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Salvo escasos amanuenses identificados con la Sra. Gordillo, prácticamente nadie lamenta su detención. “Se habían tardado”, es la expresión mas frecuente cuando alguien comenta el tema;  y es que la señora “maestra” es un personaje indefendible, detestable, cabal representante de lo peor del sindicalismo en México, lo cual es mucho decir. Así es que, ante su detención, el más magnánimo le desea una larga  y no cómoda estancia en la cárcel; los mas entusiasmados desean que el siguiente de la lista sea Romero Deschamps, cacique mayor del sindicato de PEMEX.
Pero analicemos algunos detalles. Primero partamos de lo evidente; el nivel educativo de México es muy bajo; consistentemente ocupamos los últimos lugares mundiales en cualquier evaluación, lo cual ha dado como resultado que generaciones completas de alumnos se ubiquen en la categoría de asnos en la materia que sea, pero sobre todo en matemáticas y comprensión de lectura.  Y dentro de esta tragedia, Michoacán, junto con Guerrero y Oaxaca, Estados que padecen la plaga del magisterio “Democrático”, ocupan invariablemente los últimos lugares. ¿Coincidencia?, de ninguna manera, aquí hay una real y evidente causa y efecto.


 

¿Culpa de quien?, obviamente no del Espíritu Santo ni de los marcianos. Los culpables están aquí, y bien identificados. Autoridades incompetentes y timoratas, un sindicato corrupto y una gran cantidad de maestros que no saben hacer una O con un vaso, pero que perfectamente pueden bloquear una calle.

Ninguna novedad, desde hace muchos años se han venido realizando periódicamente evaluaciones a la educación en México y consistentemente hemos ocupados los últimos lugares, en incomoda cercanía con teocracias islámicas y países del Africa subsahariana  Pero nunca se ha hecho algo definitivo y radical a pesar que, desde esos años era mas que evidente la catástrofe educativa. El miedo, los compromisos políticos entre diversos grupos, los votos cautivos, los intereses partidistas, todo se ha conjuntado para mantener la educación en su bajo nivel.

¿Sorprende entonces que  el 70% de los maestros no aprueben  el examen de oposición  para dar clases en la primaria o en la secundaria?  ¿Y que casi el  80% de los profesores ni siquiera lean un solo libro al año?  Pero eso sí, para manifestarse como vándalos están mas que dispuestos.

Si juzgamos las cosas por los resultados obviamente el magisterio está reprobado. Pero eso sí, los “maestros” (es un decir)  desde la escuela normal (de donde salen en ocasiones peor de como entraron) exigen plaza automática, vitalicia, sin ningún examen, plaza que se puede heredar, vender, traspasar, y mediante paros, huelgas y plantones  rechazan cualquier tipo de examen y evaluación;  o bien aceptan ser evaluados, pero sin que esta evaluación condicione su salida si se demuestra que son incompetentes. ¿Las razones que esgrimen para no ser evaluados? una colección de tonterías,  delirios y fantasías para consumo de ignorantes, que los hay, y muchos.

Ahora bien, se puede aceptar que un maestro que haya reprobado su evaluación reciba una segunda oportunidad unos meses después, pero por sentido común mientras tanto no deberían desempeñar ese trabajo. Es un atentado a la lógica mantener en un puesto a alguien que no esta capacitado para realizarlo.

Por elemental sobrevida del país los derechos laborales no pueden ni deben estar por arriba de la educación. Deben trabajar los competentes, los calificados, lo que saben lo que hacen, no los que más gritan,  los que a mas marchas acuden, los que golpean y agreden, pero en eso sí, en grupo, como cobardes que son.

A los michoacanos no debe sorprendernos el vandalismo e ignorancia de las hordas “democráticas”. No hace falta mucha memoria para recordar a un insigne legislador y supuesto maestro,  obviamente perredista, que en su momento ofició de líder magisterial,  y que frente a la puerta cerrada del palacio de Gobierno en Morelia tuvo la feliz ocurrencia que dejar fluir libremente su verdadero temperamento y tomarla a patadas en contra del portón. Tampoco nos cuesta trabajo darnos cuenta de las limitaciones intelectuales de los “lideres” magisteriales, basta escucharlos  en las entrevistas que dan, donde con dificultad pueden hilvanar dos ideas seguidas. Y si escriben en algún diario la situación es la misma.

Con estos maestros el destino educativo de Michoacán y de México está asegurado.  Asegurado para el despeñadero, pero asegurado.

¿Cuál es el futuro de México sin una educación de calidad?. Fácil, seguir jodido y como proveedor de mano de obra barata  para cualquier país con mejor educación y sin las lacras sindicales y políticas que padecemos.  Solución: Aplicar la ley a los manipuladores del magisterio.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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