.

*Max, Cortés y Solá
*Embriones de Males
*Honores al General

Cuando Cortés, el extremeño ambicioso, llegó a lo que hoy es Frontera, en Tabasco, para ser obsequiado con la bella “Malinche” o Doña Marina, quien en principio fue ofrecida a uno de sus guerreros más leales para después tomarla el propio jefe, jamás se imaginó que los odios entre las razas prehispánicas facilitarían la conquista de Tenochtitlán. Los tlaxcaltecas fueron para ello esenciales. (Me detengo en este punto y no puedo evitar cierta sorna cuando observo que una ex gobernadora de Tlaxcala está presta, por segunda vez, para conquistar la capital de los aztecas ahora contaminada por la demagogia y anclada en la ingo9bernabilidad. A la nueva “Malinche”, acaso, le hace falta el respaldo de un conquistador… pero quizá no sea, como supondríamos en primera instancia, Beatriz Paredes Rangel). Tras los tres siglos encadenados a la Corona española, el virreinato no pudo sostenerse más y, desde las profundidades del templo de Dolores, surgió la gesta libertaria. ¿Cómo reaccionaron los conservadores? Primero, en 1821, al consumarse la Independencia, se inventaron a un emperador, Agustín I, cuyo paso por el poder fue tan corto como grande su ambición de sentirse superior; y después, cuando la República se consolidó en manos del gran Juárez, fueron a buscar, con hombros y cabezas bajas, al hermano de Francisco José de Austria, Maximiliano, el Hasburgo enajenado de Miramar, quien en treinta y cinco años de existencia cometió todos los errores de cálculo imaginables hasta comprometerse en una aventura sin destino, ni reinado ni lauro alguno. Hoy está enterrado en la Capilla de los Capuchinos, en Viena, al pie del inmenso sepulcro de María Teresa… como un aristócrata más, sin más honra que la de la sangre supuestamente azul y que, roja, corrió por el Cerro de las Campanas. ¡Cuán grande es la generosidad del pueblo mexicano! Pese a los antecedentes, de conquistas e invasiones infecundas y crueles, supo acoger, con extrema benevolencia histórica, a los refugiados españoles –centenares de niños entre ellos, huérfanos también de patria-, cuyas conciencias pretendió mutilar La Falange a lo largo de una silenciosa resistencia de cuatro décadas. A pocos meses de la muerte de Franco, quien murió en su cama rodeado del temor por si renacía, José López Portillo haría gala de su origen hispano –en Caparroso, Navarra-, luego de la reanudación de relaciones entre México y España. El gesto republicano, y más que eso humanitario, del general Lázaro Cárdenas del Río, a la vista de la barbarie de la Guerra Civil española, sigue siendo un referente de la solidaridad entre dos pueblos separados por la Conquista y hermanados por el mestizaje. Todo ello viene a cuento porque los conservadores de hoy siguen mirando hacia allende el mar en busca de redentores o de pretendidos genios que iluminen su camino hacia las victorias por venir, no una sola sino cuantas sean posibles. Como se resisten a conocer al México profundo –por eso les es mucho más complicado crecer estructuralmente fuera de las zonas urbanas, conservadoras alrededor de las catedrales barrocas-, ponen en manos ajenas los designios del futuro aplicando estrategias y fórmulas que adjudican, para justificarse, a la inteligencia de otros no a la propia como una especie de lavado de manos al estilo de Pilatos. ¡Y bien que perdonarían a Barrabás en un supremo acto de demagogia!¿No lo hicieron acaso con el PRD con tal de darle un traspiés al PRI situado a la vanguardia, todavía, de la lucha por la Primera Magistratura?¿Acaso las alianzas turbias no significan, al paso de la historia, una confabulación de traiciones y posturas falsarias destinadas a engañar a los pueblos ignorantes? Medítenlo, amables lectores, y saquen sus propias conclusiones. Así ahora. Los panistas, desde hace ya doce años, han optado por desarrollar un marketing político similar al de los españoles dentro de la Unión Europea inclinada hacia la derecha. Incluso, durante los siete años recientes en los que encabezó al gobierno español el “socialista” José Luis Rodríguez Zapatero, hoy miembro del Consejo General del Estado tras su catástrofe y la del PSOE, su partido, fue claro que tal régimen debió pensar sólo con las células azules de la derecha, separándose de compromisos sociales –aunque simularan no hacerlo-, y ri8ndiéndose, sin remedio, al oxígeno de la globalización. Por eso también, sin manera de paliar la crisis recesiva de 2008, cayeron hacia un tobogán sin final posible. Uno de los artífices de esta nueva generación pretendidos genios es el catalán Antonio Solá; lo hemos dicho hasta el cansancio sin que se retome el asunto con la misma importancia que se ha dado a las revelaciones que me hizo Enrique Peña Nieto sobre sus dos hijos fuera de matrimonio, con madres distintas, Maritza Díaz Hernández y Jessica Delamadrid –así va el apellido, junto, a diferencia del otro más conocido-, , como si se tratara de lo fundamental de este personaje quien aún no define si gobernará o no con las viejas mafias, de ganar la Presidencia claro, o si, de plano, dará un paso hacia delante implantando un verdadero cambio generacional, el que ofrecieron Colosio, primero, y Fox, después, interrumpido el primero por las balas y el segundo por la traición a la democracia, para salvar cuanto resta de una mancillada soberanía nacional. Comienzo a indagar sobre los perfiles de este personaje, Antonio Solá Reche, quien acaba de cumplir los cuarenta y se encuentra en la plenitud de la vida y de su empresa Ostos&Solá, cuya socia es Gloria Ostos Mota –curioso, el segundo apellido coincide con el segundo de la presunta candidata panista a la Presidencia quien los contrató para ganar “a cualquier costo”, como antes lo hizo Calderón-, porque estoy convencido será el factor determinante –para bien o para mal- con el apoyo de una intricada red de hackers cibernéticos y el dominio total de las llamadas redes sociales –en las que se han quedado rezagados los aspirantes del PRD, quien antes dominaba este escenario, y del PRI que sigue queriendo hacer política al ritmo de los setentas, la época del decrépito Echeverría-, para consumar la jornada comicial de julio de este año. ¿Le alcanzará el tiempo y sus fórmulas non santas para remontar los puntos que separan a Josefina de Enrique?¿Hasta dónde estará dispuesto a llegar? Lo cierto es que está aquí y, para colmo, ya es mexicano por decisión unilateral del señor Calderón. ¡Qué fácil resulta todo para los cómplices del régimen!

Debate Antonio Solá Reche y su socia Gloria Ostos Mota ofrecen en su página WEB Ostos&Solá una amplia explicación de sus éxitos y, como nota propagandística central, Solá se auutodefine –puesto que él es quien dirige la empresa de “comunicación y marketing político”- como “hacedor de presidentes”, de acuerdo a lo que expre4san los medios subraya, “por ser el responsable de llevar a la Presidencia de Gobierno a líderes como Felipe Calderón, de México (2006), Michel Martelly, de Haití (2011) y el recientemente nombrado Otto Pérez Molina, de Guatemala (2011)”, además, claro, de ser el artífice de las campañas de Mariano Rajoy Brey, quien a la tercera, el 20 de noviembre de 2011, ganó, al fin, la presidencia del gobierno español con lo que pudieron sus miembros sentirse plenamente satisfechos en su décimo aniversario. Para rematar, aseguran que harán ganadora, “con un plan infalible” a Josefina Vázquez Mota y cerrar con ello el círculo. La empresa de marras tiene tres oficinas, a saber: en Madrid, Conde de Peñalver 52 Cuarta Planta “D”; en México, cale de Sierra Nevada, en las Lomas de Chapultepec, número 235, primer piso; y en República Dominicana en la Plaza Palmera, emblemática de Santo Domingo. La internacionalización se ha convertido para ellos en bastante más que una obsesión: nada menos, en punta de lanza del neo coloniaje por la vía de la política y gracias a la ausencia de liderazgos naturales que pongan las cosas en su sitio. Van, por el momento, estupendamente. El mundo hispano les sonríe y en México cuentan con una dama como arcilla en sus manos.

La Anécdota

Dos generales latinoamericanos, con sitios históricos extremos, se disputan en la capital española: el argentino Juan Domingo Perón, cuya avenida remata hacia el Estadio Santiago Bernabeú, escenario de los triunfos del Real Madrid –y de uno que otro fracaso también-, y el mexicano Lázaro Cárdenas del Río cuyo nombre se ha impuesto a una glorieta del barrio de Chamartín; también se ha edificado un monumento en su memoria en las afueras del campus universitario de Alcalá de Henares, perteneciente a la Comunidad madrileña.

Por otra parte, desde la plaza de Manuel Becerra hacia el norte, el pequeño parque “María Eva Duarte de Perón”, se atraviesa al transeúnte como si el pasado reviviera a su paso. Y es así: la dividida España que honra por igual a los amigos de Franco que a quienes extendieron su alma a los republicanos españoles quienes ahora comienzan a ser vindicados ante el horror de sus dramas y los cientos de fosas clandestinas hacia donde fueron arrojados, al igual que el inmortal Federico García Lorca –“Eran las cinco en punto de la tarde”-, el gran poeta de la generación del 29, aprehendido en Granada y silenciado para siempre por el franquismo abominable que hoy algunos se empeñan en resucitar. Así está el mundo, de un lado y otro del Atlántico.