*Lo que PodrÃa Venir
*Sin Justicia Social
*Equilibrios Perdidos
Por Rafael Loret de Mola
Ya les habÃa contado que un ejecutivo de una empresa española, tras las devastaciones de la crisis recesiva de 2008, llegó a confirmar un punto de vista por demás interesante:
–En México ya están acostumbrados a sobrellevar las crisis porque las han tenido siempre; en cambio, los españoles son neófitos en la materia y no saben cómo encontrar salidas. Por eso les pega más duro.
Los de allende el mar encontraron una fórmula para paliar la crisis del euro: captaron dólares en sus filiales de América Latina –sobre todo, en México donde el mercado estaba inundado de verdes divisas-, y atemperaron en algo el desplome financiero de la Unión aunque no pudieran evitarse las quiebras de algunos de sus miembros más vulnerables y cuya aceptación para que integrasen la “zona†fue notoriamente contraproducente. En España, en cambio, se jactaron porque, gracias a sus ganancias en sus antiguas colonias -¿lo seguiremos siendo?-, lograron no asfixiarse del todo a pesar del creciente desempleo que ya alcanza, en los dos primeros meses de este año, a cinco millones 300 mil “paradosâ€.
Tal le costó el liderazgo al PSOE, el organismo “socialista†más derechista en el mundo, y la consiguiente transición democrática que se basa, cada determinado tiempo, en el desvÃo de una franja aproximada al diez por ciento de los españoles que no se inclinan como parte de los votos duros en pro de la izquierda o la derecha y resuelve, con virajes casi naturales, todas las elecciones generales. España, polÃticamente, está partida a la mitad e históricamente condenada a romperse por los regionalismos exacerbados y el cansancio del gobierno central ante las presiones independentistas de vascos y catalanes.
Volvió la derecha y, entonces, la estrategia para enfrentar las secuelas crÃticas, muy graves, fue cancelar todas las llamadas conquistas sociales dispuestas para vindicar a los trabajadores dentro de una sociedad que comenzaba a vencer el clasicismo a cambio de desarrollar una aguda xenofobia contra los inmigrantes obligados a realizar las tareas más desgastantes con tal de sostener a la creciente masa de pensionados –cada año se jubilaban a edad más temprana y, además, con expectativas de vida que rebasaban los 75 años- y a una comunidad que antes laboraba a destajo y comenzó a gozar de un poder adquisitivo y de una capacidad crediticia que ni siquiera habÃan soñado. Y comenzó a endeudarse, como los mexicanos de las terribles décadas de los ochenta y noventa, sin saber que un dÃa no podrÃan hacer frente a las onerosas hipotecas cuyos niveles crecieron hasta la asfixia. Este es el punto de no inflexión.
Sucede ahora que la derecha española, supeditada a las polÃticas de la Unión como México lo está respecto al Fondo Monetario Internacional, se inventa reformas que cancelan el bienestar general o la “burbujaâ€, como se empeñan en mencionar los economistas, de una sobrevaluación inmobiliaria basada en el imparable, en apariencia, poder adquisitivo; cuando éste mermó, sencillamente se desplomaron los precios y los márgenes de ganancias de los grandes consorcios acostumbrados a especular a sus anchas, como en México naturalmente. Lo más grave del asunto recala en el hecho de que ha podido atestiguarse, a micrófono abierto, las formas lacayunas de los ministros españoles ante los mandamases europeos, generalmente alemanes y franceses, Esto es como si, a su vez, España fuera una colonia de aquellos en una extraña simbiosis del conquistador conquistado.
Vayamos a los hechos: la reforma laboral puesta en marcha por la derecha española, que obtuvo mayorÃa absoluta en las urnas por efecto del castigo general a las malas polÃticas económicas de los “socialistas†de cuello blanco, implica algunas decisiones que dejan a la mano de obra, a los trabajadores, en estado no sólo de indefensión sino de depauperación creciente, digamos como sucedió durante las casi cuatro décadas de la ominosa dictadura franquista. (Por cierto, Juan Carlos I ya cumple treinta y siete años en el trono español –desde 1975, a la muerte de Franco-, y vive la peor de sus crisis estructurales que acaso sólo tendrá salida con una abdicación inteligente a favor de su hijo Felipe, quien serÃa VI siguiendo la zaga, antes de que ni eso pueda hacer).
Pues bien, la tal reforma incluye algunos puntos especialmente comprometedores para la sociedad trabajadora: disminuyen los dÃas por liquidación –de 45 a treinta y tres-, y se permite a las empresas, de manera discrecional, reducir los salarios de acuerdo a sus expectativas y con el paliativo, además, de contar con el derecho de despedir a los obreros rebeldes a la medida cuyos derechos no se observan ni con microscopio. Esto es, mientras los grandes empresarios se jactan de ganar una barbaridad, la clase trabajadora vuelve a los estándares del ominoso franquismo. Un lamentable retroceso de casi cuatro décadas –las mismas que duró la tiranÃa-, sin perspectivas claras d progreso. Todo sea por seguir los lineamientos de Alemania y de Ãngela Merkel, ganadora de una tercera gran guerra europea sin necesitar disparar un solo tiro con lo que aventaja a Hitler, quien perdió, sobradamente.
Es interesante subrayar que la derecha, aunque con matices en cada paralelo geográfico, tiende siempre a las mismas actitudes y propuestas. Al PAN, por ejemplo, jamás le ha parecido que la Ley Federal del Trabajo conceda privilegios a los trabajadores para compensar con ello las tremendas distancias con los dueños del capital. Esto es: seguimos siendo una sociedad con profundas diferencias de clase que se han ido ahondando al paso de los últimos años. De allÃ, los riesgos que devienen de un año previsto como coyuntural, este 2012, con o sin profecÃa maya de por medio. En todo caso, el mes clave será julio y no diciembre.
Quizá por ello, calculador, el nuevo presidente del gobierno español, Mariano Rajoy Brey, sin percatarse de que estaba siendo escuchado por los periodistas porque tenÃan abiertos los micrófonos –un error que, por repetido, parece intencionado-, señaló en Bruselas su seguridad de que las “medidas agresivas†en materia laboral podrÃan llevarlo a una huelga general. Y, al parecer, no se equivocó. Este domingo comenzaron las manifestaciones en varias ciudades de España en demanda de vindicaciones justas y el movimiento “Yo no Pagoâ€, anarquista, invade el Metro madrileño por donde puede y está presto a realizar otras acciones similares. Porque ahora hasta “Las Cibeles†se han devaluado.
Debate
En sÃntesis, la derecha suele ser implacable con la clase obrera. Nada es más seguro, para los intereses de los empresarios, sobre todo los atenidos a sus complicidades con el poder público, que reducir los derechos de los trabajadores para asegurar asà los márgenes de ganancia. Suelen repetir que con ello es factible crear nuevos empleos pero tal es sólo ficción manipuladora atenidos a las gráficas correspondientes. Ni aumentan los puestos laborales ni mejoran las condiciones generales. Al contrario: la inestabilidad social es un peligroso detonante que obliga a mirar hacia atrás con todos los efectos de la rebelión civil.
La derecha española ha optado, con cinco millones trescientos mil desocupados como rezago infecundo atribuido a la mala administración de la izquierda y no a la crisis recesiva mundial que se inventaron en Wall Street, por recortar los dÃas de indemnización por despido y posibilitar que las empresas dejen en la calle a los trabajadores que no acepten, también a voluntad gerencial, recortes severos a sus ingresos cuando es obvio que la carestÃa va en aumento. Pierden dos, tres veces… al tiempo que los dueños del capital se blindan. Y esta mecánica, a no dudarlo, serÃa lÃnea, en el futuro inmediato y si vence el continuismo polÃtico, ahora con seductor aroma de mujer –peligrosÃsimo para los sentidos-, para aplicarla en momentos crÃticos extremos… como los que ya se avizoran para este 2012. Estamos, por tanto, muy advertidos.
ImagÃnese cuanto puede suceder si se revierten las llamadas “conquistas†sociales en una nación atenaceada por la violencia entre las mafias y la parálisis económica, con ahorros millonarios en el Banco de México y deudas que superan a las reservas al doble, cuando menos. Se dice lo primero y se oculta lo segundo en pleno frenesà de la demagogia. Y aún asà quedan todavÃa algunos, pocos por fortuna, defensores de Calderón.
La Anécdota
Hace tiempo, un gran amigo mÃo, priÃsta –también cuento con afectos entre perredistas y panistas para que no quede duda alguna sobre mi esfuerzo por la imparcialidad periodÃstica; por ello, como hace seis años, me guardo las intenciones de mi voto-, Jorge Carlos González, yucateco, me dictó una especie d sentencia:
–Cuando les entreguemos a los ricos el poder polÃtico, porque el económico ya lo tienen, la Revolución se habrá terminado y perdido.
¿Hace cuánto tiempo sucedió eso, amables lectores? Lo dejo de tarea. ¡Ah! Por cierto: al parecer mi nuevo correo electrónico ha suscitado ciertas precauciones entre ustedes. Rompamos también esas cadenas cibernéticas ahora que hay tiempo… todavÃa.
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Conferencias: D. Juan Muñoz Sánchez (045) 55 233 77888
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