Cansancio acumulado
Derecha aguanta más
Libros y “refritos“
Pues la verdad, este columnista entiende, de sobra, el cansancio de Andrés Manuel López Obrador y acaso su adelantada desilusión.
Me temo que, en este renglón, la derecha se desgasta menos. ¿Será acaso porque quienes la integran tienen expectativas de vida superiores como consecuencia de sus altos satisfactores, es decir de lo bien que se lo pasan hasta en los tiempos de crisis…cuando son otros quienes se aprietan los cinturones? La realidad es que fue capaz de esperar la gradual transformación del cÃrculo del poder para asegurar la conquista del mismo y prolongar el estado de cosas bajo otras siglas y otras proclamas cuya eficacia, eso sÃ, ha sido corta por el natural proceso de madurez de la colectividad. Dos cuestiones naturales y, sin embargo, poco analizadas bajo el microscopio de la verdad histórica.
FÃjense: en España el derechista Mariano Rajoy debió esperar tres elecciones –en un lapso d once años porque el último tramo se acortó por efecto de la presión pública- para alcanzar, al fin, la victoria electoral y convertirse en presidente del gobierno español revirtiendo, una ves más, las tendencias. Es curioso, y por eso lo señalo, que desde el inicio de lo que se conoce como “el inicio de la democracia†–a la par con el fin de Franco en su cama-, no ha existido un cambio de timón del presidente en funciones al lÃder de otro partido, salvo renuncia del primero a competir. Esto es, los mandatarios no han perdido jamás y cada transición ha sido de partido a partido aunque algunos periodos se hayan alargado, como el de Felipe González, a catorce años. Cuando el partido del mandatario en funciones se observa perdido, busca otro abanderado que indeclinablemente cae derrotado. Una interesante lección del parlamentarismo.
En México, cuando fue evidente el fracaso del foxismo –sin autoridad moral alguna para exigir una nueva ratificación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte desde su templo faraónico de San Cristóbal-, los panistas clamaron porque se extendiera loa oportunidad para demostrar que ellos, segregados del primer gabinete tras la alternancia, podÃan gobernar “de otra maneraâ€. Además, si el PRI se mantuvo setenta años, ¿cómo el PAN iba a pasar con sólo seis años a cuestas? Y, con camisa de fuerza impuesta al electorado, llegó Calderón a la Primera Magistratura a trompicones y en un Congreso convertido en corral de comedias, literalmente, ante el asombro de los invitados del extranjero. Ningún respeto, ninguna autoridad moral, ganó ante ellos el mandatario que llegaba bajo el repudio de la mayor parte de sus coterráneos.
También hemos contado con un personaje que ha sido tres veces candidato presidencial, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, bajando en cada elección el número de sufragantes por él aunque en la primera fuese evidente el escandaloso fraude perpetrado, entre otros, por Manuel Bartlett, en 1988, quien ahora pretende, sin la menor ética, subirse al carro de la izquierda para seguir medrando de la ubre presupuestal. Sin embargo, Cárdenas no alcanzó sino la jefatura del gobierno del Distrito Federal, que ocupó únicamente dos años para lanzarse a su segundo periplo presidencial, y fue alejándose, poco a poco, de las tareas directivas hasta que la urgencia de encontrar a un icono congruente, como elemento aglutinador, lo haya vuelto a despertar obligándolo a mostrarse, lo mismo en Michoacán al lado del priÃsta Fausto Vallejo –quien se declaró cardenista al jurar como gobernador-, que a la diestra de López Obrador para exhibir, ahora sÃ, la unidad de la izquierda. Pero, ¿de verdad todos van en la misma dirección?
Marcelo Ebrard, frustrado aspirante presidencial porque decidió declinar por efecto de una encuesta mal armada y peor presentada, gritó a los cuatro vientos, cuando López Obrador habló de su cansancio y de su intención de irse “a la chingada†si no gana las presidenciales, que es más sencillo irse a su casa y que, en su caso, el de Marcelo claro, hay juventud –asà lo siente él con el pedal de la bicicleta sosteniendo su lujoso calzado-, para aguardar al 2018. Ojalá los amables lectores se tomaran la molestia de revisar algunas columnas antiguas para confirmar nuestro pronóstico al respecto, exacto, sobre las verdaderas intenciones de Ebrard desde hace dos años. Lo demás fue opereta barata.
Pero sÃ, entiendo a López Obrador. Otear hacia cada lado y observar los mismos, arraigados vicios amenazando la elección –la burda designación de una nueva fiscal, Imelda Calvillo Toledo, en la FEDAPE, encargada de los “delitos electorales†y los ignorados resultados de la AuditorÃa Superior de la Federación, coadyuvante de la Cámara de Diputados, sobre las desviaciones administrativas monumentales en todos los renglones del gobierno federal y en no pocos estatales-, es tremendamente cansado. Si este columnista también, en ocasiones, es asaltado por el hartazgo al observar las torpezas de una clase polÃtica insensible y la negligencia social apabullante que posibilita su manipulación a manos de los reconquistadores ibéricos al servicio del PAN, ¿cómo no entender que un personaje, como Andrés Manuel, quien debió andar los caminos del paÃs, como los peregrinos que van por la ruta del Apóstol Santiago en el norte de España, haga público su fastidio, incluso su dolor, al sentirse remitido a las mismas condiciones desventajosas que impone el superior gobierno?
Por ejemplo, se quedó hablando sola Josefina Vázquez Mota de acuerdo a la interpretación tendenciosa del IFE que multa a los precandidatos sin rivales, de hecho candidatos, por publicitarse, pero permite que se den contiendas internas, falsamente democráticas, dirigidas desde la Presidencia de la República para ganar tiempo en la necesaria recuperación de puntos porcentuales… hasta que las encuestas respondan a los intereses superiores. Y nadie duda que Josefina vaya ganando escenarios, siguiendo los guiones de Antonio Solá, sin que nadie le haga contrapeso y exhiba a este personaje nebuloso, mismos que fueron determinantes para armar el entramado de los desaseados comicios de 2006 con todos y sus “peligros para Méxicoâ€, una sentencia igualmente usada en HaitÃ, Guatemala e incluso España en donde el mismo operador ha metido las manos.
Debate
¿Será que la derecha es más resistente o qué no ha perdido, en serio, nunca? Digamos que la transición polÃtica real se dio desde el sexenio de Miguel de la Madrid cuando se produjeron varios hechos relevantes: la automática marcha hacia atrás de la estatización bancaria –con grandes indemnizaciones y dividendos para la alta clase financiera-, el “boom†del narcotráfico, el escandaloso fraude de 1988 y el inicio de una escalada de violencia contra periodistas y lÃderes de opinión que han convertido a México, en este 2012, en la nación más peligrosa del mundo para ejercer la libre expresión. El neoliberalismo fue el eje, la demagogia formó parte de la estrategia y el amafiamiento consolidó el proyecto. Sencillo plan, pero indiscutible.
La derecha tiene, por tanto, gobernando, desde 1982. Y en este sentido se cortan las siete décadas de priÃsmo porque buena parte de tal periodo puede dividirse sumándose un largo lapso –tres sexenios- a los años del panismo en condición de supuesto aprendizaje dejándose llevar a la isleta de las corrupciones –dos más-. AsÃ, estamos en el año treinta de pleno dominio de un proyecto económico depauperador, tan eficaz que ni siquiera percibimos los brotes recesivos mundiales con la urgencia de otras naciones de tan acostumbrados que estamos a las crisis. Debe ser una ventaja tener la piel tan dura, ¿no lo creen?
Ahora nos dirán que lo moderno, y lo justo en cuanto a la igualdad de género –en un entorno en que se privilegia a las modas lésbico-gays-, es que arribe una dama a la Presidencia siguiendo los cauces de la Argentina de Evita y Cristinita, Chile, Nicaragua y Brasil, entre otros, para demostrar que ellas, en todo caso, ofrecen mejores resultados…dicho esto sin comprobación alguna a los tremendos agujeros legados por algunas de las mandatarias mencionadas, sobre todo las gauchas.
La Anécdota
A últimas fechas, para no dejarse, Editorial Océano lanzó un libro, de Alejandro Tavira, sobre la vida personal de Enrique Peña Nieto. ¿Habrá sido con su consentimiento a diferencia del censurado “Nuestro Inframundo†que la misma casa se negó a publicar aduciendo que “no era su lÃneaâ€, cobardemente?
Por otra parte, el maestro Julio Scherer, guiado por el canto de las sirenas, radiografió a Calderón y documentó cuatro casos en los que el alcoholismo de Felipe fue evidente… antes de llegar a Los Pinos. Tanto en “Nuestro Inframundo†–de Jus, 2011- como en “2012: La Sucesiónâ€, este autor exhibe las tardeadas en Los Pinos, habla de la célebre “Puerta Cuatro†de la residencia oficial y de los amagos de doña Margarita Zavala a su marido. No es una cuestión de quien cuenta más chismes, no. Es que está en juego la seriedad y la trascendencia de la vida institucional del paÃs. Originales y refritos van en el mismo sentido.
Será cosa de que rondamos la misma edad, con unos meses de diferencia, y que la perspectiva vital se observa desde otro punto de vista tras muchos años en la brega sin observar una evolución firme de los patrones polÃticos que rigen a nuestro singular sistema. De hecho, en 2000, con la cacareada alternancia en el Ejecutivo federal tras setenta años de reinado priÃsta, sólo se confirmó la e3xcepcional resistencia del establishment, la capacidad de reacomodo de los grandes capitales e inversionistas y la rectorÃa real de las fuerzas multinacionales. No hubo cambio sino de maquillaje.

























