Editorietor.
Mientras en el primer mundo deshojan la margarita para saber si declaran la extinción del capitalismo como modelo económico, la aldea global se le desmorona entre las manos a las potencias europeas mientras la economÃa y las bases trabajadoras exigen certidumbre y que sus gobiernos no beneficien a los ricos propietarios de las instituciones bancarias.
El espectro económico, polÃtico y social que marcó el mapa del mundo de la mitad del siglo pasado hasta nuestros dÃas, ha cambiado, brusca y abruptamente se transfiguró en una recurrente crisis que comenzó con el uso de una moneda común llamada Euro.
Las dos Guerras Mundiales, el Plan Marshal, el Muro de BerlÃn, la caÃda del mismo, la carrera armamentista, la puesta en órbita de una estación espacial internacional, marcas y referencias generacionales que ilustran la bonanza y estabilidad de la región y que fueron repercutidas y copiadas en el resto del orbe.
Ahora es diferente, cuando los laboristas perdieron representación y las izquierdas dejaron de serlo, cambió el modelo económico y polÃtico, lo llamaron eufemÃsticamente “la tercera vÃa†y hubo incluso quien, para legitimar su permanencia en el tinglado, abrazó colores ajenos, como doña Angela Merkel de Alemania.
Entonces la geopolÃtica “moderna†pasó la factura y griegos, españoles y turcos comenzaron a resentir los estragos de la borrachera, los escándalos de corrupción en Italia, Reino Unido y Francia no se hicieron esperar, incluso, los Estados Unidos de Norteamérica tuvieron que intervenir y derrocar al presidente del Fondo Monetario Internacional.
Ya no hay pues, izquierdas y derechas, hay gente sin trabajo, instituciones bancarias ineficientes que perdieron su capacidad de préstamo y gobiernos empapados de altas dosis de clero que amenazan con dejar sin apoyos ni subsidios a los menos favorecidos.
Ante este escenario repito, de primer mundo, en nuestro paÃs todavÃa se atreven a hacernos ofertas de partidos de izquierdas y de derechas, los bancos siguen siendo rescatados por gobiernos cómplices y, lo que es peor, la válvula de escape, el futbol, se encuentra en su peor crisis de la historia.
Ni hablar, es lo malo de tener acceso a internet, de informarse y escuchar y leer ideas y pensamientos de otras latitudes que lo menos que dejan en la sesera son inquietudes y menos esperanzas de que esto que conocemos por realidad o futuro, pueda mejorar…
























