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Cuando el vehículo en donde viajaba, dormido, el gran tribuno panista, José Ángel Conchello, fue impactado por un tráiler que saltó los matorrales y el vado que separan las dos vías de la autopista entre México y Querétaro, apenas pasando la primera caseta de cobro –esto es, como si el vehículo ofensor estuviera emboscado-, en agosto de 1998, gran parte de los estudios sobre los yacimientos petroleros del llamado Hoyo de la Dona, anidados en el archivo de la memoria prodigiosa del personaje, se diluyeron al igual que la célebre Isla Bermeja que alguna vez existió y ahora no figura en las cartografías ni de los capitanes más expertos. Todo por la abyecta simulación estadounidense para borrar y alterar límites marinos a favor de la poderosa nación del norte y disponer con ello de las reservas petroleras mayores del mundo… al paso de veinticinco años como decidió blindarlas la administración de William Clinton. Y ya pasaron casi tres lustros.
El referente es obligado cuando la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton –ex primera dama sin pernoctar en la alcoba de Bill-, y su colega mexicana, Patricia Espinosa, firmaron un acuerdo, con la bendición, casi divina, de Felipe Calderón por el cual sendas naciones obtienen el privilegio de explotar las reservas al ritmo de quien llegue primero. Obvio es que en esta materia, como en tantas otras, no podemos siquiera mantener siquiera un discreto nivel de competitividad: se l llevaran todo los norteamericanos como preveía, en 1998, Conchello, sumando este hecho al misterio de un “accidente”, también como otros, tan nebuloso… como oportuno para los gobernantes traidores, esto es desde Ernesto Zedillo, quien planeó la reforma energética, hasta Felipe Calderón el hombre que la puso en marcha luego de un sexenio, el de los Fox, paralizante. Otro dato duro para encontrar las afinidades y complicidades de sendos ex mandatarios, Ernesto y Felipe, atrapados en el mismo berenjenal histórico.

Calderón, en fase terminal, muy ufano entre dos damas –la Canciller y la secretaria de Estado norteamericana-, acaso para enviar un nuevo mensaje a favor de las mujeres con poder gubernamental y con ello ampliar las coberturas de Josefina Vázquez Mota, cuya rapidez proselitista marcha a un ritmo frenético a diferencia de la lentitud de sus pasos como funcionaria pública, en plena y azarosa interpretación de estadísticas y análisis de perfiles. Las
distancias, claro, se acortan, de acuerdo a la voluntad central exactamente como sucedió en 2006. ¿Algo ha cambiado desde entonces?
El asunto de mayor importancia es, sin duda, cuanto se relaciona con las reseras estratégicas de crudo. ¿Acaso Estados Unidos tiene urgencia de adelantar tiempos y mejorar condiciones ante una posible conflagración en Medio Oriente derivado del conflicto sirio y el acecho de Israel sobre Irán? Los silos nucleares son el epicentro de la cuestión bélica y los grandes yacimientos petroleros, como los propios vecinos norteños proponen, representan al fondo económico de la espinosa cuestión. Mientras tanto, México no ha sido capaz de aprovechar el alza del crudo para la creación de infraestructura toral, salvo algunos puentes que benefician a los poderosos narcotraficantes de Michoacán –curiosamente la entidad en donde los Calderón, el mandatario federal y su hermana Luisa María, pusieron la mayor atención y no sólo por razones de origen sino de intereses y castas-, sino para ampliar las reservas monetarias del Banco de México aun cuando no se abate la deuda del sector público que rebasa los 312 mil millones de dólares, con ochenta mil millones más volando por allí desde mayo de 2011 y cuatro mil millones adicionales de la misma divisa convertidos en cien toneladas en lingotes de oro.
No existe razón alguna para esta precipitación que podría, además, tener visos de un soterrado compromiso político, esto es, para apoyo dl continuismo político en un momento clave, el del arranque formal de las campañas dentro de unas semanas, cuando el PRI continúa dominando las encuestas pero va bajando de modo dramática y el candidato de unidad de la izquierda ya habla de irse “a la chingada” –al rancho o al demonio que es lo mismo-, si no alcanza una hipotética victoria aunque sus números, por más malabares que hace, no le salen, con todo y el festinado veinte por ciento “duro”. En materia de falacias, los registros electoreros –que no electorales- son los más burdos de cuantos hay.
¿Se trata acaso de ofrecer la mayor riqueza del país, su petróleo, a cambio de que Estados Unidos mantenga a la derecha en el poder, cada vez más ultra por cierto, bajo el sambenito de que el retorno del PRI sería tanto como la victoria del narcotráfico y la del PRD y sus amigos seguiría en un estándar de alta peligrosidad por sus semejanzas con las dictaduras sudamericanas reeleccionistas y enfermas? Si lo observamos, libres de tendencias partidistas y simpatías superficiales porque compiten una dama con creciente personalidad y un galán en fase de culturizarse para no volver a meter la pata para ofensa de los santones Fuentes y Krauze, nos percataremos de que la coincidencia no es fortuita ni es disparatado unir una cosa
con la otra aunque, en apariencia, sean distantes. En realidad, las ambiciones siempre han dominado a los escenarios políticos; y cada vez más.
Por otra parte, es evidente que toda la parafernalia presidencial está puesta, con descaro, al servicio de la candidata panista –aun cuando no sea todavía formalmente tal-, Josefina Vázquez Mota, quien ya tuvo el privilegio de sentarse a la mesa del flamante secretario de Gobernación, Arturo Poiré, para hablar sobre seguridad nacional. Sólo le falta visitar los búnkers, si no lo ha hecho ya de modo discreto, de Genaro García Luna, para medir la capacidad de espionaje del gobierno en funciones, jamás investigada por los excesos cometidos y la violación a la vida particular. Cada día parece justificarse, por la violencia misma, la vieja metodología fascista que no reconoce más derecho que el del Estado… aunque éste sea infiltrado, como lo está el de México, por los cárteles dominadores territorialmente y expandidos más allá de la corteza gubernamental.
La señora Vázquez Mota, quien no era la favorita del mandatario en funciones como Calderón no lo fue aparentemente de los Fox –Santiago Creel, dos veces derrotado en la instancia interna, tiene una amplia versión al respecto que sólo cuenta cuando le conviene-, en un juego de espejos permanente y tendencioso, va sobre caballo de hacienda o, mejor dicho, pasó sobre el mismo convertido en jamelgo jorobado y hocicón. Con tales credenciales, la
dama se anima y ya se siente, como antaño se percibían los priístas ungidos, la “futura presidenta” acaso al estilo de Cristinita de Argentina porque el modelo de luchadora social, como el de la chilena Michelle Bachelet, le queda más bien largo.

Debate

Para reducir el fuste de las críticas fundamentadas, alegan que este columnista “tiene mentalidad de novelista”. Lo malo es que los análisis acaban por cumplirse y, entonces, los refritos aumentan a una velocidad colosal. Ya estoy acostumbrado y, de cierta manera, me gusta el juego porque no se puede engañar tan fácilmente a la opinión pública.
Si digo hoy que la matanza de elementos del “cártel del Golfo” y la fuga de treinta miembros de los “Zetas”, más despiadados y con mayores vínculos con un amplio sector del gobierno, puede estar ligado a la benevolencia de Calderón con la antimexicanista Clinton y su regalo de la amistad, en febrero claro, en forma de autorización para explotar los recursos petroleros marinos, en el Golfo de México claro, puede ser causa y efecto, lloverá la insidia y la torpe descalificación sobre mí; pero, acaso dentro de unos años, consumido este terrible y complejo 2012 –cada vez de más alto riesgo-, comenzarán los observadores a situarse en este escenario como clave para entender los posibles desenlaces comiciales en julio próximo. No hay
coincidencias en los planos políticos, menos cuando está tan viciada la actividad.
Si antes se concedía a la Casa Blanca una especie de privilegio para señalar el destino político de México –como lo hizo en 2000-, ahora el “honor” lo comparte con otro contrapeso, non santos los dos: el poder del narcotráfico, inmiscuido hasta el cuello en la sucesión presidencial. Algo así como dando y dando.

La Anécdota

¡Hagan sus apuestas! Hace seis años, justo a finales de marzo, comenzó el repunte del muy rezagado Felipe Calderón que se hizo notorio al final de abril tras el primer debate entre los candidatos presidenciales, con excepción de Andrés Manuel López Obrador quien lo desdeñó torpemente para acabar precipitándose al vacío propiciando la manipulación de las casas encuestadoras.
En esta ocasión, como se ha dejado solo al PAN hacer una velada campaña sin amagos del IFE –a los demás los tiene muy amarraditos, incluyendo a la pobre marioneta del PANAL-, no puede dudarse que Josefina Vázquez Mota llegue al arranque de la campaña formal en una posición mucho mejor que la concedida al PAN hace apenas unas semanas. La estrategia es la misma y la tardanza en reaccionar de sus adversarios también. Dicen que no es tonto quien comete un error… sino pen… el que lo comete dos veces.