opositores a JVM pretendían empujarla a que aceptara esa candidatura, lo que la colocaría fuera de la presidencial. Ya en la campaña interna que ayer terminó, los corderistas, acompañados de la hermana y el cuñado de Calderón, insistieron en filtrar llamadas telefónicas que mostraban burla o desapego de Josefina o de su coordinador de campaña, y pretendieron contrastar la adhesión absoluta de esos corderistas al calderonismo con las veleidades de la ex secretaria de Educación Pública.
Pero tampoco ha de decirse que Calderón ha perdido tajantemente y en lo inmediato. Siempre manejó dos planes en pugna para reservarse al final el papel de triunfador con el que lograra salir adelante. Hay opiniones en el sentido de que Felipe utilizó al improbable Cordero para proteger a Vázquez Mota y darle a ésta un barniz de rebeldía o independencia que le permita ofrecer cierta esperanza de cambio en el contexto violento y oscuro que significaría el continuismo mediante el políticamente fofo ex secretario de Hacienda. Sin embargo, Josefina sólo ha pensado en Josefina y seguirá pensando en ella, aunque en este tramo envenenado rumbo a los comicios de julio deberá seguir sorteando presiones e intrigas del equipo calderonista que tratará de cercarla y condicionarla (por lo pronto, buscan posiciones legislativas la hermana Cocoa y la prima, de Margarita, Mariana Gómez del Campo, y por allí queda volando el cuñado Juan Ignacio Zavala).
Calderón ha dejado de ser desde anoche el concentrador absoluto del control del gobierno de facto y del partido sumiso. En términos estrictamente políticos ayer comenzó un proceso de transferencia de poder que podrá resultar difícil e incluso traumático. Sin embargo, el actual ocupante de Los Pinos tratará de extender al máximo su influencia, procurando que su grupo mantenga posiciones importantes y que la candidata no tan deseada se sujete a lineamientos felipistas, sobre todo en cuanto al mantenimiento de la guerra contra el narcotráfico, que en el fondo significa la aceptación y sostenimiento de una red de control político y social que le es leal a Calderón, la de los policías federales, los marinos y los soldados, que constituyen su verdadera base social, amenazante y necesitada de viabilidad transexenal inequívoca.
Josefina es la candidata que la realidad política le impone a Felipe, pero eso no quiere decir que el rejuego turbio allí termine. El álbum del priísmo imperial está lleno de ejemplos en los que los detentadores del poder acaban distanciándose e incluso confrontándose con aquellos a quienes con buen ánimo propusieron como herederos. Díaz Ordaz estuvo tentado de sustituir a Echeverría y Salinas permitió que Camacho enturbiara el camino de Colosio. El espíritu retorcido de Calderón intentará prolongar cuanto le sea posible el manejo político de esta sucesión o, como una y otra vez lo ha demostrado, enfilar el vehículo institucional hacia escenarios de descomposturas que, con el narcotráfico como telón de fondo, pudiesen llevar a la suspensión de los comicios o a una agitada recomposición de escenarios a última hora.
La candidata panista enfrenta de inmediato la disyuntiva de asumirse como continuista obligada, con las manos atadas y un equipo impuesto, o ir trazando su propio camino y asumiendo sus compromisos. A pesar de todos los actos fraudulentos conocidos ayer, el proceso panista permite a Vázquez Mota asumirse como producto de un ejercicio colectivo y no de cúpulas, como sucedió en el PRI de Peña Nieto y las izquierdas de AMLO. La candidata captará votos, por solidaridad de género, de mujeres que consideraban sufragar por guapuras a favor de Peña Nieto y, en ese contexto de infinitamente mayor condición competitiva que Cordero, frenará el ascenso de López Obrador, que no tenía hasta ahora una figura panista definida.
Además de la sonrisa tatuada con que se mantiene, y del tono de religiosidad política que imprime a sus declaraciones, Vázquez Mota demostró ayer que acepta beneficiarse de mecanismos tramposos como los que llevaron a llenar urnas a su favor y que está dispuesta a sostener una guerra propagandística sucia con Antonio Solá como privilegiado consejero y ejecutor.
Y, mientras Peña Nieto y Beatriz Paredes tratan de aparentar que el PRI tiene fuerza en el DF, ¡hasta mañana!

Opinión
Ganó el plan B
-Pepe Grillo-

De modo más sencillo de lo que se esperaba, Josefina Vázquez Mota se alzó con la candidatura del PAN a la Presidencia.

Ganó sin fracturas graves el plan B de

Calderón.

La unidad entre los presidenciables y sus respectivos equipos, sin embargo, quedó hecha trizas.

No era para menos. Se necesita tener sangre de atole para aceptar sin indignarse que a uno lo llamen irresponsable, borracho, rastrero, patán y otras lindezas.

O que viertan sobre uno acusaciones de incompetencia, propensión a la opacidad y hasta sospechas de malversación de recursos

públicos.

Cinismo blanquiazul

En Veracruz y Puebla hubo robo de urnas y amedrentamiento de votantes a punta de balazos.

Y en Guerrero, Sonora, Nuevo León, compra de votos mediante dinero en efectivo, entrega de despensas y dádivas.

Menudearon denuncias de presiones a burócratas, con amenazas de pérdida del empleo, de no votar por Ernesto Cordero.

¡Cómo estaría la cosa que lo menos escandaloso fue el rasurado del padrón y el acarreo de votantes!

Pero a Gustavo Madero estas incidencias en la elección, que marcan un retroceso de medio siglo en la vida político-electoral del país, le parecieron “cosas normales, ordinarias”.

Medallita de oro

Como por ensalmo Josefina Vázquez Mota pasó anoche del ninguneo a la medallita de oro para la cúpula del panismo.

En diciembre de 2006 fue bajada  sin consideración alguna de la Secretaría de Gobernación y enviada a Educación Pública.

Y apenas en los brindis navideños, en diciembre pasado, en Los Pinos se decía de ella que era menos preparada que Cordero.

El presidente Felipe Calderón acudió anoche a la sede nacional del PAN para

felicitarla.

Eso sí, sin alzarle en público la mano.

Oposición responsable: Peña

Enrique Peña Nieto reafirmó ayer el tono que tendrá su campaña por la Presidencia.

“El PRI se quiere erigir como la opción de cambio responsable que lleve a México a un mejor porvenir”, dijo.

“Dejemos que los opositores tengan como única propuesta y discurso el dedicarnos mensajes de ataques, mientras el PRI y sus candidatos llevamos un mensaje de aliento a la sociedad”, añadió.

Se reunió con unos 17 mil priistas en la capital del país. Les advirtió que arreciarán los embates de la oposición, por la sencilla razón de que el PRI es el favorito.

“Unidad” en el PRD

Por lo visto tampoco Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador conocen el refrán según el cual “ni café recalentado, ni amigo reconciliado”.

Ambos políticos se reunirán este martes para tratar de restañar las heridas que en otro tiempo se causaron.

Será cosa de esperar para ver qué de bueno puede surgir de semejante choque de intereses y vanidades y si es posible, en serio, remendar el pasado.

Interinato político
•    MOREIRA COMO AMLO; IMPUNE Y OPACO.
-Ricardo Alemán-
EXCÉLSIOR

Mientras el gobernador interino de Coahuila –Jorge Torres López – cedía el poder al nuevo mandatario, Rubén Moreira; las autoridades estatales anunciaron que la información sobre el endeudamiento excesivo de los últimos 6 años, se mantendrá secreta hasta el 2019.
¿Esto qué quiere decir?
Que luego de hoy, nada se sabrá de los más de 30mil millones de pesos que aumentó la deuda en el estado en los últimos 6 años. Al menos no hasta antes del 2019.
Una vez más, estamos ante un lamentable ejemplo de impunidad y falta de transparencia. Y es que, tal parece que cuando el cuello de un político está en peligro, poco importan los principios como la honestidad y la rendición de cuentas.
¿Dónde quedaron los políticos que por años hablaron de transparencia y responsabilidad?
Al parecer, en medio del escándalo, los principios se quedan en el discurso y los gobernantes “enseñan el cobre”.
Quizá lo más cuestionable es que no es la primera vez que un político se vale de su posición de poder, y esconde la evidencia de lo que a todas luces parece un desvío de recursos públicos.
¿Acaso ya nadie se acuerda del igualmente cuestionable intento de López Obrador por esconder las cantidades que invirtió en la construcción de los segundos pisos durante su administración en el DF?
En su momento, Andrés Manuel –como Moreira –, también ocultó las cantidades reales de la millonaria inversión.
Y a pesar de que en aquella ocasión mucho se criticó la ignominia de Obrador, hoy estamos ante un caso igual de opaco que –como el de los segundos pisos –, se archivará en el cajón de fechorías impunes.
Lo peor del caso es que –igual que en el DF –, los responsables de pagar la deuda de Coahuila serán nada menos que las y los ciudadanos.
¡Vaya clase política!

Leo Zckerman
•    Constitución y coaliciones legislativas
EXCÉLSIOR

Nuestro sistema político presidencialista dificulta la formación de coaliciones legislativas al haber dos o tres partidos con similar fuerza. Por ello, desde hace tiempo, muchos hemos insistido en la urgencia de reestructurar las instituciones políticas para fomentar la cooperación en las Cámaras. Este es uno de los retos más importantes para consolidar la democracia e implica reformar la Constitución ayer celebrada.
En primer lugar están los Artículos 52, 53, 54 y 56, que imponen las reglas para conformar la Cámara de Diputados y Senadores. La primera tiene un total de 500, 300 de los cuales representan distritos y son elegidos por mayoría relativa y 200 que se eligen por representación proporcional en cinco circunscripciones. La segunda tiene 128, 64 que representan a las 32 entidades federativas y son elegidos por mayoría relativa, otros 32 que son de la primera minoría de cada entidad y 32 de representación proporcional de una sola circunscripción plurinominal. Este sistema tan mezclado como complicado es producto de las largas negociaciones entre el PRI y la oposición para ir democratizando al país. El resultado es un verdadero menjurje que conduce a la fragmentación del poder: dos o más partidos sin mayoría y con similar fuerza, lo cual obstaculiza la posibilidad de formar coaliciones gubernamentales estables.
Los artículos 65 y 66 de la Constitución definen los periodos ordinarios del Congreso de la Unión. Son dos: del primero de septiembre al 15 de diciembre (tres meses y medio) y del primero de febrero al 30 de abril (tres meses). Es decir, en condiciones normales, los congresistas tienen seis meses y medio para diseñar, discutir, modificar y aprobar las leyes del país. La Constitución establece que lo “ordinario” desde el punto de vista legislativo sea un trabajo correspondiente a un poco más de la mitad del año. Por supuesto, esto nunca se cumple y se invoca a lo extraordinario, de acuerdo con lo contemplado en el Artículo 67. En las épocas del presidencialismo imperial, el Ejecutivo convocaba a periodos extraordinarios a diestra y siniestra para aprobar las iniciativas que expeditamente eran aprobadas sin modificar una coma. Hoy día, la realidad es que el Legislativo cambia todo, hasta las comas, lo cual hace que se agote el tiempo y se recurra a las convocatorias extraordinarias. Además, con la presión del tiempo encima, se forman coaliciones que engendran leyes defectuosas. ¿No sería hora de asumir que lo extraordinario ya es más bien ordinario e incrementar los periodos contenidos en el 65 y 66? Esto ordenaría aunque sea un poco los trabajos del Poder Legislativo, que comienzan a ser estúpidamente maratónicos. Además, se daría más tiempo a la negociación política, lo cual podría elevar las posibilidades de formar coaliciones más lógicas que produjeran leyes menos esperpénticas.
Finalmente está el Artículo 59, que prohíbe la reelección consecutiva de diputados y senadores federales. Esta cláusula condena al Legislativo a tener escasa experiencia y profesionalismo. Más aún, como los legisladores no pueden reelegirse, saben que su siguiente chamba depende de alguien que tenga influencia para colocarlos en un siguiente puesto. De ahí que se sometan al punto de reverencia a los líderes partidistas (“partidocracia”), a los coordinadores de las fracciones (“coordinacracia”) o a los gobernadores de sus estados (“provinciacracia”). Los legisladores no tienen incentivos para romper con sus distintos grupos parlamentarios y llegar a arreglos individuales en la formación de coaliciones ad hoc. Una vez más, se merma la posibilidad de formar una coalición gobernante estable.
Es hora de cambiar la Constitución para ordenar al poder. No se pude dejar al garete un tema tan delicado como la representatividad y gobernabilidad del país. La celebración del cinco de febrero no puede ser nada más retórica como en el antiguo régimen. Hoy obliga también a la reflexión de qué tanto está sirviendo una ley fundamental que ha sido tantas veces parchada.
Día con Día
•    La desigualdad gringa
-Héctor Aguilar Camín-

La crisis de 2008 ha disparado en Estados Unidos una aguda reflexión moral sobre la riqueza, la desigualdad y la justicia de su sociedad.
La riqueza está bajo sospecha moral en un país que solía celebrarla como prueba del éxito. Una expresión de la sospecha es el escándalo sobre el aumento de la riqueza del 10% más rico de la sociedad estadunidense. Entre 1945 y 1970, ese 10% capturaba 35% del ingreso nacional. En 2007, capturaba 50%.
El origen sobre todo financiero de esa riqueza, hija de las rentas de fortunas previas, desafía algo central de la ética estadunidense del trabajo duro.
La fractura parece, sin embargo, más profunda que la que sugieren estos síntomas. Se trata de una brecha histórica sin precedentes entre ricos y pobres de esa nación.
Este es el tema del libro de Charles Murray, Coming Apart, quien sostiene que Estados Unidos es hoy una nación dividida en dos castas que apenas se tocan entre sí: la de los que tienen y la de los que no.
En 1963 la casa de un suburbio caro en Estados Unidos valía no más del doble que cualquier casa promedio. El país está lleno hoy de claustros suburbanos de enorme riqueza que nada tienen que ver ni en sus precios ni en sus lujos ni en su trama social con la sociedad, ostensiblemente más pobre, que queda fuera de esos perímetros.
Los valores tradicionales del trabajo duro, la cohesión familiar, la buena educación como palanca de bienestar y la religiosidad como valor comunitario presentan también una desigualdad escandalosa.
Los ricos no sólo son más ricos porque ya lo eran, sino porque son más trabajadores, mejor educados, más creativos, más competentes y con valores morales más estables que los pobres.
No hay tal cosa, sugiere Murray, como un pueblo bueno, trabajador y solidario, explotado por una élite ociosa, rentista y disoluta.
Lo que hay es una separación tribal entre un pueblo poco educado, poco solidario, individualista, de ingresos estables o descendentes, que gasta sus horas de ocio viendo televisión, y una élite que se reproduce a sí misma con extraordinaria eficacia, mejora generacionalmente su educación, sostiene y asiste a las mejores universidades, multiplica sus fortunas, y es la fuente de las innovaciones mayores de su sociedad.
¿Suena familiar?
El Asalto a la Razón
•    Al encéfalo y sin pelos en la lengua
-Carlos Marín-

Incitante charla en El asalto… de MILENIO Televisión con Fernando Gómez Mont.
Juan José Castilla, por ejemplo, celebra que el ex secretario de Gobernación sea “de los profesionistas que hacen falta” porque “hablan claro”, y José Carlos Molano agradece “haber vuelto a poner en escena a una persona que verdaderamente necesitan los panistas y mucho más la política mexicana”, a quien “un círculo del PAN hizo que se alejara de la política”.
Gómez Mont confió haberle sugerido a Vázquez Mota hacer propuestas específicas de gobierno; reprochado a Creel que como senador se ha dedicado a criticar privilegios que fomentó cuando fue secretario, y aconsejado a Cordero distinguirse en algo de Felipe Calderón, “porque en México no hay reelección…”.
Ignora si el amoroso López Obrador es genuino o sigue atado “al pasado”, y a Peña Nieto y los demás les deja planteada su inquietud de si preservarán el estado de derecho, o preferirán “traicionar a las fuerzas armadas (militares y policiacas), que se han estado jugando la vida combatiendo a la delincuencia…”
Archivos de poder
•    La desaparición del PRI
-Martin Moreno-
EXCÉLSIOR

Decadente, desprestigiado, sin futuro, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha llegado a su curva histórica que lo condena a la paulatina desaparición. Han fracasado todos sus intentos para refundarlo, renovarlo o presentarlo como un nuevo PRI. Hoy es un partido sin ideas. Su discurso se ha gastado. Sus hombres no generan confianza. No da para más. Su desplome electoral ha sido dramático. ¿Es hora de que desaparezca como partido y renazca como una opción política diferente? La respuesta parece ser sí, pues ya ha cumplido su misión histórica en México.

Hoy, el partido está en el desprestigio de Enrique Jackson. En el cinismo de Emilio Gamboa Patrón. En la demagogia de Mariano Palacios Alcocer. En la decrepitud de Joaquín Gamboa Pascoe. En la derrota de Roberto Madrazo. En el servilismo de Joel Ayala. En el lenocinio de Sara Latife. En el absurdo de Beatriz Pagés Rebollar, quien lo quiere convertir en un partido de izquierda con una simple declaración banquetera. En la manipulación de su proceso interno para elegir nuevo líder. En las vacías propuestas de sus candidatos. En la defensa caciquil de sus gobernadores para mantenerse en el poder ante la ausencia de un liderazgo nacional. En el sálvese quien pueda ante el hundimiento del agonizante partido.

Las reminiscencias priistas se aferran a las viejas prácticas de control y son incapaces de entender el significado del término eficacia política. Ignoran la palabra libertad porque se formaron bajo la escuela del priismo autoritario y déspota. No saben hacer las cosas de manera diferente porque, simplemente, así los acostumbraron. Se quedaron atrapados en el tiempo del partido único, mientras la caída del PRI se registraba en la numeralia negra del antes partidazo:

-De 17 millones de votos recibidos en la elección presidencial de 1994, con Ernesto Zedillo, el PRI recibió 9.3 millones en julio de 2006, con Madrazo; mientras en 2000 obtuvo 208 curules en la Cámara de Diputados, seis años después registró solamente 106 asientos; en el Senado perdió 1.5 millones de votos entre 2000 y 2006, lo que le significó 26 escaños menos; de las 30 gubernaturas que tenía en 1994, hoy tiene 17. Y más: el PRI controlaba, hace trece años, 2,218 presidencias municipales. Para 2000 bajó a 1,383. Hoy tiene únicamente 622 alcaldías.

Ante el derrumbe político que observa, le quedarían unos cuantos años de vida al partido. Su hundimiento es inexorable. Hoy se pelean su dirigencia Jackson y Beatriz Paredes, bajo discursos huecos que confirman la decadencia ideológica y prácticas arcaicas que firman su extinción.

“La corrupción, el engaño, la incapacidad, la soberbia, el cinismo, el autoritarismo, no serán rasgos del trabajo de nuestro partido”, dice Jackson, uno de los lacayos de Televisa, promotor, como senador, de la Ley de Radio y Televisión al servicio de Chapultepec 18. Jackson aún debe la explicación con respecto a dónde sacó los millones de pesos para pagar sus spots publicitarios cuando aspiraba a ser precandidato a la Presidencia por el Tucom. ¿Fue un pago a sus servicios legislativos? Hoy quiere gobernar al tricolor acompañado de una regenteadora de table dance. Esas son sus credenciales.

“Volver a vincular al PRI con la mayoría de los mexicanos”, propone Paredes. ¿Y? Aunque con mayor prestigio que Jackson y trabajo más profundo dentro de labores partidistas, Paredes recurre al discurso sobado y lleno de lugares comunes que ha llevado al PRI a su desplome político. Y, por si eso fuera poco, se le ocurrió llevar como compañero de fórmula a un hombre que encarna al priismo más oscuro: al ex gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam.

Una de las desgracias del PRI —entre muchas más que no cabrían en estos Archivos— se llama Mariano Palacios Alcocer. Su pobre trabajo al frente del partido no radica en haber perdido la elección presidencial con Madrazo, porque éste fue el peor candidato que se pudo haber elegido. El fracaso del ex gobernador de Querétaro es más de fondo: su falta de visión política para entender los nuevos tiempos que le exigían los mexicanos al Revolucionario Institucional; su servilismo con Madrazo y con los factores de poder que aún influyen en el partido; su incapacidad para lograr una oferta política confiable y viable para quienes todavía seguían al tricolor; convertirse en una figura decorativa, sin poder de decisión e ignorado por gobernadores y su ceguera ante el dramático cataclismo priista. En los funerales del partido, Palacios Alcocer será uno de los enterradores principales.

Cambiarle de nombre al PRI sería un tímido intento de renovación. Su desaparición, para dar paso a una nueva plataforma política con otros hombres e ideas, parece ser la única opción que le queda.

Archivo Confidencial… La inmovilidad de Marcelo Ebrard para atacar al crimen organizado en el DF contrasta, a querer o no, con la decisión federal de utilizar al Ejército para esta tarea. Allí está el caso de Iztapalapa, donde sus habitantes aplauden la llegada de los federales, ante el evidente pasmo de Ebrard y de su desgastado jefe policiaco, Joel Ortega.