Ya definidas la candidaturas a la Presidencia de la República de los tres fuerzas polÃticas más importantes del PaÃs y aunque formalmente falta tiempo para el inicio de las campañas, lo real es que estas ya se han iniciado, y es ahora cuando resulta pertinente preguntarnos cual va a ser la diferencia, no de los candidatos, sino de las propuestas concretas y a partir de los resultados de su paso por los gobiernos respectivos. Más allá del detalle, es importante conocer las propuestas y compromisos e polÃtica, la respuesta a los planteamientos de los ciudadanos, de sus organizaciones como las gremiales, o si seguiremos en los lugares comunes, los slogans, la mercadotecnia, las encuestas usadas como instrumento de campaña o las frases repetidas de propósitos que nunca se cumplirán, como las de empleo, de crecimiento económico, lucha contra la pobreza y la desigualdad, para terminar sujetos a polÃticas económicas para las que la gente no cuenta, ya que “si gano ni quien se acuerde lo que ofrecÃâ€.
Urge por ejemplo hacer una evaluación entre el Plan Nacional de Desarrollo, las polÃticas ofrecidas y los resultados, ya que el saldo que ya se observa no podrÃa ser más negativo: desempleo, menor inversión –incluso extranjera-, recursos fiscales por debajo de sus niveles de hace tres años y retorno de prácticas centralistas, opacidad renovada y crecimiento insuficiente.
Es bueno ver que pasa en otras latitudes, partiendo siempre de la base que no hay recetas, pero si podemos observar lo que pasa cuando hay distorsión entre el discurso polÃtico y la polÃtica económica. Ahà tenemos el mal ejemplo español: su actual Presidente prometió –podemos leerlo en El PaÃs- en su campaña que no abaratarÃa el despido laboral, que harÃa más leve que Zapatero el ajuste, pero acaba de promover una legislación laboral que abarata el despido, y apunta exactamente a lo contrario de lo que ofreció. Ya viene por supuesto la huelga general.
Según los analistas españoles, esta Reforma no resolverá ninguno de los problemas de los trabajadores, hay un recorte de derechos fundamentales y por provocará más presiones en el mercado laboral con altos niveles de desempleo. Al final las clases medias se empobrecerán, los ricos serán más ricos y los pobres más pobres y habrá más. Las desigualdades serán más grandes.
Claro es más grave lo que pasa en Grecia, cuyo sistema de Gobierno esta siendo destruido por la presión de la Unión Europea, particularmente por Alemania y su interés por mantenerse en la Zona Euro. Pero no está tomando en cuenta a sus ciudadanos.
Ayer se aprobó en ese PaÃs, un Programa que pone en peligro al propio Gobierno, el cual incluye recortes de 22 % del salario mÃnimo, a las pensiones y el despido de 150 mil trabajadores del Gobierno en 4 años, 15 mil de inmediato. Ayer mismo miles de personas se manifiestan y un buen número de bancos, cines y edificios arden, a pesar de la presencia policiaca, en medio de una huelga general, y de renuncias al Gobierno de varios funcionarios.
La UE ha privado artificialmente a Grecia de la capacidad de reestructurar su propia economÃa y se pretende incluso supervisarle su presupuesto. No se puede ceder tanta soberanÃa.
El camino de la democracia es otro, es el del fortalecimiento del mercado interno, como señalan personajes como Krugman o el propio presidente Obama. Los malos ejemplos de Grecia y España ni ahà van a funcionar.
Además cuidado con el doble discurso, el de la campaña y el del Gobierno.
*Profesor de Finanzas Estatales en la UNAM. Ha sido Titular de la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas y Presidente del Colegio Nacional de Economistas.
























