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Hace unos días, un lector amigo escribió algunas líneas reprochándome lo que él considera ataques misóginos contra la virtual candidata panista a la Presidencia, Josefina Vázquez Mota. Dije de ella, y lo sostengo, que sus conocimientos sobre la geopolítica del país son escasos y que la metodología empleada, bajo directrices de expertos en marketing contratados en España, era muy similar a los mecanismos desaseados para encumbrar, contra las corrientes mayoritarias, a Felipe Calderón en 2006, sobre todo en cuanto al manejo insidioso de las encuestas. Pues bien, aclaremos.

En lo personal –y profesional también-, la señora Vázquez Mota me cae muy bien. Es toda una dama, inteligente y astuta, quien supo esperar su momento y lo aprovechó. Hace meses, durante algunas conferencias en Durango, Tijuana, La Paz, Mexicali y Colima, entre otras, insistí en que me encantaría ver su nombre en las boletas porque con ello corroboraría que el presidencialismo autoritario no las puede todas frente a una militancia forjada al calor de la rebeldía durante siete largas décadas de hegemonía priísta y reacia a andar la misma senda aun cuando el gobierno panista lo haga. Finalmente, quien parecía “eldelfín” –muerto Juan Camilo Mouriño, en un “accidente” poco convincente y mal investigado en noviembre de 2008-, Ernesto Cordero Arroyo, acaso asimiló las descalificaciones generales a la administración calderonista dejando con ello crecer a la dama que tanto se mortificaba cuando debía comparecer ante el Legislativo para explicar algunos rubros relacionados con su gestión como secretaria de Educación, cargo de donde fue casi expulsada por presiones de Elba Esther Gordillo Morales. Tal es la perspectiva a la vista.

Ya lo comenté pero vuelve a ser oportuno el recordatorio. Cuando preparaba “2012: La Sucesión”, publicada en 2010 por una editora que después me censuró, el entonces senador Santiago Creel Miranda no se anduvo por las ramas para confirmar sus pretensiones de lanzarse en pos de la candidatura del PAN a la Presidencia. Y algo más, durante la plática, trató de explicarme que, contra lo observado y dicho por los analistas nacionales, él jamás había sido “el candidato favorito de Fox”, bajo cuya gestión desempeñó, nada menos, la titularidad de la Secretaría de Gobernación… ¡cómo una especie de compensación por haber perdido, en las urnas, la jefatura del gobierno del Distrito Federal ante Andrés Manuel López Obrador!

–Fíjate –me dijo-, con Calderón –quien finalmente le rebasó desde la primera de tres jornadas de elecciones internas-, estaba medio gabinete de Fox. Rodolfo Elizondo,

Josefina Vázquez Mota y otros más. No conmigo que debí asimilar mi condición de representante de un gobierno, el de Fox, con no muy buena imagen en aquel momento.

Es cierto. Vicente después ganó popularidad, pero cuando surgieron las precandidaturas del PAN, con la izquierda y López Obrador a la vanguardia, eran más las malquerencias contra un régimen que se había paralizado, marginándose de las grandes decisiones –por ejemplo evadió instrumentar la reforma energética y no propuso nada para romper los candados electorales y políticos, posibilitando con ello que en 2006 se jugara con las viejas reglas emanadas del priísmo-, en plena rebatiña de reproches por la ausencia del cambio prometido. Después, a la par con la campaña panista en contra del “peligro para México” –repetida en Haití y Guatemala, recientemente, por los operadores de Antonio Solá y él mismo, considerado en México el catalán, ahora mexicanizado, intocable-, se dio el repunte del foxismo a causa de los intereses empresariales temerosos de un viraje hacia la izquierda que los pusiera en jaque, sobre todo por la actitud intolerante mostrada por el abanderado de la izquierda quien se negó a asistir a los foros patronales y a los círculos y clubes caracterizados por sus altos estatus económicos, como la colonia israelita por señalar sólo un ejemplo.

Eso pensaba Creel sobre su propia derrota. No lo dijo textualmente pero dejó intuir que, sin él saberlo, había

sido usado por Fox para limpiar el camino a Calderón aun cuando éste, acaso como estrategia, aparecía como el rebelde, “el hijo desobediente”, de un panismo que reclamaba posiciones a los Fox quienes se habían entregado a los viejos zorros del priísmo corporativo, incluyendo a la célebre maestra Gordillo cuya influencia fue de enorme importancia, determinante, en la selección del candidato del PAN en aquella ocasión; y terminó sus funciones proselitistas alzándole la mano a Calderón cuando el Tribunal Electoral no se había pronunciado aún a su favor. Una parodia perfectamente orquestada.

Si observamos con detenimiento el formato descrito, podríamos casi asegurar que se siguió el mismo guión para conducir hacia el sacrificio –aunque ya suena para el Senado sin requerir hacer campaña-, a Cordero Arroyo e incluso al hoy enfermo Alonso Lujambio, también en lisa de Senaduría. Fue así como se limpió el camino, dejando que otros asimilaran las descalificaciones por la crudeza del régimen de la violencia y posibilitando que el perfume de mujer inundara al partido visto como el más misógino por cuanto a la segregación de mujeres de las candidaturas de alto monto –gubernaturas, por ejemplo, aunque lanzó hace poco a una para Colima sin gran fuelle-, y su constante referente a que no podía en política asegurarse un gobierno paritario –integrado por mujeres y hombres por mitad, como en el caso del ruinoso gobierno español del “socialista”

José Luis Rodríguez Zapatero-, porque se debía privilegiar, en primer lugar, méritos, capacidades y conveniencias. Tal era el discurso –lo fue durante largo lapso-, por si alguno lo ha olvidado.

Finalmente, no dudo que al interior del panismo profundo, en donde privan otros liderazgos –como el de Diego Fernández de Cevallos, Luis Héctor Álvarez y otros santones similares-, se tenga el convencimiento de que, en caso de ganar el continuismo, Josefina sería, como dicen los románticos de sus novias en apariencia sumisas, “arcilla en sus manos”, esto es moldeable y manejable a la altura de los intereses superiores de la casta política de la derecha. Este comunista, personalmente, cree que se equivocan de cabo a rabo pero no por ello dejarán de insistir en su torpe postura.

Es posible que la señora Vázquez Mota sea, de los tres postulantes más destacados –al pobre Quadri, del PANAL, nadie le concede la menor posibilidad-, la que tenga una actuación política más limpia y menos comprometida. El riesgo consiste en cuanto haga a partir de ahora, guiada por los catalanes manipuladores sin escrúpulos, con tal de adelantarse “como sea”… al más puro estilo del panismo continuador inaugurado por Felipe Calderón hace seis terribles años.

Debate

Y entre toda esta rebatiña de palabras, descalificaciones y juicios hirientes, de pronto suena una voz, la del inquieto ex presidente Vicente Fox, incapaz de sosegarse, quien demanda a su correligionario y sucesor, Calderón, que cuando menos haga algo –él no lo hizo por cierto-, para evitar que los órganos electorales, como el IFE, pretendan cancelar la libertad de expresión en aras de una democracia fundamentada en los lapsos de silencio y en las condiciones. Trunca, diríamos, o tuerta.

Nunca creí que llegaría el momento de coincidir con el folklórico personaje. Lo hago ahora. Subrayo: sin libertad no puede darse la vida democrática. Lo primero es básico para consolidar lo segundo, no al revés. A cambio de las mordazas impuestas a los candidatos –con la salvedad de la privilegiada Josefina a quien se concede el derecho de seguir en precampaña por haber “competido” por la nominación panista, oficialista-, nada se ha hecho, a fondo, para regular los fondos sucios que llegan a las campañas, sin distinción partidista, y las ensucian, comprometiéndolas. Fíjense: en Tamaulipas, donde tres ex gobernadores han sido señalados por posibles vínculos con el narcotráfico –sin más pruebas que las especulaciones-, Egidio Torre Cantú, quien ganó el gobierno oficiosamente a la semana del asesinato de su hermano Rodolfo, el candidato, asesinado el 28 de junio de 2010, tardó año y medio en preguntarse por qué no había seguimiento alguno

del caso… ¡siendo él quien ocupa la titularidad del Ejecutivo local!¿Acaso en Tamaulipas el procurador estatal no tiene atribuciones para investigar un caso así aun cuando los delitos relacionados con el narcotráfico sean del fuero federal?

Y lo mismo puede decirse de lo sucedido en el penal de Apodaca, Nuevo León, donde el gobierno central y el estatal se tiran la pelota. La realidad es que las cárceles como ésta tienen rebosantes sus calabozos… de presos que corresponden a la jurisdicción federal y ésta se desentiende de los mismos, insolente, burdamente. La falacia cae por su propio peso.

La Anécdota

Dicen quienes saben que lo más difícil en política es prepararse para dejar una gubernatura o la Presidencia de la República que, como en todos los casos precedentes, sólo conduce al ostracismo más cruel. De la noche a la mañana dejan hasta de sonar los teléfonos y es entonces cuando quienes ejercieron un poder omnímodo despiertan a la realidad.

Conocí a un gobernador que, para separarse mentalmente del poder, poco a poco, solía escribir, al pie de su agenda diaria, los días que loe faltaban para concluir su sexenio y no percibir el agobio nostálgico del finiquito. Es buena la recomendación para Felipe Calderón, a nueve meses exactos de su adiós… y sus consecuencias.