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No hay plazo que no se cumpla, dice el refranero popular,  y el plazo para la salida del  gobierno (es un decir) perredista-godoyista ha llegado. Salen, para expresarlo metafóricamente, mediante una  sólida y contundente  patada en el trasero, o en las posaderas,  si  se desea utilizar un lenguaje más pudibundo.

Ha terminado la pesadilla amarilla,  y por lo tanto, podemos suponer, ha finalizado el uso faccioso de, entre otras cosas, el  Sistema Michoacano de Radio y Televisión, estructura infiltrada por profesionales del odio.  Ha terminado, eso esperamos, el desaseo  administrativo que agobió al  Estado, desaseo que dañó severamente las finanzas de varias estructuras estatales, siendo los agravios más inaceptables los ocurridos en el área del Sector Salud; inaceptables precisamente por ser el sector que atiende al segmento más débil de la población, aquellos que no tienen cobertura del IMSS o del ISSSTE, mucho menos para pagar la muy cara y frecuentemente mediocre atención medica privada.

Es una vergüenza lo que ha pasado con los hospitales que maneja Salubridad en Michoacán. De por sí estos Hospitales son, por definición, una antesala del infierno, donde solo faltar ver a la entrada de los mismos la inmortal sentencia de Dante Alighieri: “Los que aquí ingresan, abandonad toda esperanza”. Estos hospitales, cuya condición habitual es la de una crónica escasez de insumos, vieron reducidos sus recursos a niveles nunca vistos, todo ocasionado por situaciones políticas  y administrativas que nada tienen que ver con la atención médica.  Pasó lo que nunca debió pasar, pesó mas la “grilla” que la obligación de atender seres humanos. Para esas gentes, el valor de la salud o la vida de un humano es inferior a un voto electoral.   

No hubo piedad para los pacientes, ni consideración alguna para sus dolientes; se conjuntó  todo lo malo que puede conjuntarse: Servicios sobredemandados, oferta medica insuficiente por nula o  negligente planeación, insumos hospitalarios escasos y a ultimas fechas inexistentes, no existía y al parecer aún no existe, material para realizar ni las cirugías más urgentes, a menos que los traiga el paciente o sus familiares, el surtido de las recetas era o es inferior al  40% de los casos, el diferimiento en el otorgamiento de las consultas era y es impresionante. La atención médica de calidad y  oportuna brilla por su ausencia.

Los proveedores que se vieron en la necesidad de surtir al H Gobierno perredista sufren lo indecible para poder cobrar, y la verdad  aún no  es posible precisar cuando y cuanto es lo que les van a pagar… si es que les pagan alguna vez.  

La impunidad de los irascibles y cobardes especímenes que integran la horda del “magisterio democrático” llegó a limites escandalosos; durante el desgobierno perredista  nunca se movió un dedo para aplicarles la ley; imposible hacerlo pues ellos son la base electoral de ese partido. Igual es el caso con el sector del transporte y de esos nidos de delincuentes que son algunas casas del estudiante.  

¿Que podemos esperar de este nuevo gobierno?  El pueblo tiene una memoria débil y corta, y para empeorar desconoce su propia historia. Gobiernos desastrosos ya hemos padecido en México, uno de los peores ha sido el de Luis Echeverría; el sexenio de  JLP también fue un desastre, el siguiente, el de MMH igual o peor y de paso nos heredó a Salinas.  A estas alturas el pueblo mexicano y el votante promedio ya han olvidado a que partido pertenecían aquellos que promovieron y protegieron al narcotrafico; pocos recuerdan de donde salieron los exgobernadores Toledo Corro, Alvarez del Castillo y Carrillo Olea y cual fue su papel en el auge del narcotrafico.  Pero el destino no perdona, pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.

¿Cómo nos va a ir con el C.  Fausto Vallejo en la gubernatura?. No lo sé, pero sinceramente no tengo esperanzas de un cambio importante. Considero que seguirán los mismo vicios administrativos y el cambio será meramente cosmético; en Salubridad, como en otras estructuras, cambiarán algunos nombres, pero algunos siniestros personajes continuarán, siempre serviles con el príncipe en turno. La atención en los hospitales públicos será siendo inhumana,  no diré que de campo de concentración nazi, pero algunos hospitales me recuerdan a Dachau y Buchenwald. La impresentable y beligerante  CUL seguirá haciendo de las suyas, los “estudiantes” de Tiripetio y casas de estudiantes seguirán bloqueando calles y nadie les dirá nada, los “democráticos” seguirán impunes pues el miedo, disfrazado de “dialogo” será la tónica de este gobierno. Ni modo, seguiremos siendo “El Estado torpe”.

Ya lo dijo Giuseppe Lampedusa: “Hay que cambiar, para que nada cambie”.