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Mientras hay sistemas que promueven la honestidad, enfrentamos otros que no lo hacen. Vivimos en un sistema político y económico en los que, lamentablemente, no hay incentivos para ser honestos porque a las personas, sobretodo en el sector público, no se les reconoce los logros que han emprendido.
Es así como Luis Pazos, editorialista, catedrático y comentarista de radio y televisión, presentó su libro “Los Ricos del Gobierno.
La Costumbre de la Corrupción” el pasado 1 de febrero en la Escuela Libre de Derecho con la participación y comentarios de Mariano Azuela, presidente en retiro de la Suprema Corte de Justicia, Carlos Sempé, ministro en retiro de la SCJN y la moderación a cargo de Fauzi Hamdan, rector de la Escuela Libre de Derecho.

Luis Pazos señala que el fenómeno de la corrupción se repite en varios países y que en el nuestro, uno de los problemas que la generan es el ejercicio de la justicia pues mientras que en altos rangos como ministros y magistrados la impartición es ética y honesta, en rangos menores como los Ministerios Públicos se presentan graves fallas.
Otro de los puntos en los que tanto el autor como los invitados coincidieron es en el problema de las Comisiones en la Cámara de diputados y Senadores que favorecen el fenómeno de la corrupción.
En esto enfatizó Carlos Sempé, quien asegura que en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari se lograron avances importantes en la desregularización y el adelgazamiento del Estado pues se hicieron reformas de gran trascendencia sobretodo en el lapso 1992- 1994, que sin el apoyo del PAN hubiera sido imposible.
Puso de ejemplo la reducción de los artículos de diversas leyes como la reforma al artículo 27 constitucional que pasó de 900 artículos a 200 o como la ley de Pesca que pasó de 150 a tan solo 30. “Pero años después dimos vuelta como con la ley de navegación; de 150 artículos se pasó a 450. ¿A qué se debe? Al deseo de crear comisiones tan elevadas en las cámaras de diputados y senadores”.
Carlos Sempé señaló que actualmente la Cámara de Senadores en México tiene 53 comisiones y 48 en la Cámara de diputados, diferencia abismal si comparamos que en Francia sólo existen seis y en Inglaterra tres.
“Acá hay muchas porque hay carro, dinero, posibilidades de viaje, privilegios y esa es otra forma de corrupción como bien lo señala el licenciado Pazos y es que muchas de las legislaciones actuales son cuestiones que no deben llevarse al texto, trata más bien como si estuvieran regalando derechos; a la cultura del sano esparcimiento, al deporte, a la alimentación, etcétera, y es que a falta de recursos nos dan derechos”.
Por su parte, Mariano Azuela aseguró que todos los ciudadanos sabemos que se produce corrupción “pero es difícil llegar a probarse científicamente. Cuando alguien recibe una dádiva por realizar algo indebido no hay quien lo pruebe. No se sabe si así sucedió, si fue una exigencia del funcionario público o una invitación de la persona para facilitar el proceso, son situaciones difíciles de llegar a precisar”.
Pero ¿por qué ocurre este fenómeno? Es debido a la libertad humana pues el ser humano tiene albedrío de realizar actos libres, sin embargo, esa libertad es frágil por lo que se puede presentar el peligro en comunidades en que los valores que se difundan sean la riqueza, el placer y el poder.
“La inteligencia se llega a someter al uso indebido de la libertad, pues como bien dice la frase ‘cuando alguien no vive como piensa acaba pensando como vive’ y propicia que su inteligencia justifique su conducta hasta que piense que no es indebido lo que hace”.
Por lo tanto, el Presidente en retiro de la SCJN promueve una educación en valores de los seres humanos para que adviertan que en cualquier momento pueden caer en algún acto de corrupción por lo que debe aprender a decirse no ante la primera situación que pueda tentarles, ya que si dicen sí llegarán a justificar a otros, al grado de no preocuparse por ello.
Enfatizó además en que todo ejercicio de la autoridad debe basarse en la línea del servicio “para conseguir fines que por naturaleza tiene señalados con las condiciones propicias para que ocurra el bien común. Por ello la autoridad debe crear condiciones jurídicas y políticas para que se lleve a cabo en la vida cotidiana. Si ésta cae en corrupción contradice la existencia misma de la facultad que le permite actuar”.
El campo social es vital para que se desarrolle el fenómeno de la corrupción como lo expone Luis Pazos en su obra y de lo que enfatiza Azuela quien asegura que cuando ésta es colectiva y se vuelve una costumbre, revela que se le asigna un valor positivo al fenómeno pero afortunadamente, la mayoría de las personas en México aún tienen el concepto de que la corrupción es mala.
Por su parte, Hamdan puso como ejemplo la desigualdad que hay entre sueldo de un director general y el de un empleado de menor jerarquía que actualmente puede ser de hasta 600 o 700 veces de diferencia. Sin embargo, Pazos, señaló que la diferencia de salarios no es el problema sino que más bien debería lograrse que “el de abajo tenga más de lo que tenía antes”.
Hamdan calificó como actos de corrupción las relaciones interpersonales desviadas que se dan en la vida diaria como las mamás que entregan regalos a los maestros para que traten bien a sus hijos o el que logra engañar a otro para sacar un buen negocio y que encima de todo se expresa de manera ofensiva.
Por otra parte, el desempleo vivido en nuestro país es consecuencia, en parte a que la legislación laboral no está pensada ni creada para los trabajadores sino para los sindicatos de acuerdo a Pazos, por lo que esto favorece el fenómeno de la corrupción.
Enfatizó además en que no es lo mismo ser “socio de la corrupción a víctima de ésta” pues en ocasiones las autoridades extorsionan a las personas sin motivo alguno o falta que hayan cometido, es por ello que el autor de la obra propone cambiar las leyes para evitar que esto ocurra, además de terminar con los monopolios estatales que favorecen la corrupción.
Pero lo más importante; “crear en los jóvenes la idea de que sí cambiamos las leyes podemos disminuir la corrupción”. Hizo también especial distinción entre la diferencia del rico parásito y el rico productivo, pues “la mayoría de los mexicanos consideran normal e inevitable que los funcionarios salgan ricos del gobierno lo que favorece la corrupción”.
Las soluciones pues que Pazos propone son desregular y terminar con los monopolios estatales, obligar a rendir cuentas a todos los que reciben recursos del gobierno federal, aplicar la ley de transparencia que rige a nivel federal en todos los estados y municipios así como obligar a gobernadores y alcaldes a rendir cuentas de sus gastos y deudas al Congreso de la Unión.
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