Alejandro Palacios voló, cual superhéroe, para atajar un remate de Javier Orozco a dos metros de su porterÃa. Con esa acción el “PikolÃn II” salvó a Pumas de una derrota en el Estadio Azul frente a La Máquina.
Porque a La Máquina celeste le tomó más de 50 minutos encontrar un futbol que le permitiera domar a unos Pumas que amenazaban con herir pero que al final quedaron neutralizados con un empate 1-1 en el inmueble celeste.
Como suele suceder en los últimos partidos entre ambos equipos, una vez más el visitante se salió con la suya, Pumas aseguró el resultado desde el minuto 21’ al ponerse adelante en el marcador con un gol del canterano Eduardo Herrera.
Todo se originó de un desborde de Juan Carlos Cacho, quien desde la banda derecha mandó un centro que Herrera ganó de cabeza. El portero Jesús Corona se lanzó y atajó pero dejó el esférico a modo para el contraremate del espigado delantero auriazul que no perdonó el 1-0.
Los Pumas mordieron y apretaron cada palmo de terreno porque se acordaron de cómo jugar con base en la garra y la velocidad que provocó por momentos el descarrilamiento de La Máquina.
Pero Cruz Azul, que habÃa comenzado con opciones claras del lado izquierdo donde Maranhao le hacÃa ver a la defensa sus habilidad, resurgió hacia final del segundo tiempo donde encontraron opciones frente a la puerta defendida por “PikolÃn”.
La cantera celeste respondió a la bravura de su rival con un gol de Javier Aquino, quien a los 65 minutos desbordó por la banda izquierda y recortó hacia el centro. El volante sacó un disparo colocado a la base del poste izquierdo y puso el 1-1 definitivo.
Los cementeros dominaron el encuentro desde ese momento y lograron echar a los universitarios detrás del medio campo hasta que llegó la jugada de Omar Bravo en el minuto 86’.
Marcado por la intensidad, las aficiones de ambos equipos abandonaron el inmueble celeste en medio de cantos, pues Pumas brindó un futbol distinto al de la jornada anterior y estuvo cerca de arrancar un triunfo a Cruz Azul.
Los cementeros, por su parte, hicieron gala de su toque de balón y aunque conservaron el invicto en el Clausura 2012 les faltó la jugada que rubricara las llegadas finales del partido.
Como en el Clausura 2011 con un 3-3, ambos cuadros volvieron a empatar en un duelo marcado por la velocidad, las pocas llegadas y la estampa del “PikolÃn†Palacios que arrancó el suspiro de la afición.

























