El presidente Felipe Calderón encabezó la destrucción de miles de armas, cartuchos, cargadores, 3 lanzacohetes y 15 granadas de distintos calibres.
En una breve ceremonia Calderón oprimió el botón para detonar las granadas. Sonrió.
Entre el 1 de diciembre de 2006 y el 30 de enero de 2012 fueron decomisadas 63 mil 641 armas largas, 44 mil 332 armas cortas, 10 millones 977 mil 467 cartuchos y 267 mil 907 cargadores, que fueron destruidos.
“No tienen ningún cartucho que pueda poner en riesgo al personal”, dijo el coronel Miguel Ãngel Lizárraga Granados, comandante del primer batallón de Materiales de Guerra.
“Esta es la matapolicÃas”, decÃa el relator al mostrar armas de alto calibre, muchas de ellas hasta con pedrerÃa preciosa o de oro, con imágenes de la virgen de Guadalupe o de plantas como la mariguana.
Mostraron a Calderón la incineración de 150 kilogramos de pólvora, extraÃda de 200 mil cartuchos.
Los hombres partÃan en trozos las armas lo mismo con soplete que echaban encima enormes tanquetas para aplastar algunas de ellas que se veÃan viejas.
“Tenemos pistolas de la marca colt las cuales tienen grabados, imagenes en sus cachas, dorados, pedrerÃa diversa y repujados en plata, imagenes de santos, de la virgen de Guadalupe, de plantas como la marihuana y animales.
Subametralladoras como la UZI fabricada por industrias militares de Israel”, dijo el narrador.
“Escopetas, carabinas de fabricación norteamericana, igual con trabajos en madera, dorados, repujados. Fusiles de asalto, que son armas para uso exclusivo de las fuerzas armadas, Ak 47 de patente rusa pero fabricados en China, Egipto, TurquÃa. Con figuras de animales y dorados”, dijo.
























