A estas alturas nadie puede negar que el factor determinante, de verdad, para señalar el destino de México ha sido, desde hace ya largos lustros, el interés “global†de los Estados Unidos. Nuestro paÃs, sin embargo, ha tenido visionarios, digamos Lázaro Cárdenas del RÃo, que lograron mantener a raya los desbordes de prepotencia y ambición de los vecinos del norte a diferencia de las naciones centro y sudamericanas que fueron más fácilmente colonizadas por el gran poder del continente con la debida expansión, sobre todo, de las empresas petroleras multinacionales. Con PEMEX, hasta hoy, cuando menos hemos podido defender los jirones de soberanÃa que aún nos quedan y hasta financiar a los grandes especuladores del exterior. En cierta medida, mantener siempre a la baja los precios de nuestro crudo es como subsidiar a los ricos a costa de los pobres. AnalÃcenlo, amables lectores, y llegarán a la misma conclusión.
Pues bien, en materia electoral, y más respecto a la sucesión presidencial, no puede negarse, sin caer en una profunda ingenuidad, que la rectorÃa la ha mantenido el gobierno de Washington, máxime que en 2000, cuando llegó la hora de la primera alternancia, estaba definido que si el
PRI se mantenÃa no podrÃa asegurarse la seguridad del Estado mexicano… ni los auxilios financieros remitidos al célebre cajón del escritorio principal de la oficina oval, primero con Clinton y después con Bush junior. Desde luego, Obama no será la excepción ni pretendo serlo; al contrario, es quien, al parecer, exige más para compensar sus polÃticas de necesaria austeridad. Tal es el “gancho†y la razón por la cual se muestra tan generosa con la Casa Blanca la administración de Felipe Calderón.
Dibujando un mapa de contrapesos y parámetros para medir las posibilidades de los candidatos presidenciales –es obvio que del PANAL no vale la pena ni siquiera ocuparse pese a la influencia notoria de la maestra Elba Esther Gordillo quien, favoreciendo a un aspirante desconocido, se puso de nuevo en trance de inclinarse en pro de quien mejor pueda negociar y tal seguramente será el PRI a menos que la torpeza operativa de los asesores de Enrique Peña no entiendan la jugada-, podrÃamos señalar, claramente, tres perspectivas:
A).- El gobierno de Calderón, y por ende la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, están rendidos al régimen de Washington en trance de reelegirse en noviembre salvo si ocurriese una catástrofe. Ninguna de las partes puede darse el lujo de equivocarse porque con ello podrÃan en riesgo su propia supervivencia –en los Estados Unidos el voto hispano ya pesa en serio-, y el indeclinable destino de dos vecinos
sin afinidades culturales e históricas entre sà pero atados por la geografÃa y la economÃa sin remedio. Y todo parece indicar que los nuevos acuerdos del mandatario mexicano para posibilitar la explotación de los yacimientos petroleros en el Golfo tiende a pagar parte de las facturas suscritas de manera soterrada.
B).- Los mismos panistas, curándose en salud, insisten en que otro de los grandes elementos determinantes será la influencia sucia del narcotráfico en las campañas. Y que tal es la carta fuerte del PRI. En realidad, todos están contaminados pero el otrora partido invencible tiene en contra una evidencia: la presencia de las viejas mafias que ya se disputan, ahora mismo, el filón del poder creyendo que Peña Nieto, por imberbe y frÃvolo, acabará siendo un tÃtere en sus manos. Me parece que es éste el verdadero riesgo de una hipotética victoria del PRI aun cuando, como sabemos, los operadores de este partido hacen esfuerzos tremendos por no separase demasiado de las fuentes de Washington, incluyendo al voluble Ernesto Zedillo, el mexicano más integrado a las transnacionales que él mismo benefició durante su gestión presidencial.
De cualquier manera hablamos de mafias y éstas rodean a Peña con todo y su acendrada ventaja, aun cuando la apuesta del PAN se concentre en los veneros de la capital estadounidense como elemento central para asirse al clavo hirviendo del continuismo polÃtico que es, en sÃ, una
contradicción a la pretensión de cambio estructural, la antÃtesis como hemos señalado en diversas ocasiones.
C).- Queda un tercer grupo de presión, notoriamente fuerte: los grupos subversivos y los luchadores sociales que han ganado las calles dentro de un esquema de franca represión contra la clase obrera a costa de privilegiar a los empresarios o al propio gobierno, como en el caso de la CompañÃa de Luz y Fuerza del Centro. Y es aquÃ, acaso, en donde concentra su fuerza, más allá del pretendido veinte o veintiséis por ciento de votantes, el singular Andrés Manuel López Obrador tras casi siete años de campaña electoral a través de todos los municipios del paÃs. No hay un solo mexicano que conozca mejor, en directo, hasta el último rincón de la patria salvo este polÃtico empeñado en construir la Presidencia desde abajo desdeñando a los de arriba, incluso señalándolos con adjetivos sonoros como cómplices de las mafias dominantes.
Más que “irse a la chingada†si no gana los comicios, López Obrador debiera explicar cómo pudo transitar por las regiones en conflicto, digamos en Oaxaca y Chiapas, sin encontrarse a un solo subversivo. Es obvio que los neozapatistas o los miembros del ERPI o el EPR tendrÃan con él un filón para poner en jaque a un gobierno que no pudo siquiera rescatar a uno de sus mayores iconos, Diego Fernández de Cevallos, y ha optado por posibilitar que la medicina del tiempo haga su efecto sobre la amnesia ya
caracterÃstica de los mexicanos. Pero nada ha dicho al respecto aun cuando es obvio que, en algún momento, estuvo frente a los lÃderes armados que acaso se combinan con las bandas criminales o, cuando menos, las usan en su beneficio mientras operan y esperan los momentos oportunos.
Por cierto, cada vez que he indagado al respecto, incluso con los colaboradores cercanos de López Obrador me dicen que él no aceptarÃa, bajo circunstancia alguna, negociar con los grupos armados. Quizá por eso habla de la utópica “república amorosa†en la era de mayor violencia desde el final de “La Bola†a principios del siglo pasado. ¿Será éste el sÃntoma de una cronologÃa fatal como algunos auguraban? El hecho es que las elecciones estarán marcadas por cualquiera de estos grupos y no precisamente por la vocación democrática de un pueblo tan engañado y saqueado, una y otra vez, por efecto de sus ingenuidades monumentales y, sobre todo, de la aviesa ignorancia.
En la medida en la que la comunidad madure, será mucho más difÃcil la manipulación colectiva que orquestan los operadores de importación y asimilan los mexicanos deslumbrados por la propaganda expansiva a través de los medios masivos de comunicación tan bien conectados con el gobierno de la República. Como siempre.
Debate
No es una casualidad que Televisa y Televisión Azteca sean tan generosos y cuidadosos –se trata de una dama,
aseguran con razón-, con Josefina Vázquez Mota, la única a la que el IFE no acecha por aquello de adelantar los tiempos de campaña al sostener un proceso interno, no definido sino hasta hace unas semanas, con la participación de otros dos personajes de fuelle, incluyendo al ex secretario de Hacienda quien terminó el curso desfondado y echando bocanadas. Ella, o más bien el PAN en sincronÃa con el IFE –la imparcialidad de est5e órgano está en duda desde los desaseados escrutinios de 2006-, han recibido un trato preferente, distinto, al dispensado a Peña Nieto y López Obrador, observados con lupa por si rebasan los contenidos y lÃmites señalados para el arranque formal de las campañas.
No entiendo, por ejemplo, cómo alguno de estos personajes puede aceptar una entrevista sin promoverse a estas alturas del juego, cuando ya todos saben hacia donde van y por qué; tampoco que, en detrimento de la libertad de expresión –un valor superior incluso al de la democracia porque ésta no sirve si se amordaza o condiciona o subyuga-, los candidatos deban solicitar qué pueden decir o hacer, a criterio de los muy bien pagados consejeros, mientras ellos toman los tiempos y ejecutan criterios discrecionales y no siempre acertados sin contrapesos de ninguna naturaleza y con los partidos atemorizados de perder millones de pesos cuando requieren invertir en los costosos
promocionales ideados para contrarrestar el alud propagandÃstico del gobierno federal y del PAN.
Lo dicho: en México la democracia tiene la dimensión y forma de quienes la ejecutan.
La Anécdota
En 2006, en Veracruz, el panista –y mejor economista-, Luis Pazos –por cierto, me precio mucho de la amistad de su hermano Baltasar-, me dedicó unos minutos, durante su participación en el aniversario de la XEU, para insistir, como último argumento a favor de Calderón:
–En todo caso, ¿no me negarás que es el “menos maloâ€?
Y no fueron pocos quienes ejercieron este criterio. En Tijuana, hace pocos meses, me preguntaron al respecto y comenté:
–Lo que no sabÃamos es que aquel “menos malo†nos saldrÃa tan terriblemente malo, peor a sus antecesores. Y ya no hay forma de revertirlo.
Tengámoslo en cuenta hacia el futuro.

























