La educación de los niños es más efectiva cuando aprender es una actividad de disfrute en sà misma. Educar en la felicidad, poniendo en práctica sencillos ejercicios de emociones positivas, optimismo, experiencia de flujo, atención plena para crecer felices es la nueva pedagogÃa desde el enfoque de la psicologÃa positiva.
En este artÃculo tienes las claves para la felicidad que podemos aplicar en la educación de nuestros hijos y estudiantes, que tratamos en profundidad en la formación que te ofrece la Fundación Fluir.
Muchos de nosotros comenzamos hace años una etapa de crecimiento personal que nos ayuda a llevar una vida plena, positiva, con sentido y que nos llena de felicidad a nosotros y a quienes tenemos alrededor.
A veces este crecimiento es a raÃz de una experiencia traumática, a veces el desencadenante para una imperiosa necesidad de cambio es una experiencia cumbre, definidas por Maslow como momentos sublimes en la vida en los que el individuo está en armonÃa consigo mismo y con su entorno.
Sin embargo, ahora que ya conocemos por experiencia propia y disponemos de numerosas experiencias educativas a nivel mundial basadas en la disciplina de la psicologÃa positiva, sabemos que podemos obtener grandes beneficios en la salud fÃsica, psicológica y social de los niños y jóvenes, aplicando de forma sistemática y cotidiana las prácticas de psicologÃa positiva, para que ellos crezcan felices. De esta forma afrontarán mejor las experiencias adversas y traumáticas que se presenten en su vida. La razón es que practicar la psicologÃa positiva nos hace más resilientes.
La psicologÃa positiva se ocupa de estudiar las caracterÃsticas de las mejores personas, de los niños más resilientes, de las personas más felices. Y con estos estudios estamos viendo que hay una serie de ejercicios y prácticas que podemos incorporar a nuestra vida y transmitir en la educación para ser personas más felices, capaces de disfrutar el momento presente, de comprometernos con nuestros objetivos auténticos, de tener un propósito vital, de dar servicio a nuestra comunidad y sociedad.
Ser feliz es entrenar nuestro cerebro, nuestro cuerpo y nuestro corazón para enfocarnos en lo positivo, en nuestras propias fortalezas o en las fortalezas de nuestros hijos, de nuestros compañeros.
Claves para introducir la psicologÃa positiva en tu vida y en tu rol de padre, educador, maestro, mentor, amigo,…en todos los roles que jugamos en nuestro dÃa a dÃa.
1. Aumentar el ratio de las emociones positivas. Un ratio de 3 emociones positivas por cada emoción negativa nos ayuda a ser más felices. En las relaciones Ãntimas 5 a 1 hace que la relación sea más maravillosa todavÃa. Para ello tendremos que aprender a tomar conciencia de las emociones, a regularlas, a aceptarlas, a disfrutarlas, a vivirlas en el momento presente, a recordarlas para fortalecer los canales neuronales positivos. Se están estudiando los efectos de las emociones positivas como la alegrÃa, el sentido del humor, el amor, el entusiasmo… en la salud fÃsica, psicológica incluso a nivel cognitivo y los resultados son increÃbles. SonrÃe, haz reÃr a los demás, alégrate por las pequeñas cosas.
2. Vive el momento presente. ¿Dónde está tu mente ahora mismo? ¿En lo que estás leyendo, en lo que tienes que hacer la semana que viene, en lo que conseguiste hacer el mes pasado o lo que dejaste aparcado y debes retomar, en tu amigo que regresa de su viaje, en ese dolor de espalda que empieza a resentirse,…? Nuestra mente salta de un pensamiento a otro y divaga a cada momento. Para ser más felices y vivir con plenitud, tendremos que aprender a tomar el control de nuestra atención. Nuestra capacidad de atención es pequeñÃsima en relación a la información que llega a nuestro cerebro, asà que por favor, un mÃnimo control para ser conscientes del máximo de los momentos que vivimos cada dÃa. Además, muchos de ellos son muy buenos y a veces nos cuesta reparar en ellos o nos pasan desapercibidos. No nos permitamos ese lujo, de no enterarnos de lo bueno de la vida. Apreciar lo bueno es clave para ser feliz. Apreciar lo bueno, hace que lo bueno sea mejor.
3. Tener conciencia del mundo fÃsico. Ahora que ya con atención plena tenemos mayor control de la atención, dirijamos esta atención a sentir nuestro cuerpo, a sentir los sonidos, los colores, los olores, las sensaciones,… que nos llegan de nuestro entorno. Y vivámoslas tal como son. Tómate unos minutos, cierra los ojos, y atiende a los sonidos que hay a tu alrededor. ¿Qué sensaciones te ha producido? El entrenamiento y práctica de psicologÃa positiva ayuda a disfrutar de los estÃmulos que nos rodean. Cuando provienen de la naturaleza, de la música, del arte, de las personas queridas, de las buenas acciones de los demás,… nos llenan de felicidad. La vida tiene sentido si se vive de esta forma. Vivir con lentitud, apreciando cada momento, enriquecerá tu vida. Enseñar a los niños a vivir asÃ, les ayudará a disfrutar de cada momento, de sus estudios y tareas cotidianas.
























