Autoridades hondureñas confirmaron hoy que ascendió a 377 la cifra de muertos en el incendio de la Granja Penal de Comayagua, situada al centro del paÃs centroamericano.
La cifra incluye a reos desaparecidos, porque quizás escaparon o fueron calcinados por el fuego, y a una mujer que disfrutaba de una visita conyugal el martes en la noche, cuando inició la tragedia que abarcó los dos módulos de la penitenciarÃa, señala el diario El Heraldo.
Funcionarios declararon a radioemisoras hondureñas que la cifra de vÃctimas, incluidos muertos y desaparecidos, podrÃa superar los 400. Organizaciones sociales y defensores de los derechos humanos planean demandar al Estado por su responsabilidad en la que se considera la peor tragedia ocurrida en un centro carcelario del paÃs y a nivel internacional, según Telesur.
El activista Andrés Pavón de derechos humanos precisó que tocará a los parientes de las vÃcitimas definir si hacer efectiva la queja o si se conformarán con la reparación prometida por el gobierno de Porfirio Lobo.
Pompeyo Bonilla, ministro de Seguridad Pública hondureño, admitió que el colapso del sistema penitenciario hondureño acumula larga data y que el Estado nunca adoptó las medidas necesarias para revertirlo.
La administración de Lobo determinó la destitución del director del sistema nacional de cárceles, Danilo Orellana, y la suspensión de las autoridades del penal de Comayagua hasta que concluya la pesquisa sobre el incendio.
Mientras, circulan versiones acerca de los factores que desencadenaron el fuego, atribuido por algunos a un cortocircuito en los red eléctrica de la penitenciarÃa, o la quema accidental de un colchón por un preso que fumaba.
Otros aseguran que el siniestro derivó de la intención de crear el caos para propiciar una fuga o que sirvió de pretexto a las autoridades penitenciarias para aniquiliar a un grupo de reos.
Entre la ciudadanÃa persiste la impresión de que la elevada cifra de muertos resultó de los disparos de los policÃas y a la negativa de estos a abrir las celdas pese a la intensidad del incendio.
Por su parte, la gobernadora de Comayagua, Paola Castro, afirmó que minutos antes del siniestro recibió una llamada telefónica de un interno que le dijo “le voy a meter fuego a esto y vamos a morir todos”.
Castro, quien trabajó como secretaria en el penal y es conocida por muchos reos, aseguró que alertó de inmediato a los bomberos y a la Cruz Roja.
De su lado, la coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos de Honduras, Bertha Oliva, estimó que lo ocurrido es “una negligencia inexcusable que refleja la poca sensibilidad y el nulo compromiso del Estado para con los derechos de los prisioneros”.
La Granja Penal de Comayagua, concebida para albergar 250 reos, alojaba 852, precisó el Comisionado Nacional para los Derechos Humanos, Ramón Custodio.
























